Los murales de la Galería Tonsa

La recuperación de los murales de la Galería Tonsa, por parte de la Municipalidad de la Capital, no hace más que ratificar una tendencia positiva e interesante que se observa en los últimos años en Mendoza, respecto de los valores históricos y culturales.

martes, 07 de septiembre de 2010
Los murales de la Galería Tonsa

Durante décadas, una de las falencias de los mendocinos radicaba en la falta de apego hacia el mantenimiento de lugares históricos y culturales, situación que no sólo era advertida por los propios habitantes de la provincia sino que lo manifestaban quienes solían visitarla habitualmente, como la advertencia que en una oportunidad realizó un famoso arquitecto chileno, alarmado por la demolición de una centenaria bodega de Godoy Cruz para erigir en ese mismo sitio un centro comercial.

Sin embargo, en los últimos años se ha producido un cambio positivo en el pensamiento de funcionarios y habitantes.

Se están realizando trabajos de refacción y mantenimiento de lugares históricos, como sucedió con la casa de Molina Pico y la Capilla del Rosario, en Guaymallén; la recuperación del predio del campo histórico de El Plumerillo, en Las Heras o las tareas que se desarrollan en Maipú y Luján respecto de las iglesias centenarias, por señalar sólo algunos ejemplos.

No todo queda en ese plano sino que también se ha recuperado la actividad cultural, a través de la iniciativa del sector oficial, acompañado por el entusiasmo de muchos vecinos. Es lo que sucede con las iniciativas destinadas a fomentar el arte en viejas estaciones ferroviarias, tal como sucedió en El Bermejo, Guaymallén o en otros departamentos, mientras paralelamente antiguos cines están siendo destinados a las actividades culturales.

Ahora la Municipalidad de la Capital se ha sumado a ese tipo de emprendimientos y es elogiable lo que decidió el Concejo Deliberante capitalino, que decidió declarar patrimonio cultural de la ciudad a los murales que decoran las tres plantas de la Galería Tonsa y que crearon los artistas Luis Juan Quesada, José Bermúdez y Mario Vicente.

Están distribuidas en la planta alta, intermedia y subsuelo y representan la solución y trascendencia del hombre en el tiempo.

La recuperación de esos murales se sumarán a lo que fue la casona de los Guiñazú -actualmente el Museo Emiliano Guiñazú- y a algunos que se encuentran en residencias familiares o bien en otros lugares, como sucedió con un mural recuperado en una bodega de General Alvear y que ahora es parte de la atracción turística del lugar, mientras hay otros que actualmente no se encuentran a la vista, como el que existía en la Galería Piazza, de ciudad.

La recuperación de los murales de la Galería Tonsa no sólo significará un homenaje a los artistas mendocinos sino también poner en valor un invalorable patrimonio artístico cultural de la provincia. Además, puede constituir un nuevo elemento para ampliar la oferta turística de la provincia.

No debemos dejar de reconocer que uno de los paseos favoritos de la Capital Federal se centra en la Galería Pacífico, lugar que en su momento acogió al Museo Nacional de Bellas Artes y que actualmente se ha convertido en uno de los pasajes favoritos de los visitantes, atraídos esencialmente por los murales de Spilimbergo, Berni, Castagnino, Colmeiro y Urruchúa, a quienes se sumaron posteriormente Rómulo Muccio, Josefina Robirosa, Guillermo Roux y Carlos Alonso.

Todo lo que se impulse a favor de recuperar los bienes artísticos y culturales debe ser bienvenido, porque irá en beneficio no sólo de los actuales habitantes sino también de las próximas generaciones. Servirá también para reinstalar una cultura que los mendocinos dejamos de lado durante décadas y que ahora la estamos recuperando.

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