Edificios antiguos pero bien construidos, como el de este restaurante, quedaron semidestruidos en Christchurch. (AP)
Un fuerte sismo de magnitud 7,1 remeció ayer buena parte de la Isla Sur de Nueva Zelanda, donde causó daños y al menos dos heridos graves. Saqueadores ingresaron en tiendas dañadas en Christchurch, dijo la policía.
El temblor ocurrió a las 4.35 hora local (16.35 GMT) y tuvo su epicentro a 10 kilómetros de profundidad y a 40 kilómetros al oeste de Christchurch, según la agencia geológica estatal GNS Science.
El movimiento telúrico afectó una amplia zona, derrumbó varios edificios e interrumpió el suministro de electricidad. No se emitió alerta de tsunami. Al principal temblor siguieron 12 réplicas con magnitud de entre 5,3 y 3,9 que afectaron la región, afirmó GNS Cience en su página de internet.
GNS Science había dicho en un principio que el sismo fue de 7,4, pero modificó a la baja la magnitud tras una revisión de los registros sísmicos. Para el Servicio Geológico de EEUU, fue de 7.
El alcalde de Christchurch, Bob Parker, declaró el estado de emergencia cuatro horas después del temblor y advirtió que las réplicas podrían causar la caída de mampostería en los inmuebles dañados. La emergencia implica que partes de la ciudad serán cerradas y algunos edificios serán clausurados por inseguros, agregó.
El primer ministro John Key, el de la Defensa Civil, John Carter, y el titular de Energía, Gerry Brownlee, tenían previsto dirigirse a Christchurch para inspeccionar los daños y revisar la situación, dijeron las autoridades.
Carter dijo que se ha declarado el estado de emergencia civil debido a que el sismo causó "un desastre considerable", y que efectivos militares estaban en alerta para facilitar asistencia.
Chimeneas y paredes se vinieron abajo en inmuebles viejos, algunas calles quedaron obstruidas, los semáforos dejaron de funcionar y el suministro de electricidad, gas y agua quedó interrumpido, afirmó. En el Hospital de Christchurch atendieron a dos hombres que sufrieron heridas graves y a varias personas con lesiones menores.
Expertos dijeron que las tasas bajas de heridos reflejan los estrictos códigos de construcción de Nueva Zelanda, país que registra más de 14.000 sismos al año. "Es de la misma dimensión que el de Haití, pero el daño es mucho menor. Aunque cayeron chimeneas y algunas fachadas viejas, las estructuras están bien construidas", señaló Chris Savage, una profesora de la Escuela de Geografía en la capital, Wellington.
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