Tras las estafas y allanamientos, los gitanos bajo la lupa

La Justicia investiga una presunta asociación ilícita luego de estafar a más de 150 personas con ventas de autos. La gente asocia a todos los gitanos con actividades irregulares.

Edición Impresa: sábado, 21 de agosto de 2010
Tras las estafas y allanamientos, los gitanos bajo la lupa

Algunos de los 25 autos incautados por la polícia. (Gentileza)

Ignacio De la Rosa - idelarosa@losandes.com.ar

En Mendoza, por estar sospechados de integrar una asociación ilícita que estafó a más de 150 personas en un año con la venta de automotores.

En Francia, porque el mandatario de aquel país ordenó y ya comenzó con la deportación de más de 700 personas hacia sus países de origen. Lo cierto es que, como a lo largo de toda la historia, nuevamente la lupa se posa sobre los gitanos.

Si bien no hay registros oficiales sobre cuántos habitan Mendoza -la mayoría lo hacen en campamentos de Guaymallén-, se estima que en todo el país hay cerca de 300 mil gitanos.

Guiados por prejuicios, o tal vez por los delitos más comunes con que son identificados, la mayoría de los mendocinos consultados por Los Andes reconoce que les teme y "se cruza de calle" cuando los avistan caminando por la vía pública.

Según destaca la Policía, hay dos grupos de gitanos bien marcados y diferenciados, incluso, hasta en la localización de sus campamentos.

"Los que están en la zona de Dorrego y del kilómetro 50, son los más humildes, los que menos tienen y no son conflictivos para nada. Los más sospechosos y que son los que están siendo investigados por las estafas actualmente son los que habitan en la zona de Rodeo de la Cruz", destacaron desde el área de Investigaciones.

Estafas

Durante la mañana del jueves, personal policial, de Investigaciones y auxiliares judiciales irrumpieron en los tres campamentos gitanos más importantes de Rodeo de la Cruz, que son conocidos con la denominación del kilómetro en el que están asentados: el del kilómetro 1029 -ubicado en Elpidio González y ruta 7- y los otros dos, ubicados de forma contigua, en el kilómetro 1030 y 1030 y medio.

Luego de que el fiscal especial Santiago Garay recibiese más de 150 denuncias en su despacho, tomó la decisión de allanar los campamentos, donde secuestraron 25 vehículos, entre los que se destacaban cuatro camiones Scania, un BMW y una Toyota Hilux.

"Lo que se ha hecho es retener los vehículos hasta tanto los propietarios logren certificar y demostrar cómo los obtuvieron", destacó la directora de Delitos Económicos, Alejandra Valdez, quien intervino en el seguimiento y en los operativos del jueves.

Si bien aún no hay detenidos ni han trascendido nombres específicos, la Justicia investiga si estos vehículos fueron la carnada para estafar a 150 personas y si cabe la figura de asociación ilícita.

El modus operandi es el mismo que, según destacan fuentes policiales, han utilizado durante años: publican avisos en los diarios donde ofrecen los rodados a precios llamativamente bajos, los compradores potenciales los contactan y luego de afianzar el vínculo y ganarse la confianza de las víctimas, 'desaparecen' sin dejar rastro -ni de ellos ni de los autos- y con una importante cantidad de dinero que se les había entregado en calidad de seña.

"Al principio no se identifican como gitanos ni citan a los clientes a los campamentos, lo hacen todo desde afuera. Además, los autos tienen toda la documentación en regla, por lo que no hay signos de alguna actividad sospechosa.

Pero cuando ambos -vendedor y comprador- están preparados para hacer la verificación legal obligatoria, es ése el momento en que el vendedor se escapa con el dinero y el vehículo.

A algunas víctimas las han dejado esperando en la sede del verificador, donde llegaron juntos, pero -alegando el olvido de un papel- el estafador dice que lo va a buscar y vuelve. Y nunca vuelve. Tienen mucha habilidad para trabajar", destacaron fuentes de la investigación.

Entre los autos secuestrados esta semana, se destaca un VW Gol rojo que fue "vendido" cinco veces, a cinco víctimas distintas.

También se destaca un Fiat Siena amarillo que, teniendo en consideración lo llamativo del color y su dificultad para pasar desapercibido, no estaba a simple vista en el predio. Asimismo, destacaron que los cuatro camiones Scania estaban sin chapa patente y, mientras uno era modelo 2007 y otro 2009, los dos restantes eran cero kilómetro.

"Lo que se ha hecho ahora al retener todos los vehículos es cortar de raíz la manera de maniobrar y enganchar víctimas. Se les ha quitado el principal capital con que estafan. En operativos anteriores sólo se secuestraban los autos que tenían algún problema de papel, pero ahora se retienen todos y para recuperarlos se les exige a los gitanos que puedan comprobar fehacientemente cómo los adquirieron", destacó la misma fuente.

Por su parte, desde Delitos Económicos recomendaron a la gente que no se deje engañar por avisos en los que se ofrecen autos de alta gama -o no- a precios que están por debajo del promedio.

Claro que para la Policía no todos los gitanos son iguales. Hasta destacan que los de estos tres campamentos son los casos excepcionales en comparación con los otros campamentos.

Desde la comuna de Guaymallén, en tanto, destacaron que no tienen reclamos concretos de los vecinos de Dorrego -donde está instalado uno de los campamentos gitanos más importantes del Gran Mendoza-. "Se los obliga a cumplir con las normas, como a cualquier vecino", indicaron desde la comuna.

Prejuicios

Tan sólo mencionar la palabra "gitano" crispa los pelos de más de uno, aunque luego -al momento de la autocrítica- reconozcan que se trata de un prejuicio. Al menos, así se evidenció en los testimonios recogidos ayer por Los Andes.

"Yo les tengo miedo. Más de una vez he ido caminando por el centro y cuando los he visto venir por la misma vereda, me he cruzado de calle. Ni lo pienso dos veces", destacó Susana (52).

"Tengo un amigo que me contó que una vez se cruzó a dos gitanos en el centro, le ofrecieron leerle la suerte en la mano y en un descuido le robaron la billetera...", acotó a su tiempo Ariel Elías (32).

Por su parte, Nicolás (27) es vecino del campamento de Dorrego y se encarga de refutar miedos infundados. "Vivo cerca del Wal Mart de Guaymallén y jamás he tenido ningún problema. Es más, conozco a casi todos los gitanos que viven allá y no hacen otra cosa que laburar", concluyó.
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