Miércoles 8 de febrero de 2012 | 17:41 hs
El neuquino sigue presentando por todo el país su álbum “Mi voz y mi sangre” y hoy y mañana cantará en el auditorio Bustelo.
viernes, 06 de agosto de 2010
Mi voz y mi sangre” es un título muy adecuado para una placa que refleja el actual estado de ánimo de Jorge Rojas, un alma nómade, curiosa, inquieta, que no quiere dejar de expresarse.
Es donde mejor y más cómodamente se sintetiza el concepto del repertorio que marca el interés del cantante por explorar múltiples géneros andinos de frontera como la rumba, la saya y el tinkula, sin dejar de lado la chacarera, la zamba, el huayno, las baladas y, al mismo tiempo, estrenar sus propias letras como “Río hermano”, “Viejo coplero”, “A dónde va el amor” y “Al borde del delirio”.
Es en estas variedades de géneros donde queda transparente su mensaje de intérprete comprometido con la música de raíz popular en el camino de construir un planisferio personal de paisajes, personajes, historias y sentimientos, convirtiéndose en la fuente de su inspiración, en la materia prima de su bienvenida etapa como cantautor.
No obstante, desde la salida de “Mi voz y mi sangre” y con 18 años de carrera artística, Rojas en esta oportunidad tomó la decisión de profundizar su recorrido, conocer la patria honda, aquella de pequeñas localidades, de rincones insospechados, más allá de la marca hecha por un lápiz sobre un mapa de rutas.
Hasta esas esquinas polvorientas se adentró su gran colectivo negro de su gira 2010, un vehículo que transporta a las 22 personas que conforman los técnicos y los músicos de su banda y que gasta neumáticos desde diciembre del año pasado y cuya marcha recién se estacionará cuando Jorge cante en Capital Federal los primeros días de setiembre, cerrando un año en el cual ya lo han visto 60 mil espectadores, sumando al mismo tiempo 35 mil placas vendidas.
-¿Cómo es tu proceso de creación?
-Hace falta involucrarse en la música. Amar lo que hacés. En ese proceso creativo salieron en esta oportunidad muchas canciones de raíz folclórica. Creo que el cantautor depende de los momentos que ha vivido. De allí viene la fuente, está en el paisaje, los caminos, los viajes, en asimilar la fusión de géneros latinoamericanos.
Pienso que la primera etapa es la más importante, es la de encontrarse con las canciones. Para eso le dedico tiempo, me aíslo. No puedo hacer ni giras ni ensayos.
Estoy solo frente a la creación y no hago otra cosa más que componer. Sin embargo, durante el año, durante la giras, aparecen reflejos de melodías, silbidos o frases que te inspiran. Dejo en esos brotes puntas de hilo y almaceno en la memoria o en el celular y de repente me doy cuenta que compuse varias canciones nuevas para completar un próximo disco. A la música hay que dedicarle mucho amor.
-¿Desde cuando estás en las rutas?
-El disco salió en diciembre. La presentación oficial la hicimos en Córdoba. Terminó la temporada de festivales y arrancamos con la gira nacional en abril.
-¿Cómo has notado el estado de ánimo de la gente?
- En realidad tengo que decir que este año la gente estaba realmente contenta. Había un buen estado de ánimo en general. Sabrá todo el mundo que nosotros los artistas somos los primeros perjudicados cuando estalla una crisis económica.
Somos buenos testeadores de lo que siente el pueblo. Sin embargo, noté que con el tema del Bicentenario había alegría en la gente, había más entusiasmo. Eso se sentía en cada localidad.
-¿Se amplió tu mapa de ruta?
-Totalmente. De alguna manera uno pertenece a la expresión popular. Este año recorrimos muchos pueblos y es inevitable descubrir que siempre te quedan muchos lugares por visitar.
Mirá que tengo 18 años de giras y siempre noto que estamos lejos de conocer todo. Eso me gusta mucho. Me encanta advertir que cuando te vas acercando en cada localidad, la gente responde y van apareciendo notas en las radios y los medios gráficos.
-¿Vas a estrenar canciones?
-Tengo una que me gusta mucho que ha salido hace dos meses, cuando volví a Córdoba. Tony Vargas, un conocido locutor que tiene un programa de radio muy escuchado tiene un segmento llamado “Aquellos que aman”, donde se cuentan testimonios de personas que han tenido historias dramáticas.
Vargas escribió un libro que recopilaba esas historias y después se le ocurrió invitar a varios músicos a escribir una canción inspirada en ellas y Vargas me dio tres para inspirarme y así compuse “El último deseo de Navidad”. La canción se estrenó en el programa, la empecé a cantar en los recitales y esta noche la voy a cantar en Mendoza. Por Pablo Pereyra - ppereyra@losandes.com.ar