Elio Ortiz vuelve a La Rioja

El escultor inaugura mañana, a las 20 hs, una muestra retrospectiva en su pueblo natal "41 años con el Arte del Fuego, 1969-2010". Es en el Centro Cultural Héctor David Gatica, Villa Unión, La Rioja.

sábado, 04 de septiembre de 2010
Elio Ortiz vuelve a La Rioja

Elio Ortiz.

Luis Alfredo Orecchia

Mendoza es una tierra donde se desarrollaron grandes desafíos históricos como la gesta Libertadora.

En esta tierra tan generosa, he podido ejercer con dignidad y honestidad la responsabilidad que me asignaron mis pares.

Desde Mendoza voy en esta oportunidad a mi lugar de nacimiento. Aseguraría que en el vuelo de la cigüeña, vi este lugar desde lo alto, su rio húmedo, lomas vestidas de piedra, montañas de variados colores; los verdes viñedos de mi padre, brisas primaverales con aromas de las primeras flores aún están en mi alma. Atesoro fuertes recuerdos de mi infancia, de aquellos efímeros juguetes de barro que alegraban la fugaz niñez.

En este encuentro con mi gente llevo en mis obras estas vivencias plasmadas en el barro que he petrificado con el arte del fuego para dejarlas atrapadas en una forma que perdure en el tiempo; son sentimientos que pretendo comunicar con este lenguaje visual que no puede ser cambiado por otra versión. Es la verdad sin rodeos.

Pretendo a través de mi obra producir esa comunicación con el espectador quien tendrá su propia mirada de aceptación, interrogación, provocación, rechazo o cualquier otra sensación. Y todo esto ya es comunicación, mutua comprensión.

El regreso a mi pueblo natal con lo que Mendoza me preparó, para un reencuentro con mis orígenes, con mis recuerdos, sentimientos, mis sueños, es un desafío muy importante. Aguardo expectante la reunión de estos dos espacios geográficos que son de mi pertenencia, por sentimiento y conocimiento.

Un nuevo público es también -para todos los artistas un gran desafío, pues las creaciones son inseparables del ser y la existencia. Cada una de mis obras son partes de mis entrañas y mi vida.

Por primera vez presento una muestra retrospectiva como ofrenda a esta tierra de grandes poetas y pensadores, esperando contribuir a su belleza natural y a esa belleza transfigurada en las imágenes escritas, pintadas, modeladas.

Voy alentado con la palabra de personalidades del arte y la cultura de Mendoza y seguramente encontraré en esta muestra la calidez de mi pueblo, de amigos, familiares.

Quiero reconocer el aporte valioso del Intendente Sr. Hugo Raúl Páez y de sus colaboradores quienes generosamente me distinguieron incluyendo la exposición de esculturas en la programación del nuevo aniversario del departamento.

El honor de esta invitación abre el camino para presentarme ante las nuevas generaciones, con obras y mi verdad del arte. Y como un hijo de Los Palacios, reconocido en una de sus calles que lleva mi nombre. / Elio Ortiz

Hace medio siglo

Un muchacho que iba entrando en la adolescencia, dejó Los Palacios, un pueblo aledaño a Villa Unión, y luego de una corta estadía en la capital provincial se radicó en Mendoza, donde culminó sus estudios de cerámica en la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Cuyo.

En su Mendoza adoptiva prosiguió su exitosa carrera. Fue docente en aquella Facultad y llegó a ocupar durante varios períodos el decanato de la misma. Como artista obtuvo muchos premios y distinciones, culminando con la obtención del Gran Premio del Salón Nacional de Escultura Cerámica en 1991.

Pero Elio Ortiz, aquél muchacho que salíó hace tantos años de Los Palacios no olvidó su pueblo natal. Vuelve una y otra vez a la casa donde sus ojos niños fueron descubriendo todo un mundo de colores y texturas, de sonidos naturales y cantos, de refrescantes brisas en tranquilos anocheceres y abrasadores zondas.

Y hoy lo tenemos de nuevo en Los Palacios para concretar un viejo sueño, un homenaje a su pueblo. Con un pequeño grupo de desinteresados colaboradores está construyendo un monumento.

Entrando al patio de la vieja casa vemos erguirse, aún rodeados de un precario andamiaje, dos elementos verticales; dos menhires geométricamente abstractos. Pero algo en esos pregnantes volúmenes parecen hablarnos, removiendo en nosotros dormidos recuerdos.

Porque esos dos volúmenes lanzados al cielo son las dos partes de una serpiente bicéfala, de esa serpiente de dos cabezas que recordamos de tantas piezas cerámicas de nuestros ancestros aborígenes. Y hoy como ayer la serpiente es símbolo impetratorio de la tan retaceada lluvia.

El monumento que se está construyendo, una vez terminado, será una gran fuente de la que se levantarán las dos partes de la bicéfala sierpe manando la ansiada agua. Pero a medida que recorremos visualmente la obra y escuchamos las reflexiones y las explicaciones que va desgranando el artista, el monumento se enriquece de nuevos símbolos, nuevas referencias, nuevos sentidos.

En la cara externa de uno de los cuerpos verticales aparece la impronta dejada por unos troncos que remedan las huellas de paleolíticos reptiles,y la forma de tratar la cabeza, aún sólo esbozada, parecen seguir las reglas de las erosiones hídricas y eólicas que jalonan la orografía local.

El otro cuerpo, coronado con una mítica cabeza ofídica, con las fauces abiertas implorando el agua, lleva en su costado símbolos de nuestras raíces culturales. Una impronta ovoide alojará una pieza cerámica simbolizando en sus formas de urna las culturas alfareras de la región.

En el medio la cortará un trozo rectangular de algarrobo, del "árbol" por antonomasia de nuestra lengua riojana.

Estará allí para recordarnos sus frutos; la algarroba, alimento de las épocas de escasez, y la aloja, la bebida fermentada de las fiestas y ceremonias religiosas; el "pan y vino" de nuestros aborígenes.

Encima del ovoide, en un hueco casi cúbico, protegido por un vidrio, se alojará un cascote de tierra.

Este cascote, según nos dice Elio, este pequeño trozo de la Madre Tierra es él mismo; ese cascote que creció en Los Palacios y que hoy vuelve en este monumento que es una gran rogativa por el agua; de esa agua que es símbolo de esa lluvia de venturoso futuro que todos anhelamos para esta querida provincia.

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