RSE: avances y desafíos

Mendoza es el lugar elegido para el primer foro nacional de este modelo de gestión que intenta cambiar el paradigma de los negocios en el mundo.

domingo, 22 de agosto de 2010
RSE: avances y desafíos

Evento provincial. Este año, en el marco del Foro Valos, se realizará un evento de alcance nacional referido a la responsabilidad empresaria.

Jaquelina Jimena - jjimena@losandes.com.ar

Con algunos años de andada en la provincia, nuevamente la Responsabilidad Social Empresaria (RSE) será motivo de debate e intercambio de prácticas. Es que el próximo 23 y 24 Mendoza será sede del I Foro Nacional de la especialidad, organizado por la Red Argentina de RSE, en el marco del VI Foro Anual Valos 2010.

El encuentro, a desarrollarse en el hotel InterContinental, será otra oportunidad de aprendizaje y un recorrido con focos puntuales sobre las tendencias mundiales de la sustentabilidad, cambio climático, carbono neutro, crisis energética, inequidad, pobreza y competitividad de la empresa.

Por cierto, y como en otras oportunidades, el objetivo no será sólo chequear lo que sucede en materia de responsabilidad empresaria en otras regiones, sino también seguir contagiando a líderes sociales de Mendoza en el arte de gestionar con sustentabilidad hacia el corazón de sus estrategias de negocios.

Hoy, con algo más de 9 años de vida, la RSE en la provincia tiene importantes logros en su haber. Los años también sumaron nuevos actores, como organizaciones de la sociedad civil, y empezaron a llegar los casos exitosos y su difusión sin prisa, pero sin pausa, ante los medios de difusión.

A poco de andar, en la provincia también empezaron a surgir interrogantes tales como cuál debería ser el rol del Estado, los sindicatos, las asociaciones de consumidores, la obligatoriedad o no de la RSE y una larga lista más. Parte de estás temáticas serán abordadas por un grupo de especialistas durante el foro de esta semana, y a modo de adelanto Los Andes Economía conversó con alguno de ellos.

Pobreza y negocios inclusivos

Por cierto, los desafíos a nivel social y empresario aún son numerosos, e indican que a pesar de todo lo hecho en materia de RSE, la pobreza es un flagelo que se sigue expandiendo y, como reza el clásico entre los especialistas, “no se puede ser una empresa exitosa en una comunidad empobrecida”.

Una de las claves para disminuir la brecha entre los que más tienen con los que menos perciben, ha sido el desarrollo de negocios inclusivos esto es integrar en la cadena de proveedores a los pequeños emprendedores. Sin embargo, para algunos de los especialistas más reconocidos de la materia, no hay acuerdos sobre su efectividad.

“La pobreza no ha sido disminuida por una razón obvia: vivimos en una sociedad injusta, donde los que tienen cada vez más, tienen a costa de los que menos tienen, porque la generación de riqueza va a un solo lugar. Los negocios inclusivos no son la clave. Son sólo una manera más de aportar, pero no podemos confiar en que son los que van a acabar con la pobreza. La pobreza se combate creando y redistribuyendo riqueza”, señaló Gustavo Gennuso, de ETV, Emprendimientos para la vida.

En este sentido, para María Soledad Echague, de la empresa Dow, los negocios inclusivos no son la única solución para disminuir la pobreza, pero sí un componente decisivo para el proceso de desarrollo e inclusión social, que se complementa con políticas públicas y programas de gobierno, y con responsabilidad social empresaria.

“Los negocios inclusivos son iniciativas que mejoran la calidad de vida de las personas vulnerables, al permitirles ingresar al mercado laboral y a la economía formal, para que sean agentes de su propio bienestar”, apuntó Echague.

En sintonía, y según Walter Formica, de Rayén Curá, hay  que regular los esfuerzos entre los diferentes actores sociales, donde las reglas económicas deben ser promover el desarrollo y el crecimiento. 

En ese orden de pensamiento, Agustín Salvia, de UCA, Observatorio de la Deuda Social, afirmó que el Estado, las empresas y las organizaciones de la sociedad civil pueden fomentar una inversión social destinada a dotar de capital humano, social y físico a las zonas más pobres en procura de desarrollar actividades que promuevan el desarrollo humano. Sin embargo, advirtió que muchas de esas actividades pueden tener productividad marginal negativa o nula en términos de criterios de rentabilidad, como el fomento del deporte, guarderías, apoyo escolar, campañas de salud. “Pero su valor económico es estratégico en cuanto a futuro de esas comunidades y de sus habitantes”, avanzó.

Para Federico Seineldín, presidente de MoveRSE e integrante de RARSE, los negocios inclusivos ciertamente rompen los paradigmas en la forma de hacer negocios y podrían llegar a ser una valiosa herramienta para la inclusión social y la erradicación de la pobreza. Sin embargo, y para el especialista, todavía es un tema muy incipiente y se hace necesario difundirlo, contagiar y que empresarios y emprendedores se comprometan con ésta problemática de manera que logren superar las barreras.

Según el economista Juan Llach, quien también es director del GESE (Centro de Estudios de Gobierno, Empresa, Sociedad y Economía) y del Programa de Gobierno para el Desarrollo de Líderes de Comunidades Locales, del IAE-Universidad Austral, la educación es la clave principal para el desarrollo económico, social y aún político; es decir, para tener una democracia madura.

“El gran problema es que América Latina se está quedando rezagada en esta cuestión, y la Argentina también se está retrasando aún respecto de América Latina. Hay escuelas pobres para los pobres, lo que constituye una inaceptable discriminación social. La clave es que la dirigencia gubernamental, política y social se tome esta cuestión en serio y le dedique espacio en su agenda cosa que, salvo honrosas excepciones, está muy lejos de ocurrir. Sí creo en los negocios inclusivos y en el desarrollo del consumo de la base de la pirámide. Un solo ejemplo: India acaba de anunciar que fabricará una computadora personal de alrededor de 50 dólares, como ya lo ha hecho con los autos y con otros productos”, apuntó Llach.

Ser o no ser

El rol de los Estados, tanto a nivel nacional como regional, también ha sido, y es, tema de debate entre los especialistas. El eje de las discusiones abarcan desde un rol estatal meramente de control -por ejemplo que se encargue que el cuerpo de leyes se cumpla en el tejido económico-, hasta instaurar políticas de fomento impositivo. Pero tampoco en este tema hay acuerdos marcados.

“La RSE es un concepto que surge del sector empresario . Este sector debe resolverla. El Estado tiene la misión de controlar a las empresas, no involucrarse en la responsabilidad de ellas, sino en su actuación como tal, evitando monopolios y cartelización, por ejemplo. Incentivar desde el Estado la RSE no creo que sea legítimo. El Estado tiene que tener políticas de promoción de la pequeña y mediana empresa”, opinó Gennuso.

Según Formica, el Estado debe impulsar la cultura y educacion de todos los actores sociales, y no sólo de las empresas. “Hay que hacer bien la gestión sin apoyos e incentivos extras”, puntualizó Formica. 

Un Estado que apoye, coordine a los actores sociales y que a su vez planifique el desarrollo económico y social, son acciones y roles básicos a cumplir para Salvia. De lo contrario, y según su visión, las acciones particulares  tienden a competir por mercados de asistencia social sin ninguna sinergia, ni efectos de largo plazo.

Contaminación y polución 

El cuidado del medio ambiente, es otro de los grandes temas que más preocupa a los seguidores de esta línea de gestionar negocios con responsabilidad y pensando en la sustentabilidad. Por cierto, los especialista reconocieron que si bien se ha avanzado mucho en esa materia en nuestro país, aún hay muchas cosas pendientes por resolver.

“Abogo por el tratamiento de la ley de glaciares, cómo del total cumplimiento de la ley de bosques; y así debe suceder con las napas subterráneas, maltratadas por el glifosato y por los arroyos y ríos adonde evacúan nuestras cloacas e industrias, en muchos casos sin regulaciones. El rol del Estado es muy amplio y complejo, comenecemos por exigir leyes actualizadas y luego porque el Estado las cumpla”, apuntó Harold Picchi, de Otro Mercado del Sur.

El producir bienes ecológicos tiene sus ventajas económicas. En Rayén Curá están fabricando una botella de champán que pesa sólo 750 gramos (son las más livianas del mundo), lo que produce en su proceso menos contaminación y mejora notablemente su logística de transporte. En el año 2009 la firma fabricó 40 millones de botellas lo que significó 10 por ciento de la producción total, en el 2010, la firma va a cerrar el año con una producción de botellas livianas que representan el 40 por ciento de la producción total. A su vez los modelos también se diversificaron, el año pasado sólo fabricaron  cuatro modelos y este año la firma lo cerrará con 10 modelos para cada uno de los segmentos; popular, premium e icono, entre otros.

En la visión de Pedro Tarak, de Avina, aquellas empresas que deseen posicionarse privilegiadamente en mercados de exportación más concientes del cambio climático global, como por ejemplo la Unión Europea o California, quizá quieran  prepararse con dos objetivos comerciales: el de seguir compitiendo por el acceso a los mercados, aunque ahora con productos cuyos procesos de producción sean de bajo carbono o carbono neutral. Y por otro lado, el de posicionarse ante el ámbito de inversores que prefieran emprendimientos que mitiguen sus emisiones de gases de efecto invernadero. Un ejemplo son los bancos que financian con tasas más bajas y plazos más convenientes a industrias que neutralicen sus emisiones.

Visto desde las relaciones internacionales, este tipo de decisiones comerciales podrían ser claramente interpretadas como barreras para-arancelarias. Sin embargo, para los actores privados, mientras que los Estados vayan dilucidando sus acuerdos, éstas exigencias podrían convertirse en una oportunidad de innovación, por ejemplo a través de la mejora de eficiencia de los procesos y del ahorro de energía.

Verdaderamente ¿hay un antes y un después de la RSE? En este tema, los especialistas son cautos. No obstante, las empresas y organizaciones que han logrado adoptar en su estrategia de negocio a la gestión responsable sólo hablan de resultados positivos. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la responsabilidad social empresaria no va a resolver todos los problemas sociales, sino que se necesitan acciones multisectoriales y cambios en el comportamiento humano en general.

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