San Martín: educación y cultura popular

Para el Libertador fue sustantiva la formación de un espíritu independentista basado en el diálogo, enseñanzas de normas de urbanidad, cumplimiento y puesta en práctica de valores humanos.

sábado, 21 de agosto de 2010
San Martín: educación y cultura popular

Mendoza en época de la colonia.

Por Marina Carrara Rodríguez

Cuando San Martín llegó a Cuyo, contó con un ejército que, como es sabido, estuvo compuesto en su mayoría por aborígenes, negros, arrieros, campesinos. Aparte de la instrucción militar que recibieron de él mismo, para San Martín fue sustantiva la formación de un espíritu independentista basado en el diálogo, enseñanzas de normas de urbanidad, cumplimiento y puesta en práctica de valores humanos como medida urgente. Según el Gral. Espejo, en su libro El paso de los Andes, los campesinos fueron transfigurados por las enseñanzas de San Martín.

Por aquellos años, ardía en el pueblo argentino el espíritu de la Revolución. Ésta implicaba una transformación radical en el pensamiento, así como una participación activa de todas las clases populares, ignoradas hasta ese momento por el dominio colonial. En la historia de la cultura popular argentina, estos sectores populares dejaron su impronta a través de distintas formas de expresión, que contribuyeron al conocimiento de la historia de la causa emancipadora.

Sabido es que fue Mariano Moreno en 1810, quien propone la transformación en la educación como otra fase revolucionaria: mientras no se transformara la vieja educación conservadora por otra de carácter liberal, no habría concientización en los hombres para luchar por la propia libertad.

Fueron Manuel Belgrano en la región del norte del país, y los caudillos Estanislao López en Santa Fe en 1818, José Gervasio Artigas en 1815, Juan Bautista Bustos en Córdoba en 1820, quienes impulsaron e iniciaron este modelo con las primeras escuelas de carácter gratuita, laica, obligatoria, que defendía e impulsaba una enseñanza nacional y hasta regional para todos . Si bien variaron las organizaciones internas el objetivo era el mismo.

En la región de Cuyo el gran impulsor de esto fue San Martín en miras a un aporte urgente desde este lugar para la consolidación de la libertad de América latina.

Como es sabido, al renunciar San Martín en julio de 1816 a su cargo de Gobernador Intendente, para concentrarse por completo en la preparación del ejército, es Toribio Luzuriaga, quien, como su sucesor tanto en el gobierno como en las ideas, concreta lo iniciado por San Martín para con la educación.

Damián Hudson en su libro Recuerdos Históricos de las Provincias de Cuyo describe esta etapa como "la más fecunda en la formación de escuelas de primeras letras, así como el aumento de establecimientos educativos y concurrencia de alumnos". En octubre de 1817 se fundó el Colegio Nacional, con el nombre de "Colegio de la Santísima Trinidad", cuyos contenidos de enseñanza, estructura edilicia y organización interna "era muy avanzada para la época, y estaba a la par de los mejores Colegios sudamericanos. Los alumnos egresados podían ser admitidos en Universidades Nacionales y en la Universidad de Chile (Damián Hudson). En todos estos establecimientos no estaban ausentes las enseñanzas de las artes.

Tal es el caso de las escuelas de varones, que tenían coro y pequeñas bandas musicales, y en el caso de este último los alumnos contaban con una importante colección de pinturas para aprender técnicas de dibujo y artes plásticas. También se enseñaba música. Los alumnos conformaban un coro, y representaban obras de teatro. Al igual que en Perú, impulsó la creación de la primera Biblioteca Pública Nacional en Mendoza, con donaciones de su vasta biblioteca personal.

En el Perú, entre otros tantos aportes fundacionales para la educación, impuso en forma obligatoria la alfabetización de los negros y aborígenes al mismo tiempo que el aprendizaje de un oficio industrial para una posterior inserción laboral digna. Todo esto absolutamente ignorado para la educación del dominio colonial.

También organizó en el Perú la creación del Museo Arqueológico con el objetivo de conservar piezas pertenecientes al Imperio Inca, (sin ninguna importancia para la conquista) así como viejas pinturas y esculturas donadas y la preservación de monumentos. Necesario para la revalorización y conocimiento de la cultura de los auténticos dueños de estas tierras.

A propósito del día mundial del folklore, ( no por casualidad dentro del mes sanmartiniano) un párrafo aparte merece San Martín y su relación con la música criolla.

Esta relación trascendía más allá del gusto por lo interpretativo. En los ejércitos de esas épocas tanto de América como de Europa existía, entre otros momentos que conformaban la organización de los horarios del día de la tropa, el denominado retreta que era al atardecer o a la noche.

En éste se reunían oficiales y soldados para intercambiar opiniones, transmitir todo tipo de noticias, conversar sobre estrategias, en fin, todo lo concerniente a estos acontecimientos. Era natural y necesaria como forma de vida de estos momentos alrededor de los fogones, las expresiones a través los cantos, poesías, danzas nacionales, marchas, con los instrumentos característicos de cada lugar.

En el caso de Cuyo, el campamento del Plumerillo -que para ese tiempo era un lugar muy popular y concurrido entre familiares, y los que llevaban las provisiones- fueron los fogones, donde circulaban entre opiniones y noticias, los mates, guitarras, requintos, (uno de los instrumentos que integraba la Banda del Ejército de los Andes, según Higinio Otero), con las expresiones criollas populares de esa época.

Entre el repertorio que se ejecutaba estaban presentes los cielitos, las payadas. " En las filas castrenses, cada regimiento tenía su payador" ( Ismael Moya), y " la tradición oral asegura que San Martín gustaba improvisar con excelente voz de bajo" (Beatriz Seibel). San Martín, según las crónicas, era un guitarrista más que decoroso. Había estudiado con el eximio guitarrista y compositor Fernando Sors, siendo adolescente.

En nuestros ejércitos nacionales, a través de la métrica payadoresca y la métrica del cielito, los cantores populares informaban, satirizaban y criticaban la realidad del país en esos momentos de la gesta emancipadora. "Eran la Gacetilla oficial", afirmaba Carlos Vega.

Las retretas de los fogones del Plumerillo no estuvieron ajenas a estas manifestaciones. Por otro lado, conviene recordar a muchos y enseñar a otros que en esos años "Juan Gualberto Godoy, el vate mendocino con apenas 21 años formó parte de la escolta de San Martín" (Damián Hudson).

La tonada cuyana, también se cantó en esos momentos. Alberto Rodríguez, quien recogió de mano directa la música popular de cuyo del siglo XIX, a lo largo de toda la década del '20 y el '30, tiene documentalizadas varias (las que daremos a conocer en una edición próxima). Sostenía Rodríguez: "Habían pasado prácticamente cien años desde que San Martín había estado en Mendoza. Pasaron dos o tres generaciones familiares.

Pero la transmisión oral permanecía casi intacta. Los criollos conservaban una memoria prodigiosa. No había influencia de los medios. Varios cantores populares me aseguraron que antiguas tonadas fueron cantadas en los fogones del Ejército". También el musicólogo Rubén Pérez Bugallo, recogió algunas años más tarde en San Juan, que según la tradición oral, fueron cantadas por el propio San Martín.

Es muy sabido en la historia de la danza criolla, el aporte que hace San Martín en cuanto a la difusión de las danzas, como la Sajuriana a la que algunos aseguran que eran de su preferencia. Así como el Pericón, el Cielito, el Cuando, las que hace incorporar en su repertorio a la Banda del Ejército de los Andes.

Tuve el gusto ( y, por qué no, un privilegio) de conversar varias veces con Isabel Aretz, -eminente musicóloga, primera discípula de Carlos Vega- acerca de la música popular en tiempos de San Martín y Bolívar.

Me comentó en una ocasión, en su departamento: " Las bandas de música de aquella época estaban compuestas por repertorio español: -polcas, mazurcas, vales, marchas-. San Martín es el primero que hace tocar a una banda militar la música criolla argentina, también como otro signo de nacionalismo".

En ese momento, estas manifestaciones populares eran en el colectivo, una necesidad de participación activa de los momentos de emancipación nacional y porque no de resistencia, en la cual San Martín no ignoró, sino más bien la fomentó como un derecho del pueblo.

Ahora algunas formas de estas expresiones ya no están vigentes. Algunas son parte de la historia. Otras, el pueblo con los años la ha modificado profundamente, como todo proceso vivo. Y otras, como las payadas vigentes hoy en los cantores populares sureros, están recreadas con otras letras. En cuanto a las temáticas, puede haber nuevas. Otras siguen siendo recurrentes y por algo será: las que se refieren a descripciones costumbristas y las que critican y satirizan ciertas realidades argentinas.

En el año 1987, el doctor Renée Favaloro, admirador y conocedor de la historia de San Martín, escribía a propósito de este tema "Han pasado ciento setenta y un años y estos clarísimos conceptos, siguen teniendo la misma vigencia y trascendencia" Para pensar.
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