El calvario de un padre separado italiano para poder ver a su hijo

Viajó a Mendoza para ver a su hijo de 4 años con una orden judicial. Denuncia que la madre se lo escondió. Por eso hizo presentaciones en Cancillería y en la Justicia de Familia y Ordinaria. Regresó a Italia sin verlo.

domingo, 05 de septiembre de 2010
El calvario de un padre separado italiano para poder ver a su hijo

La pareja en Italia, hace cuatro años, con el bebé en brazos. Hoy están en una ardua disputa judicial. (Gentileza)

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Rolando López - rlopez@losandes.com.ar

Hace más de seis años, en Ancona (una ciudad portuaria del centro de Italia), el italiano Luca Guglielmino, de por entonces 29 años, conoció a una enfermera argentina, de por entonces 25 años que se había ido de su país acosada por la crisis. Se conocieron y se enamoraron.

Después tuvieron un niño, Tommaso, y si bien nunca se casaron convivieron por cuatro años. Luego las cosas empezaron a andar mal y la separación se veía venir. Hicieron los cursos de reflexión que indica la ley italiana ante las parejas en crisis pero nada mejoró.

El año pasado, Guglielmino, que es operario naval, se fue a trabajar unos días a Egipto. Pero cuando volvió su mujer no estaba: se había ido del país con el pequeño Tommaso de cuatro años. Antes de irse, la mujer lo denunció en un juzgado como un hombre violento. E

l marinero desde entonces, busca tener contacto con su hijo a quien no ve desde hace más de un año. Hace dos semanas vino a Mendoza con la idea de retomar el contacto pero no pudo por más que contaba con una orden judicial para hacerlo. El sábado regresó a Ancona por cuestiones de trabajo pero ha dejado a su abogada, Laura Ferri, para evitar perder a su pequeño.

La historia

“Cuando llegué a casa desde Egipto y ellos no estaban, llamé por teléfono a Mendoza; ella me atendió y me dijo que no pensaba volver. Desde entonces apenas me comuniqué con mi hijo en un par de ocasiones: una vez por teléfono y otra por el Messenger. Pero nada más. Y una vez que se desestimó la denuncia en mi contra el que denunció fui yo”, contaba el marinero.

Así en Italia, la chica argentina fue acusada del delito de sustracción de menores y por calumnias y difamaciones.

“Hacia diciembre del año pasado, mi cliente logró el pedido de restitución del vínculo con su hijo y a partir del Ministerio de Relaciones Exteriores de Italia y su par de Argentina y amparado por la convención de La Haya se logró poner el caso en el Primer Juzgado de Familia de Mendoza, a cargo de la jueza Lina Morcos: desde entonces existe un impedimento para que el menor pueda salir de la provincia”, explicaba la abogada Ferri.

Entretanto, los abogados de la enfermera y madre del menor, también presentaron varias apelaciones a ese pedido. De hecho, hoy el expediente se encuentra en la Primera Cámara de Apelaciones Civil. “Son trabas procesales para dilatar el asunto -se anima a opinar Ferri- pero de hecho, en ninguna de esas presentaciones se habla de que mi cliente sea un hombre violento”.

Voy a verlo

En medio de la contienda judicial, el marinero le hizo saber a su ex, por medio del Primer Juzgado de Familia que iba a venir a Mendoza entre los días 20 de agosto y 4 de setiembre con la intención de ver al pequeño Tommaso. Su abogada, por su parte, solicitó un régimen de visita en el mismo Juzgado por los días en que el italiano estuviera en la provincia.

“Para el día 24 de agosto, la jueza promueve una audiencia con la presencia de los padres del nene y sus abogados. La madre ya había sido notificada de todo pero ese día no fue nadie; ni ella ni sus abogados ni el nene”, recuerda la letrada.

Previamente, el marinero, que llevaba cinco días en Mendoza había tratado de comunicase telefónicamente con su ex con nulos resultados.

El día de la audiencia fallida, la jueza dictó una orden para que el niño fuera llevado al Tribunal acompañado por un adulto y una asistente social: pero cuando fueron a buscarlo, el nene y su madre no estaban en casa.

Denuncia

Con pocas posibilidades de ver a su hijo, el marinero le hizo caso a su abogada y se presentaron en la Unidad Fiscal de Godoy Cruz para hacer la denuncia de “impedimento de contacto”. La presentación la tomó el fiscal Lauro Monticone, quien autorizó que se publicara en los medios una foto con la cara del menor.

El sábado 27 el hombre y su abogada fueron al domicilio donde debía estar el menor pero allí -portero eléctrico mediante- una mujer les informó que no estaba.

Decepcionado y urgido por el tiempo que pasaba (el marinero debía regresar a Italia el sábado 4 de setiembre), fueron hasta la guardería infantil donde asiste el chico pero allí tampoco hubo buenas noticias.

“Nos atendió la directora y nos dijo que hacía varios días que al nene no lo llevaban a clase”, recuerda el marinero.

“Entonces le pedí a la maestra si al menos podía ver los dibujos que hacía mi hijo: me dijo que no. ¿Y alguna foto de él porque hace más de un año que no lo veo? Me respondió que no. Después le pregunté si todavía hablaba en italiano y me contestó que casi nada, que habla en español”, se lamentaba el viernes el marinero.

¿Cómo sigue?

Sin poder concretar ningún tipo de contacto con su hijo, Guglielmino regresó ayer a Italia junto con su hermana quien lo acompañó. En la provincia quedó su abogada Ferri a cargo de todas las demandas.

“Seguiremos con el juicio por la restitución del vínculo y por el tema de la averiguación de paradero e impedimento de contacto. Con Luca en Italia lo que se puede hacer desde acá es que al menos pueda mantener conversaciones por teléfono y vía Messenger. Al menos eso”, culminó la letrada Ferri.

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