Mendoza: ayer y hoy

El cruce de Los Andes: antes con fines libertarios, hoy turísticos.

domingo, 22 de agosto de 2010
Mendoza: ayer y hoy

Los caballos son cerrillanos, criados en la montaña.

Emular la proeza sanmartiniana del cruce de los Andes, es uno de los atractivos turísticos de esta versátil tierra. Ya no con fines bélicos ni libertarios, mas con ansias de comprender un poco tamaña gesta imitando algunas de las usanzas de antaño. Por razones obvias, es el verano la época en la que mendocinos y visitantes se trepan a los pingos y se aventuran a los "cielos y nieves eternas".

Los organizadores - es decir la gente de Cabalgatas Cordilleranas, una de las empresas que comercializan estos paquetes - aseguran que es una invitación a transitar las sendas que recorrieron los hombres de la columna principal del Ejército de los Andes, en su paso a Chile.

Son 8 días a caballo y la primera salida de la nueva temporada está prevista para el 26 de diciembre. Las siguientes serán el año que viene: el 8 y el 22 de enero; el 7 y el 20 de febrero y la última el 5 de marzo.

Fusionar las costumbres de campo, la historia y la aventura, es de alguna manera lo que se busca en estos programas. "Nuestras cabalgatas apuntan a revalorizar el vínculo histórico entre el hombre, el caballo y nuestra tradición. No podemos separar la historia de Mendoza de la gesta Sanmartiniana. Esta provincia late al ritmo del nombre del general: calles y plazas lo recuerdan". Andar por lugares vírgenes en los que es posible ver cóndores, choiques, liebres y guanacos a su albedrío. O dormir al sereno usando como colchón las prendas de la montura de pellones de oveja, dos de los placeres a los que se harán acreedores los expedicionarios.

Tantos años después

Hace 189 años que San Martín, Soler y O' Higgins surcaron el Paso de los Patos y marcharon al frente de la columna principal del ejército triunfador en Chacabuco y Maipú. Hoy, grupos de aventureros hacen su intento. Los acompañan guías especializados. Todos montañistas y grandes conocedores de la cordillera, no obstante no prescinden de arrieros y baqueanos que son los encargados de los animales, igual que antes.

Expertos en su tarea y muy conocedores de los senderos de altura fueron una pieza importantísima en aquel primer cruce, ya que la cantidad de mulas, caballos y reses para consumo superaron las 15.000 cabezas.

Mansos, resistentes y acostumbrados al tránsito cordillerano, los caballos son una pieza clave en este periplo. Básicamente son mestizos llamados "Cerrillanos", nacidos y criados en la montaña. Las monturas, por su parte, son de casco cuyano, ideales para el tránsito en zonas de relieve. La constitución del casco (que está cubierto por mantas y pellones) hace que los jinetes queden literalmente encajados para que no se deslicen hacia delante o atrás por los declives del terreno.

Las cargas generales de la expedición son transportadas por mulas cargueras al igual que el equipo personal.
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