A toda velocidad por la vera del mar rumbo al Parque de Dunas de Natal, una experiencia rejuvenecedora en Río Grande do Norte. (Banco de imágenes Embajada de Brasil en Buenos Aires. Fotos: Ivana Salfity)
La sorpresa fue en el hotel cuando la excursión en buggies partía exactamente del alojamiento.
Elegimos el lugar, o más bien nos acomodamos donde había sitio, 3 autos para el grupo que pretendía descubrir de qué se trata Natal.
Una carretera, música brasileña y cabellos al viento, un súper puente -Newton Navarro- y a poco las dunas. Un verdadero universo de arenas ondulantes ante nuestros ojos, qué lindo, ¿Y qué más?
Los bugeiros hablan entre sí, uno toma la iniciativa, los otros esperan. Pronto se lanza uno de ellos, como un loco desalmado hacia abajo, hacia el fin, los gritos de los acompañantes nos hacen sonreír nerviosos, parece divertido. De repente rota sobre su eje asciende a toda velocidad y se deja caer por la ladera posterior, volantea y frena abruptamente.
Nuestro conductor -Gentile- sigue, debe mostrar su destreza como una prueba de virilidad implícita, transporta a mujeres y las quiere deslumbrar.
Una de ellas grita "con emoción" y el hombre parece entender, decide realizar el trayecto marcha a tras a toda velocidad, frena, acelera, da giros y las damas colgadas de las barras de seguranza, no dejan de pegar alaridos. Stop: ¿están bien? Un grito desmedido afirma que soportamos más "emoción" y ahí va, hacia el abismo.
Lo bueno es que cada quien obtiene lo que quiere, también hay paseos tranquilos, en el medio de la nada, en la arena, en un sitio irreconocible y admirable. -¿Dónde estamos? pregunta el más racional de la loca excursión, - en el Parque de Arenas Movedizas, nos explican.
Entre tanto, subimos, bajamos, giramos, gritamos en la Caldera del Diablo, y llueve, y sigue lloviendo, estamos empapados. A nadie le importa, al contrario es mejor que no pegue el sol de lleno luego de la blancura que arrastramos desde la cordillera, desde el invierno gélido que se posó en Mendoza en 2010.
A toda velocidad y sin mediar palabra , continuamos, Gentile -el bugueiro- estaciona y nos pide que rotemos las cabezas, allí abajo, la laguna Genipabú intensamente verde, aparece como un espejismo.
Infinitas arenas, y ahora mar, luego los buggies suben a balsas para cruzar el río impulsados por un hombre con una gran vara que apoya sobre el lecho del río, y no será la única vez que atravesemos ríos de esta forma.
Camellos y palmeras, la imagen del desierto es también la de Natal ya que hay paseos en dromedarios por 35 reales los 15 minutos, una tentación para la foto, que incluye turbantes.
El día continúa a bordo del vehículo, Laguna Pitanguí, sandboard o más bien "culopatín" por lo rústico de la propuesta y tirolesa sobre la laguna Yacuma, que finaliza sin mediar palabra en el agua; lo simpático es que otra balsa impulsada con vara a fuerza de hombre, a modo de improvisados rescatistas, va al encuentro del recién bautizado.
Empapados, sin lluvia pero con turismo aventura encima, seguimos: más arenas, más emoción y más cabellos al viento. "La puta que vale la pena estar vivos" rememoraba Sabrina a Alterio en Caballos Salvajes, quizá el sentimiento ante tanta belleza, o ante la sensación de profunda libertad.
Una ciudad para el turismo
Natal, es la capital del estado de Río Grande do Norte, se encuentra 4 grados por debajo del Ecuador, amanece muy temprano -cerca de las 5- y hacia las 18 el día comienza a desaparecer, dejando lugar a esas cálidas noches del largo verano que se extiende hasta marzo.
Lo que fuera una villa de pescadores es hoy una espléndida ciudad turística, de hecho la zona de Punta Negra, con las mejores playas y servicios, con grandes cadenas hoteleras fue creada para la industria sin chimenea que es la principal fuente de ingresos de la urbe. Cada año 3 millones de personas la visitan, 400 mil son extranjeros.
La población que ronda los 830 mil habitantes, tiene un gran porcentaje de militares, un 35%, esto obedece a que en la 2da Guerra Mundial se levantó una base militar estadounidense, por la ubicación estratégica de Natal en el mapamundi.
Llegaron en aquel momento 40 mil soldados yankees, la necesidad de producir acero fue además de la situación geográfica, un punto clave en las negociaciones de ambos países.
Frente a los lujosos alojamientos el Parque de Dunas un área protegida con más de 1.000 hectáreas es la constante en el paisaje, allí vive la Tocandinha, una hormiguita de 3 cm de largo. Pero no se asusten, no tendrán el placer de verla.
La rotonda, el shopping y la feria artesanal son el punto neurálgico de la city hacia un lado, y hacia el otro las playas de arenas claras se extienden coloreadas por el verde sutil de las aguas.
Pestana Hotel, 5 estrellas, se encuentra a 1 km del centro. La vista desde la habitación es inmejorable: el océano abierto a escasos 300 metros; antes la piscina, palmeras, bar tropical, juegos para niños y la brisa tenue que nos recuerda que tras 12 horas desde Mendoza, todo cambió, "la puta que vale la pena estar vivos" diría Sabrina.
Visitas guiadas por el firmamento: constelaciones, planetas y lluvias de meteoros al son del cuenco.