Hay que llegar al Fuerte –una estrella de 5 puntas- construido en 1598 para echar a los franceses que estaban arrasando por esos días con el Palo Brasil, más tarde llegaría la invasión holandesa que se quedaría por 21 años.
El Faro de María Luisa levantado en 1951 con un alcance de 47 km, el 2do más grande del país, es otro atractivo.
El casco antiguo con sus iglesias de tiempos del descubrimiento, imaginen que aquí los portugueses asentaron uno de los marcos de posesión al llegar en los primeros viajes a Brasil, es un paseo histórico y cultural riquísimo.
Las playas: Miami, Área Preta, ideales para surfistas. Playa de los Artistas para disfrutar del sol y baños de mar, le sigue Playa del Medio, todas visitadas principalmente por los habitantes y finalmente Punta Negra netamente para los viajeros.
La excursión de buggies como comer camarones son las actividades típicas. La comida tradicional es el Camarón a la griega, pero lo encontrarán en mil preparaciones ya que esta zona produce 30 mil toneladas al año.
Algo muy interesante para experimentar en este sentido es trasladarse a la comunidad de pescadores, donde cada día los barquitos se reúnen para ir a pescar llenando más tarde sus puestos en el Barrio de Roca.
Por las noches hay que experimentar el forró, esa música folklórica típica que se baila en todas partes.
Playas, parques de dunas, lagos, ríos y un mar claro que acompaña a un lado del trayecto en buggy por el litoral norteño.
Visitas guiadas por el firmamento: constelaciones, planetas y lluvias de meteoros al son del cuenco.