Los uruguayos Ramón Sabella (con el puño en alto) y Gustavo Zerbino (con la bandera) dialogaron con familiares en la boca de la mina. (AFP)
Uruguayos sobrevivientes de la tragedia aérea de 1972 en la cordillera de los Andes acercaron ayer un mensaje de fe y esperanza a los 33 mineros y sus familiares, que aguardan el rescate de los trabajadores enterrados a 700 metros de profundidad por un accidente en la mina de oro y cobre San José.
Los cuatro uruguayos llegados a Copiapó al mediodía se sumaron a la ansiosa espera de los familiares que, por medio de una fibra óptica, aguardaban acceder a una videoconferencia que les permitirá conversar en tiempo real con los trabajadores.
"Venimos a tomar contacto con los mineros y sus familiares y a devolver lo mucho que nos dio el pueblo chileno", saludó José Luis Inciarte, presidente de la Fundación "Viven".
Inciarte evocó así el momento en que dos de sus compañeros cruzaron la cordillera en busca de ayuda, hasta dar con un arriero que transmitió el mensaje de auxilio y les "devolvió la vida".
Vivir "se puede y depende de nosotros", sentenció Inciarte, a pocos metros de la boca de la mina donde varias dotaciones de rescatistas trabajan para recuperar a los atrapados de la profundidad de la mina, donde permanecen hace casi un mes.
"Cada uno tiene una cordillera en la vida y la de cada uno es la más importante; se puede porque la mente domina todo lo que hay que hacer", enfatizó Inciarte.
El ex rugbier uruguayo se alegró al saber que "están en un estado espiritual muy bueno porque saben que en muy poco tiempo los van a sacar con vida".
Inciarte estuvo acompañado por tres de sus compañeros sobrevivientes -Gustavo Zerbino, Ramón Sabella y Pedro Algorta-, con quienes recorrió el campamento y dialogó con los familiares.
Los cuatro son parte de los 16 sobrevivientes del equipo de rugby que soportaron hambre y un frío de treinta grados bajo cero durante más de 50 noches. Al comparar la tragedia vivida en 1972 con la que actualmente se desarrolla bajo tierra, los sobrevivientes destacaron que a diferencia de lo que ocurrió a ellos cuando se estrelló el avión, "acá hay gente viva, del primero al último".
"Estamos muy felices de estar acá y traemos un mensaje de fe y de aprecio a la vida", dijo finalmente Zerbino.
Los sobrevivientes trajeron una bandera de Uruguay para colgar al lado de la chilena, y dibujos y mensajes de niños de la escuela Stella Maris (ex All Christians) donde estudiaron los rugbiers.
Al trabajo de perforación de la máquina Strata 950 -que ya lleva más de 41 metros excavados, de los 700 previstos-, el gobierno de Chile comenzó a instalar la perforadora T-130 que trabajará desde mañana, a la espera de una tercera máquina que acortaría el tramo en cien metros. (Más información en la página 8 de Estilo). De la Agencia Télam, por la enviada especial Analía Giménez.
El jefe de psicólogos dijo que el ánimo es bueno. Este mediodía, entre cantos y lágrimas, los familiares conmemoraron el encierro.
Fue en la presentación de su libro, por enviar a las fuerzas inglesas al conflicto bélico de Irak.