Ramón, fiel lector del deportivo y la información agrícola. (Roberto Salvadores)
Ramón Mario Rolan (55) tiene un taller metalúrgico y entre soldaduras, mates y charlas con sus clientes, se las arregla para hacer "un tiempito" para ir a buscar el diario Los Andes hasta el negocio de Rubio, que está a varias cuadras, junto a la ruta 143 que va a Alvear.
Él vive en calle Alberdi de Salto de las Rosas, un paraje de Cañada Seca, a unos 20 kilómetros de la ciudad cabecera de San Rafael.
Junto a su esposa llevan adelante el negocio al que le ponen todas las pilas. “Nos gusta comentar las noticias. Yo me leo todos los clasificados de autos. Me gusta aunque sé que no voy a comprar nada pero me mantengo al tanto de los precios y después puedo comentar con mis amigos y clientes”, dice con una sonrisa.
Ramón es fanático de los deportes y el lunes ese tiempito para ir a buscar el diario se lo hace más temprano para ver los resultados de los partidos del fin de semana. “También busco las noticias que hablan de la actividad del campo; de lo agrícola, porque todo se mueve alrededor de eso. De eso también vivimos nosotros”, afirma.
“Por eso tengo que estar actualizado y Los Andes sé que trata muy bien los temas. Es muy conciso. No le dan mucha vuelta a la noticia y uno la entiende. No es rebuscado y uno sabe que las opiniones o lo que sale en sus páginas es cierto. Por ahí se me complica para ir hasta el quiosco pero me las arreglo o mando a alguien”.
Ramón está seguro de que no elegiría otra publicación porque “me crié con Los Andes. No recuerdo desde cuándo lo leo, pero hace mucho, pero mucho tiempo que lo hago”, afirma.
Con la revolución tecnológica, quienes trabajan en los medios disponen de múltiples herramientas para realizar su tarea. Ventajas y desventajas del mundo de la conexión full-time.
El hombre y la tecnología se combinan para que Los Andes llegue al lector a tiempo cada día. La trastienda de este proceso en la voz de sus protagonistas.