Poemas pendientes Autor. Rodolfo Alonso Editorial. Alción
El amor del siglo
a Jacques Prévert,
evidentemente
Este amor
amenazado por la infamia
de sus propias infamias,
este amor rondado por la sombra,
asediado por la ruptura,
resquebrajado,
este amor
capaz de darlo todo,
sumamente incapaz,
este amor desconfiado,
que se teme imposible,
este amor
que no puede explicarse,
ni prestar atención,
ni hacer favores,
este amor
azuzado por los celos
y por el mal humor,
por la impaciencia,
por la desdicha
o el simple dolor,
este amor perdurable,
efímero,
fuerte, profundo,
desigual, vencido,
este amor que se arrastra,
implora, tarda,
este amor
que no puede
consigo mismo,
que puede
apenas vislumbrarse,
asomarse,
darse a conocer
apenas,
este amor que duda,
que inunda,
que arrastra,
que ensombrece,
este amor desmesurado,
espléndido,
egoísta, pequeño,
este amor que se inclina,
que bebe allá en tu sombra,
que se asombra, que muerde,
que desmenuza, que hunde,
este amor que se aturde,
que chilla, que rechina,
este amor reluciente,
resplandeciente, altivo,
este amor que se vende,
este amor
libre en el viento,
esclavo en la ciudad,
este amor que no sabe,
que sabe
(o le parece),
este amor que hierve,
que fermenta,
este amor cobarde,
vanidoso,
inaccesible, fiero,
este amor poco explícito, poco
comunicativo, poco todo,
este amor que no puede,
que no se anima,
que no sabe si es amor,
este amor complicado, antojadizo,
poco experimentado,
este amor quebradizo,
que no merece ni siquiera ese nombre,
este amor que fracasa,
que no puede salvarse,
que no logra vivir,
este amor que no da explicaciones,
que no alcanza a explicarse,
que no se hace entender,
que no se entiende,
este amor que no sabe
que no puede durar,
este amor que no quiere la guerra
y que da guerra.
Aparte
Los árboles
me cantan
algo
(como tú)
Me dicen
cosas
que los hombres
olvidan
Que yo
olvido
Pero no ahora
cuando el dolor
hace de toda la noche
una gran muerte
un solo silencio
una entera
se/pa/ra/ción
Árboles
cositas vivas
hijos del sol
del aire
de la luz del agua
Cuánto
para aprender
(si hubiera
tiempo)
Es con dolor
que para algunos
las dulces cosas simples
deben aprenderse
Y no hay justicia
sólo hay amor
Para la hierba
para el niño
Para el árbol
para el hombre
Después
Después de desconfianzas y terrores
fracasos y conquistas
después del vino bueno y el mal gusto
la palabra adecuada
el paso en falso
Después del desafío y la esperanza
la mirada inicial
lo que nos duele
Después de la tormenta y el aroma
estruendoso de la tierra ofrecida
después de los relámpagos
feroces de la suerte
la hembra en ansia
la canción del mendigo
los sueños que vendrán
los médanos del hábito
Después de derrochar el día indicado
después de ser de hacer
de hacer posible
e imperecedero lo imposible
después de haber llegado tarde
cuando no lo esperaban
Después del tiempo roto
el alba intacta
después de borrar huellas
de unos pasos perdidos
de abrazar la costumbre
para que no la dejes
Tiene cara de pocos amigos la mañana
hablas para no verte
te tapas con tu sombra
y la sombra futura se acrecienta
para ocultar el mundo
inusualmente vivo
Los clarines del día
le devuelven sentido te reinstalan
en la vida que no te necesita
en el despiadado amanecer
Y en la ávida sombra
con que el abismo te enceguece
algo nos vive o se burla de nosotros
o es tal vez puro azar puro nonsense
estalla la poesía el porvenir
se hace historia quebrada en este instante
aquí y ahora para siempre
A mediados de agosto falleció, a los 98 años, la reconocida escritora local, autora de "Detrás del grito", "La luna enlutada" y otras obras que en su momento obtuvieron gran reconocimiento del público y de escritores como Pablo Neruda y Miguel Ángel Asturias.