"No sabemos quiénes siguen y quiénes no, porque todo depende de cómo arreglen arriba". La explicación es de un contratado político de la Legislatura, que aún no tiene claro cómo se va a resolver la repartija de cargos luego de la fusión.
Todos aspiran a que se mantenga la "proporcionalidad" de los cargos según la cantidad de legisladores, que haría mucho menor el impacto. Los legisladores no lo van a reconocer nunca en "on" pero lo que no quieren ceder es la posibilidad de asignar recursos o cargos. En la lista hay incluso puestos en distintas reparticiones del Estado que son "acordados".
Fuera de la legislatura, la nueva UCR tendrá problemas para ocupara los espacios en organismos descentralizados y extra poder. Allí la pelea será por a quiénes les corresponderá estar en el EPAS, el EPRE y hasta la Inspección de Seguridad. En ese cuerpo hay un radical y un cobista y el Gobierno podría, luego de la fusión, desplazar a uno de ellos.
Piensa seriamente en terminar su mandato y, a lo sumo, pediría licencia para llevar adelante la campaña en 2011.
Tres listas se disputan en Mendoza la central obrera progresista. Hay 82 mil votantes habilitados, más que en 11 departamentos.