Desde el sector frutícola se muestran preocupados y sostienen que tienen una rentabilidad negativa. (Los Andes)
Los derechos de exportación o retenciones a la producción agrícola en Mendoza tienen un "impacto fiscal relativamente bajo" en términos de recaudación.
Tienen alícuotas que van desde el 2,5% al 15%, de acuerdo a la realidad de las diferentes actividades, lo que contribuye a "profundizar la grave situación que vive el campo por la pérdida de competitividad".
Ésta es la conclusión a la que llegan los diferentes sectores productivos, tales como el ganadero, olivícola, frutícola y de hortalizas, principales artículos de exportación mendocinos, ante la consulta de Los Andes.
La realidad es que en Mendoza, como en muchas otras provincias del país, los productores primarios son chicos, por lo que el impacto y peso de las retenciones se deben analizar bajo la lupa de la situación local, lejos del debate nacional que atañe especialmente al caso de la soja y a la fuerte economía de la Pampa Húmeda.
Desde la Asociación de Productores y Exportadores de Frutas Frescas de Mendoza, a quienes se les aplica un 5% sobre el total exportado, Juan Riveira, su presidente, consideró que este impuesto es caro: "Estamos trabajando a pérdida y esto agrava la situación".
Este dirigente explicó que en la actualidad el sector frutícola tiene rentabilidad negativa por el aumento progresivo de los costos. Los insumos aumentaron entre un 40% y 60%, en relación al año pasado, a lo que se suma la mano de obra que en tan sólo dos años duplicó su costo.
A esto se agrega el valor del dólar en el exterior, el cual se ha apreciado en comparación con la cotización nacional en una relación de 6 a 4.
Además, explica Riveira, subió el precio del papel y plástico para empaque. Aun "eliminando este 5%, la actividad no se recuperaría", subrayó, porque "se complica con los costos de fletes, la sobresaturación del mercado interno y la dependencia existente con el mercado brasileño".
La visión de los productores primarios de las distintas provincias es casi la misma, con excepción de Buenos Aires y Santa Fe, quienes tienen a los industriales más importantes del país.
Más pequeños, más afectados
De la Federación Productores de Fruta de Río Negro y Neuquén, Mirta Eberhardt explicó que en las retenciones hay que diferenciar entre los grandes empresarios y los pequeños productores. En el caso de los primeros, "a ellos se les reintegra el 5%, pero dicha liquidación no llega nunca a los bolsillos de los pequeños productores".
Incluso, Eberhardt dijo que en caso de que bajen las retenciones ese descuento no llega al eslabón más débil de la cadena: los productores primarios. "Ellos son los que soportan los altos costos y son los generadores de la mano de obra intensiva", detalló.
Asimismo, manifestó desde Río Negro que "la relación comercial en el mercado frutícola no es transparente porque siempre les liquidan mal a los productores. Son la variable de ajuste". Además declaró que la concentración es cada vez mayor y que las retenciones perjudican directamente a los que trabajan la tierra.
En ese sentido, el director mendocino de la Sociedad Rural, Alberto Lasmartres, advirtió que las retenciones deben analizarse a nivel país, porque de ellas dependen las economías regionales.
Esta actividad tiene una alícuota del 15% y, en general -dijo- las actividades agropecuarias "generan mano de obra intensiva, por lo que cualquier baja en la producción afecta directamente al empleo".
En este sentido, los derechos de exportación de carne pasaron del 5% al 15% en los últimos tres años, mientras que se cerraron las cuotas de exportación con la consecuente pérdida de mercados externos.
A la fuerte caída del sector ganadero a nivel nacional, se le añade la falta de inversiones y la salida de los ganaderos del negocio ante el fracaso de los últimos años para exportar. En esto, Mendoza no está exenta.
Así, cayó la faena nacional en 3 millones de cabezas y el stock del país se ubica en 48 millones de cabezas, siendo superada la Argentina por Paraguay, Uruguay y Chile en materia de exportación.
Otro perspectiva similar es la del sector olivícola mendocino. Con una alícuota del 5% para la exportación de aceitunas en conservas y aceite de oliva, los productores son en su mayoría pequeños y deben soportar una inflación de más del 20%.
"La competitividad de la actividad ha caído de gran forma", señaló el representante local de la Federación Agrícola Argentina, Fabián Núñez, por lo que paulatinamente a mediano plazo deben retirarse las retenciones".
"En el caso olivícola -dijo Núñez- las retenciones favorecen a la exportación a granel, dejando en mala posición a la fabricación en origen y a la producción con valor agregado". Señaló que tampoco se puede cargar de retenciones a la ciruela desecada y a la cereza, porque padecen del mismo efecto.
"No pagamos el derecho de exportación sobre la cantidad de ajo (como commodity) que exportamos sino sobre la factura de lo exportado, que incluye el valor que se le agrega", explicó Juan Chiapinotto, gerente de la Asociación de productores, empacadores y exportadores de ajos, cebollas y afines.
A los ajeros les cobran una retención del 2,5%, aunque hasta hace poco más de un año era del 5%. Sin embargo, a pesar de la baja, subsiste la pérdida de competitividad porque dicho gravamen incluso afecta el valor del flete y otros costos que están presentes cuando se sacan los costos finales y se vuelcan a la factura pro-forma.
Es un listado del Foro Económico Mundial en base a opiniones de empresarios. Pasó del puesto 85 al 87. Pierde en aspectos de mercado.
| Ciudad de Mendoza | ||
| Moneda | Compra | Venta |
| 4.35 | 4.42 | |
| 5.25 | 5.60 | |
| 9.30 | 10.0 | |
| 2.47 | 2.85 | |
| Actualizado : 08/02/2012 | 16:24 Ver condiciones en www.montemar.com.ar | ||