¿La mató un balazo o murió luego, cuando donó sus órganos?

La pregunta la hizo un fiscal durante el juicio que se le sigue a Alejandro Ahumada por la muerte de su pareja, Cintia Castillo.

miércoles, 04 de agosto de 2010

Oscar Guillen - oguillen@losandes.com.ar

¿La mató un balazo que le produjo muerte cerebral o bien murió tras donar sus órganos? Esta es la llamativa pregunta que se hizo el fiscal Fernando Guzzo durante el segundo juicio que se le sigue a Oscar Alejandro Ahumada por la muerte de su pareja, Cintia Castillo, a quien le disparó cuando manipulaba un arma, en 2008.

Ayer, durante el debate que se celebra en la Quinta Cámara del Crimen, el fiscal dejó en claro su posición: la mujer falleció dos días después de recibir el balazo, cuando los médicos determinaron el estado de muerte cerebral y luego procedieron a la ablación de los órganos.

Tras realizar esta afirmación, el fiscal pidió al juez Rafael Escot que le imponga una pena de 20 años de prisión por el delito de homicidio simple agravado por el uso de arma. La misma pena pidió la querellante oficial Florencia Peralta Díaz.

Frente a esto, el defensor Daniel Romero pidió la absolución del imputado o bien el cambio de carátula, es decir que se lo juzgue por lesiones culposas.

Para Romero su cliente manipuló el arma con negligencia y accidentalmente hirió a su pareja "pero la muerte se produjo por ser donante de órganos. Él nunca se representó la muerte en su cabeza. No hay móvil de dolo".

Adelantándose a este planteo, Guzzo indicó que la muerte se define jurídicamente como muerte cerebral.

"Se le destruyó el cerebro porque le dispararon a 5 centímetros de distancia. El cuadro era irreversible, tenía muerte cerebral, estaba muerta, no podía disponer de nada porque estaba muerta", sostuvo el magistrado.

Luego indicó que "la muerte la produjo la bala que destruyó la masa encefálica; no la ablación, una práctica médica absolutamente legal".

Para el fiscal, Ahumada "no quiso mostrarle a su pareja el arma sino ejecutarla ya que le disparó a 5 centímetros de distancia. Actuó con dolo".

Guzzo indicó que tanto Ahumada como su tío que estaba en el lugar del hecho, se demoraron más de 1 hora y 45 minutos en auxiliar a la víctima, dedicándose a buscar el arma que Ahumada había tirado y limpiando la sangre. Además, Ahumada manipuló el arma sabiendo que estaba cargada y sin seguro, según declaró su tío.

Esta la segunda vez que juzgan a Ahumada por el mismo hecho. La Corte anuló un juicio realizado en la Cuarta Cámara del Crimen que terminó con una pena menor al considerar el caso como un homicidio culposo. Guzzo presentó un recurso de casación y la Corte le dio la razón ya que no habían tenido en cuenta la declaración del médico forense Juan Nanfaro.

Para el médico, la distancia del disparo no fue mayor a 5 centímetros y la trayectoria del proyectil fue descendente, lo que indica que el imputado debió hacer un movimiento que no se condice con un hecho accidental.

El 13 de marzo de 2008, Ahumada y su tío (Carlos Núñez) estaban trabajando en una obra en construcción en Mathus Hoyos al 900 de El Bermejo, Guaymallén.

Cerca de las 18, llegó Cintia y su pareja la llevó hasta el obrador. A los 15 minutos se escuchó un disparo y Ahumada salió diciendo que había sido "sin querer".

El tío fue a ver la situación y se encontró a la chica con un disparo en la frente. Dos días después murió en el hospital Central. El lunes próximo se escuchará la sentencia del caso.

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