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La mirada de los otros - Crítica

"El último exorcismo": una prueba de fe

La película no consigue ni siquiera un sobresalto que pueda darle crédito a los plagios en el que se inspira.

"El último exorcismo": una prueba de fe
Buenas técnicas. Pero malos resultados para este film.

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Trailer oficial de El último exorcismo

viernes, 10 de septiembre de 2010

El padre Cotton Marcus (Patrick Fabian) es hijo de un pastor. No conoce otra estructura social que la que le dio la religión evangélica y de colmo en su sangre circulan docenas de generaciones de exorcistas. Pero una crisis de fe lo inclina hacia una posición de vigilancia. Su misión como pastor de rebaños es descubrir falsos exorcismos y de eso se trata el documental que están filmando. La idea es seguir con la cámara a Cotton, quien eligió tomar el caso de una supuesta posesión demoníaca en una adolescente en el supersticioso estado de Louisiana, donde conviven una docena de religiones, una docena de demonologías y bosques adecuados para que te cace un asesino sobrenatural.

Hasta allá van nuestros héroes, el equipo de camarógrafo, directora y pastor, a visitar una finca sumergida en el sur profundo con la misión de desenmascarar otro fraude. Cotton es astuto, escéptico y mentiroso. Le lleva la corriente al fundamentalista padre de la niña poseída llamada Nell (Ashley Bell) y le hace una falsa curación, usando trucos de magos baratos y manipulando sus creencias. Clik Caja. Era todo poder de sugestión, alergias a los crucifijos y una manera ridícula de llamar la atención, pero el tiro comienza a disparárseles por la culata…

Cuando el film comienza, se ve al padre Cotton afeitándose frente a un espejo. De hecho, el camarógrafo se refleja en él. En los primeros segundos ya sabemos de qué se trata todo esto: una ficción que se disfraza de documental utilizando la mayoría de sus elementos, montaje, movimiento, voz en off, imagen fuera de foco y punto de vista subjetivo. Si, es lo mismo que “The Blair Witch Project”, el gran triunfo del marketing que sorprendió en aquella oportunidad, 1999, por darle una vuelta de tuerca estética al alicaído género del terror, aprovechando el interés del público por los documentales de Michael Moore y el boom de los realities shows, con sus lentes indiscretos y su descarada manipulación. No está nada mal la idea, de hecho la manera en que la cámara se inmiscuye en los personajes y en la trama, parece la ideal para conocer a un demonio, sin embargo, el “Ultimo exorcismo” llegó diez años tarde.

Así como está planteada hubiera funcionado en la época de la bruja Blair pero el director Daniel Stamm y el productor, Eli Roth, el creador de “Hostel” han ignorado esta década de cine donde el género de terror se fortaleció sobre todo por la tormenta de remakes, los efectos especiales digitales y una nueva generación de espectadores acostumbrados a mutilaciones explícitas, cataratas de sangre y sadismo. Lo de la subjetividad, lo de mostrar esquivamente, la atmósfera por encima del susto ruidoso ya pasó y le fue mejor hasta para ““Actividad paranormal” y “Rec”, otras de las referencias “técnicas” de la que esta película se vale para contar esta historia que es apenas un palidísimo reflejo del indiscutido clásico de William Friedkin, “El exorcista”, que casi tres décadas después de su estreno, el miedo que te hace sentir no ha envejecido ni un centímetro de celuloide.

Sin duda, para los productores de este film era una prueba de fe tal como la del pastor protagonista. Ambos han usado trucos para descubrir un fraude, a ver si por las dudas, alguien se cree estos miedos. Muchos adolescentes ignorantes de toda una filmografía de terror clásica de los años 70, se lo han creído, de hecho transformaron a este largometraje en un éxito de taquilla inesperado. Del otro lado están los escépticos que esperan que este sea el definitivo último exorcismo del cine. Pablo Pereyra - ppereyra@losandes.com.ar

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