Hipólito recorre las fincas en bici, con el diario bajo el brazo. (Miguel Videla)
A sus 82 años, don Hipólito García tiene rutinas diarias a las que no está dispuesto a renunciar por nada ni nadie: sus paseos en bicicleta entre las fincas y la lectura de Los Andes después del desayuno. Cuando era contratista sólo tenía tiempo de hojear el diario los domingos, pero desde hace cuatro años se permite ese “lujo” todos los días.
El abuelo recuerda que a los 22 años comenzó a interesarse por la lectura del periódico y desde entonces jamás abandonó ese “sano hábito”. “La gente debería leer más el diario, para estar informados y no dejarse engañar tan fácilmente por los políticos”, asegura el octogenario, quien se ha tomado muy en serio la misión de informar a los vecinos del pueblo y va divulgando las noticias que leyó en la mañana a cuanta persona se le cruce.
Don Hipólito nació y piensa morir en Los Sauces, un paraje rural que se encuentra a unos 20 kilómetros de la ciudad de Tunuyán; con un paisaje cordillerano regido por los frutales, viñedos y cada vez más por las bodegas y emprendimientos extranjeros.
Hace 60 años, era Juan Acevedo quien recorría aquellas calles de tierra en su bici para entregar religiosamente el diario en su casa paterna. “Después fue don Felipe Miranda que también venía en bicicleta. Ahora hace el reparto su hija, la Miriam, pero ella viene en una motito”, cuenta el hombre, que vive en Villa Margarita, el único barrio que se percibe en el paraje.
“Me gusta andar sabiendo de política”, comenta el agricultor. Esa es la primera sección que mira cuando el diario cae en sus manos. Es un tema que no le es para nada indiferente. Se afilió al partido radical apenas cumplió los 18 años y fue concejal en el ‘83. “Cuando gobernaba el país el padre de la democracia”, apunta con orgullo.
Don García llegó hasta cuarto grado en una escuelita rural, pero siempre fue un amante de la lectura. A los 9 años, su patrón le mostró un cuaderno al lado de una zapa. “Elegí”, le dijo, bajo promesa de llevarlo a Buenos Aires para que continuara sus estudios. Don Hipólito sin dudar tomó la zapa. “Nací para ser hombre de campo”, reflexiona.
Sin embargo, inculcó el amor por la lectura en sus cinco hijas y 16 nietos. “El otro día me explicaba lo de las netbooks. Sabe más él que yo, que voy a la secundaria”, rió su nieta Betania. Después de analizar la sección Política, Hipólito sigue su paseo por Deportes y Policiales. “A Estilo lo dejo para el postre y también me gustan los chistes. Antes leía Don Fulgencio, ahora Gaturro”, comenta. “Él nos mantiene informados sobre el estado del tiempo”, acota su mujer Elodia.
Al final del día, no le ha quedado hoja por leer. “Es que es bueno que la gente esté informada sobre lo que pasa. Yo les digo a mis vecinos: ‘¿Se enteraron lo que pasa con la soja en EEUU o cómo está el dólar?’. Todo es importante para la vida diaria”, finaliza este particular hombre de campo.
Con la revolución tecnológica, quienes trabajan en los medios disponen de múltiples herramientas para realizar su tarea. Ventajas y desventajas del mundo de la conexión full-time.
El hombre y la tecnología se combinan para que Los Andes llegue al lector a tiempo cada día. La trastienda de este proceso en la voz de sus protagonistas.