El periodismo sólo sirve a la libertad

El más alto compromiso que tiene Los Andes es el de una respuesta leal a esa confianza con la que esta sociedad lo honra.

jueves, 20 de octubre de 2011

Por Arturo Guardiola - Director Periodístico de Diario Los Andes

Como a principios del siglo XX, el periodismo ocupa otra vez en estos tiempos el centro del escenario cultural y social. Por una parte, los cambios tecnológicos abren enormes interrogantes respecto de las nuevas formas que toman las relaciones humanas y el modo en que los hombres se comunican y se informan. Por la otra, algunos regímenes políticos en Latinoamérica han puesto al periodismo en el eje del debate social.

Nadie está en condiciones de decirnos con alguna certeza cuáles serán esas nuevas formas de relacionarse e informarse. Desaparecerán los diarios de papel? Entre la información que circula en la web o la que se produce para la telefonía móvil, cuál prevalecerá? Tal vez, se impongan las tabletas digitales que suman a la inmediatez las ventajas que ofrece la gráfica.

¿Qué participación tendrá el ciudadano en la construcción de la noticia? Qué valor tendrán la primicia, los análisis y contextos? Lo que sí parece seguro es que el oficio del periodismo en cualquiera de sus plataformas posibles, no desaparecerá y seguirá cumpliendo en la sociedad una misión esencial.

A principios del siglo pasado, la confluencia de diferentes corrientes migratorias con distintas costumbres e idioma confluyeron en un mismo espacio urbano, incomunicados entre sí y desintegrados.

El periodismo, además de informar, jugó entonces un papel cultural importantísimo que fue el de integrar y construir comunidad. Hoy que la tecnología impone nuevos códigos de relacionamiento humano que producen rápidas manifestaciones masivas y a la vez grandes soledades individuales es posible que el periodismo deba, otra vez, construir comunidad.

Pero como ya lo anticipamos, el periodismo no sólo enfrenta los desafíos que le plantea la tecnología, sino que también está sometido a los interrogantes éticos que le plantean las pretensiones hegemónicas del poder político cuando éste se propone imponer una mirada única de la realidad.

Y está dispuesto a arrasar con cualquier obstáculo que se interponga en ese camino, como lo sondean las instituciones republicanas que aseguran la vigencia de principios tales como la división de los poderes, la independencia de los jueces, la periodicidad de las funciones de los gobernantes, la publicidad de los actos de gobierno y la libertad de expresión.

La democracia supone la posibilidad de elegir libremente y para elegir es indispensable estar informado. Sin información, no es posible la democracia y el mejor camino para conocer la verdad es el que ofrece el pluralismo informativo, en la medida que éste permite acceder a las diferentes miradas que una misma realidad admite.

Sin embargo, cuando el poder político pretende imponerse en todos los órdenes de la vida del hombre, responde a su propia naturaleza aunque traicione los límites del sistema republicano. En cambio, cuando el periodismo viola su compromiso con la verdad traiciona su propia naturaleza y deja de ser periodismo.

No es el caso del llamado periodismo militante en la medida que éste aborde la realidad y la informe con su particular perspectiva ideológica. Cuando este periodismo somete la información a sus intereses políticos tergiversando la realidad, se convierte en mera propaganda.

Pero mucho mas grave aún es que el periodismo abandone su compromiso con la verdad y se ponga al servicio del poder político de turno, sin importar la ideología que éste sostenga, cuando la tiene, simplemente por servir a sus propios intereses económicos. Frente a ese periodismo, que no es tal, debe estar atento el lector.

En todo caso, cuando el poder ataca a la prensa libre o la compra o ésta se vende, la verdadera víctima no es el periodismo, sino la sociedad.

Como hace 128 años, Los Andes es en Mendoza uno de los principales lugares en el que los mendocinos se encuentran. El más alto compromiso que tiene Los Andes es el de una respuesta leal a esa confianza con la que esta sociedad lo honra. Ésta es a la vez que la clave de su prestigio, lo mejor que el diario puede ofrecer a sus anunciantes.

Más notas de esta sección
  • Periodistas: hiperconectados a la profesión

    Periodistas: hiperconectados a la profesión

    Con la revolución tecnológica, quienes trabajan en los medios disponen de múltiples herramientas para realizar su tarea. Ventajas y desventajas del mundo de la conexión full-time.

  • Así imprime un diario del siglo XXI

    Así imprime un diario del siglo XXI

    El hombre y la tecnología se combinan para que Los Andes llegue al lector a tiempo cada día. La trastienda de este proceso en la voz de sus protagonistas.

Copyright 2010 Los Andes | Todos los derechos reservados