Pequeño mundo que lo contiene todo

Un abordaje de la obra de esta autora local cuyas calidades líricas dan adecuada expresión a la profundidad del sentimiento y la reflexión.

sábado, 04 de septiembre de 2010
Pequeño mundo que lo contiene todo

Elsa Quiroga. Su oficio le permite dar el paso de volcar todo lo que registra emocionalmente al lenguaje....

Por Norma Dávila - Marta Castellino

Elsa Quiroga nació en la provincia del Chaco, pero se radicó en Mendoza en 1959, y en nuestra provincia desarrolló una fecunda labor docente, que alternó con sus estudios de la Carrera de Letras, si bien no llegó a graduarse.

Participó en varios concursos y salones de poesía y prosa, y obtuvo merecidos galardones, como el "Gran Premio regional 1978" en el concurso "Día de la Tradición", auspiciado por el Círculo de Poetas, filial Mendoza, por su cuento "Karoic" (Luna) ?Leyenda indígena, referido a la aparición de la planta de algodón en suelo chaqueño.

En el Concurso Nacional de Cuentos "Vacaciones Culturales 1979, organizado por el Círculo de Mujeres Intelectuales de Mendoza, obtuvo Mención Especial y Diploma con su cuento "Mambrú volvió", relacionado con el conflicto limítrofe suscitado entre Argentina y Chile, por el canal de Beagle.

Por su reconocida trayectoria en el ámbito cultural mendocino y chaqueño, participó como expositora o asistente, en numerosos encuentros, como -entre otros- el Congreso Nacional de Escritores "Letrarte" en la Ciudad de San Miguel de Tucumán, en 1998 (mesa de expositores), la Primera Feria del Libro Nacional e Internacional de la Provincia del Chaco, en 2000 (autora chaqueña invitada); el 7º Congreso Argentino de Escritores -SADE 2000- realizado en la ciudad de Córdoba, donde expuso sus "Apreciaciones y propuestas", trabajo elaborado sobre el Tema I "Los fenómenos de la regionalización y la globalización".

Tampoco le fueron ajenos los medios de comunicación, ya que en 1998 llevó adelante un ciclo literario en Radio Nihuil, titulado "Escritores de Mendoza", en cuyo transcurso efectuó entrevistas a referentes de las letras del ámbito provincia, en el programa cultural "Latinocracia".

En el concurso "Línea Argumental de la Vendimia Departamental Guaymallén 2004", el jurado, por unanimidad, la declaró ganadora con el argumento titulado "Vendimia de Hechizo y esperanza", escenificado en la Fiesta del Departamento.

En la actualidad está abocada a la elaboración de una novela sobre temas de la vida real, inspirada en su gran mayoría en sus propias experiencias y en las de sus familiares y amigos, entremezcladas con secuencias de ficción.

La lectura de la obra de Elsa Quiroga, tanto en prosa como en verso, produce impresiones diversas. Ante todo, frente a sus poemas, vienen a la mente las palabras de Ricardo E. Molinari en la página preliminar a su obra Las sombras de pájaro tostado.

Allí escribía el gran poeta argentino: "Esta es mi obra, el tiempo jugado. Un extenso cuaderno de complejidades, dudas y experiencias, de aprendizaje, ejercicios y busca tensa de un tono de armonía interior saludable".

Del mismo modo, los poemas de Elsa son un pequeño mundo que lo contiene todo y cumplen con el imperativo formulado por el gran vanguardista chileno Vicente Huidobro: "que el verso sea como una llave".

Elsa muestra dos vertientes: una de neto corte subjetivo/ existencial y la otra de objetivación de la realidad pero que incide en el yo lírico.

La primera vertiente manifiesta el paso por tres filtros, el primero es el de la percepción, emoción o sentimiento, el segundo el entendimiento o comprensión y el tercero la verbalización poética, con la salvedad de que los dos últimos pasos no anulan esa emoción o sentimiento primigenios que fueron los gestores del poema, por lo tanto su poesía está impregnada de los sentimientos de su existencia.

Su oficio le permite dar el paso de volcar todo lo que registra emocionalmente al lenguaje, con la connotación necesaria que demanda la poesía, hasta que surgen dos voces, la que cuenta o enuncia y la propia voz, la que sufre y denuncia.

El instante poético es una relación armónica de los contrarios pero como conciencia de la contradicción en la percepción del instante y el momento en que se vuelve poesía, como en "Opuestos": "La verdad es lo opuesto / de la patraña infame / Apostémosle a aquella / que es lumbre de esperanza".

Así, el ritmo de esta poesía es de "comprensión y expansión", basada en la reiteración de una breve estructura sintáctica.

Y si nos ocupamos ahora de su obra en prosa, debemos decir que también en ella se advierte el juego de dos conceptos: "unidad" y "diversidad".

En efecto, son muy diversos los formatos textuales que Elsa ensaya con igual maestría: la prosa de ficción -cuento, leyenda...- pero también la prosa lírica, con un delicado dominio del verbo poético.

También el ensayo, de opinión o de investigación historiográfica, o la parodia humorística de géneros y estilos, el discurso de circunstancias o el relato autobiográfico.

Doy razón de lo dicho: hay un cuento, que supongo antiguo y del que no hay indicación de publicación (además no titulado) que refleja una narradora nata, capaz de manejar con destreza el clímax narrativo, al igual que en su leyenda premiada "Karoic", en la que ensaya con gran acierto una estructura enmarcada, ambos textos totalmente ficcionales.

Con algunos matices autobiográficos, pero encarado como un texto narrativo, "Mambrú volvió", aprovecha las sugerencias del verso infantil para componer un emocionado alegato en pro de la paz.

Del mismo modo, las calidades líricas de su prosa dan adecuada expresión ala profundidad del sentimiento y la reflexión, en aforismos (un ejemplo: "La desvalorización menos importante es la del dinero") y pensamientos como el que destaco a continuación (publicado en el Anuario SADE 1999-2001, que es en sí todo un ideario y un plan de vida: "El acto de vivir es tan continuo y vertiginoso que muchas veces nos lleva a perder de vista el valor de las cosas más elementales que poseemos: una de ellas, la vida misma. Es tan grande su magnitud, hecha de eslabones pequeños, que nos perdemos en los vericuetos de la cotidianidad, y desvalorizamos lo realmente importante".

Con similar erudición, emprendió la autora la redacción de una monografía sobre la "Memoria póstuma de San martín", texto digno de ser conocido por todos los interesados en la historia sanmartiniana por el acabado conocimiento que manifiesta acerca de la bibliografía existente sobre el prócer, sabiamente leída y compendiada en un ensayo que realza adecuadamente la figura del Gran Capitán de América.

He dejado para el final la referencia a otra faceta diversa de la obra de Elsa Quiroga; su incursión por ese género literario tan mendocino como es el guión vendimial, porque me parece que compendia sus virtudes literarias: la habilidad para llevar adelante un argumento, las calidades poéticas de la prosa, la hondura del sentimiento y la captación amorosa de las raíces indígenas de nuestra tierra, todo unido en un sentimiento de cariños y devoción a la que es ahora su "patria chica"por opción.

Es que, como dije antes, si diversa es la obra de Elsa, también es una por el orbe de valores que constela: la irrenunciable vocación cívica que la lleva a proclamar siempre los valores de la educación y la cultura; la perspicacia en el análisis de los fenómenos culturales que "como la globalización- exigen de nosotros una toma de conciencia y una manifestación responsable; la generosidad con que acompaña el quehacer literario de otros a través de los prólogos y presentaciones que tan amorosamente encara y, finalmente, la constancia y la fidelidad a sus objetivos de crecimiento ético, tanto personal como comunitario.

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