¿Qué esperar de la próxima década?

Una interesante y atractiva recorrida por cómo se prevé será el mundo dentro de diez años, qué cambios traerá la ciencia y cómo afectarán los mismos a nuestras vidas.

Edición Impresa: miércoles, 04 de agosto de 2010
¿Qué esperar de la próxima década?

Por Miguel Ángel Gutiérrez - Presidente del Centro Latinoamericano de Globalización y Prospectiva, nodo argentino del Millennium Project.

La primera década del milenio preparó tecnologías que cambiarán el mundo de 2020. Para empezar una buena noticia: el 90% de la población mundial vivirá el 2020, el 95% en países subdesarrollados, pero aumentará el dióxido de carbono en la atmósfera y el Polo Norte perderá sus hielos, antes de acordar si el cambio climático lo causa el hombre o la naturaleza.

Habrá computadoras cuánticas enlazadas a una "nube" remota de recursos en red; nanocircuitos conectados mediante pulsos de luz; nanobiotecnologías e inteligencia artificial.

Si las microtecnologías impulsaron la revolución electrónica, las nanotecnologías reconstruirán todo átomo por átomo, incluso capturarán luz solar mediante nanocables de silicio, multiplicando los u$s 10.000 millones anuales de su actual mercado. Pero las tecnologías son promiscuas, no guardan sus formas originales, se vinculan con cualquier otra, generan nuevas aplicaciones, forman redes y cadenas de innovaciones, que incrementan su potencial.

Se verá una nueva generación de productos inteligentes: teléfonos-teletodo, autos que saben dónde están, adónde van y estacionan solos, computadoras en "vivo" (voice in, voice on), que ven, escuchan y reconocen características biométricas. Las tecnologías (RFID), de identificación por radiofrecuencia, los sistemas de guarda y recuperación de datos, alcanzarán en 2020 un mercado de más de U$S 6.000 millones.

La reproducción se revolucionará: papel plástico, films conductores transparentes para la electrónica flexible, impresión en tres dimensiones capaz de crear objetos sólidos por capas de datos, se podrían imprimir órganos de reemplazo.

Múltiples fuentes de energía: bacterias de diseño y algas de cultivos mejorarán el rendimiento de pozos petroleros y generarán energía, sistemas de satélites de energía solar, nueva generación de baterías, supercapacitadores, sistemas ultrarrápidos de comunicación y redes de sensores sin cables.

El único límite para sustituir fuentes fósiles radica en los intereses de las grandes corporaciones, pero será posible en la presente década por la creciente presión global respecto el cambio climático.

La física ha demostrado que partículas separadas en dispositivos de estado sólido pueden ser enlazadas cuánticamente. Las comunicaciones cuánticas a larga distancia se acercan y aumentará la eficiencia de almacenamiento de luz en un orden de magnitud. La cantidad de información digital se multiplicará por 10 dos veces en la década. La economía organizada sobre Estados-Nación transita su fase final.

Las migraciones se percibirán como favorables porque incorporan conocimientos, valores, habilidades e innovación al país. Un nuevo paradigma de negocios usará formas más ágiles, directas, inteligentes de crear y lanzar nuevos productos y servicios. Un ambiente colaborativo-competitivo con una extendida ética global-local captará la confianza del consumidor.

"Si cree que la educación es cara pruebe con la ignorancia", proclama un difundido grafiti: todo se vincula con la educación y ésta costará más. Las organizaciones dependen de la capacidad de sus miembros. Los empleos del futuro requieren más: ética, matemáticas, ciencia y tecnología y más innovación. El talento individual y el grupal es bien escaso y su demanda se acrecentará por la expansión de mercados y surgimiento de nuevas economías.

La década innovará las tecnologías del cerebro; el escaneo por resonancia magnética de imágenes impulsa otra revolución, las neurociencias acercarán la sociedad del conocimiento. El mapeo cerebral permitirá saber cómo piensa, siente, recuerda y aprende la gente, lo que tendrá consecuencias muy buenas, como mejorar el aprendizaje, y malas, como sería el control mental masivo.

Educación y aprendizaje se basarán en la plasticidad del cerebro, el que será conocido, moldeado, influenciado, para aprender cosas nuevas a cualquier edad, revolucionará la educación pero abrirá también un nuevo tipo de mercado el de la plática cerebral. Se determinarán los centros del cerebro donde se desarrollan la intención, la depresión, el deseo, las creencias, el lenguaje, o incluso la verdad.

Las consecuencias son imprevisibles y el impacto sobre la sociedad será amplio y profundo. Habrá fanáticos del lavado de cerebro y enemigos de la libertad de cognición, pero debiera evitarse que el nuevo marketing sea dominio de una extremadamente exclusiva élite

"Trabajo en ser inmortal, hasta ahora, todo un éxito"; la broma usada para introducir el tema de la prolongación de la vida en mis clases está a punto de hacerse realidad. La próxima década trae una medicina personalizada con herramientas aplicables a perfiles individuales de salud.

La idea de vivir por siempre se concreta día a día. Del diseño de órganos a recuerdos a la carta, extremidades robóticas y drogas inteligentes van a cambiar la vida más rápido que lo que jamás podría la evolución.

La actual década traerá: la miniaturización, la prevención, la participación, la atención domiciliaria con exámenes, diagnóstico, tratamiento y seguimiento por la Web.

Se aplicarán tecnologías a sistemas biológicos o en medicamentos y se avanza en la prevención de enfermedades y curaciones mediante ingeniería genética y celular y modificaciones en los tejidos. La posibilidad de controlar la velocidad de envejecimiento de las células permitirá alcanzar una expectativa de vida de un siglo.

Se vienen los robots como extensión del ser humano y también plenamente autónomos; aviones sin pilotos, robots soldados, trabajadores industriales, cyborg, enfermeros, robots de limpieza, incluso robots con emociones, hechos a nuestra imagen creíbles, empáticos y muy hábiles.

Esto se reflejará en los estilos de vida, cambiando las pautas de interacción entre individuos y de éstos con el ambiente, relativizando los valores de autonomía e independencia por el aumento exponencial de contactos en todo el mundo.

La capacidad humana incrementada supone otro formato de organizaciones y en lo político la aparición de una ciudadanía global, que deberá articularse con la nacional y local.

Es tiempo de pensar más allá de las limitaciones del presente.

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