México: el gusto de la visita

El mole, un platillo emblemático para los mexicanos, es el hilo conductor de uno los integrantes del top ten de nuevos productos turísticos.

domingo, 15 de agosto de 2010
México: el gusto de la visita

La Ruta del Mole, un itinerario por Tlaxcala, Puebla y Oaxaca para discernir en dónde se prepara la mejor variedad del plato insigne. (Secretaria de Turismo de Puebla)

Los mexicanos decidieron que querían mostrarse al mundo como destino que excede las vacaciones playeras y que sus encantos se extienden a otros ámbitos. De hecho lo concretaron y recientemente presentaron en la Argentina el producto "Las Rutas turísticas de México".

Son diez recorridos por el país que hacen patente su riqueza natural, arquitectónica, histórica y cultural y ofrecen una forma distinta de viajar. Gastronomía, ecoturismo, aventura, deportes extremos, arte popular y por supuesto también sol y playa, no podía ser de otra manera.

Describirlas a todas, no sería viable por cuestiones de espacio. Pero para que se figure, apenas de qué se tratan, desarrollaremos en esta edición una de ellas. Quizá la más apetecible. "Los mil sabores del mole", es el nombre de este itinerario que pasa por tres estados que hoy le proponemos recorrer de manera literaria.

Cada quien con su receta

El Mole es uno de los platos típicos más representativos del país azteca. Es una espesa salsa picante de origen colonial, elaborada con muchos ingredientes además de chocolates, varias clases de chiles, almendras, cacahuate, frutas secas, semillas, y muchos más.

Hasta aquí, todo bien, el asunto es que los mexicanos han contabilizado más de 300 variedades de mole. Esta ruta recorre los estados de Tlaxcala, Puebla y Oaxaca, tres destinos que compiten para adjudicarse la creación de tan excepcional comida.

Sorprenderse en cada parada

El distrito Federal es siempre un buen punto de partida y esta ruta lo toma como referencia y no sólo por sus atractivos gastronómicos. Muy cerca, pero escapando al sesgo urbano está la localidad de San Pedro Atocpan, la Meca del mole y el nopal.

El mote no le viene por casualidad, sino porque es allí donde se preparan las más deliciosas variedades del plato que nos convoca, hechas con recetas que son casi un secreto de estado.

La idiosincrasia pueblerina y la presencia indígena en esta zona le agregan más sabor al paseo por allí. Ni que decir de los nopales en escabeche, el pan de amaranto y los tamales de frijol, acompañados de mole.

El ambiente colonial también tiene su sitio en este trayecto del gusto. ¿Dónde? En la capital de Tlaxcala. Las delicias que allí ostentan las mesas son escamoles, huitlacoche, mixiotes, barbacoa, quesadillas y desde luego y mole para los días de fiesta.

La recomendación, degustarlos en cualquiera de los restaurantes de la Plaza Xicoténcatl. Pero como no sólo de pan vive el hombre, es preciso aprovechar la pasadita por esta ciudad para encontrarse con el arte churrigueresco mexicano y para conocer el Museo Vivo de Artes y Tradiciones Populares con sus alebrijes, piezas de Talavera y textiles.

Una vez en Puebla, la cuna del mole, tal como la llaman, hay que enfilar a un restaurante a degustar uno de los platos registrados por la ciudad: los chiles en nogada, cuya preparación es complicada.

Dicen los promotores turísticos locales que este destino es una síntesis del mejor paladar indígena y criollo, allí el pollo se sirve con pétalos de rosa, el escamol le sigue al pipián verde o rojo y los camotes y muéganos llegan para endulzar los espíritus.

Cuenta la leyenda que el exquisito mole poblano fue descubierto una mañana de 1680 por monjas dominicas.

"Lógico, si Puebla es de los Ángeles, su más famoso platillo tenía que ser de inspiración divina", enfatizan. Con el estómago lleno habrá tiempo para recorrer el Barrio del Artista, los talleres, tiendas y restaurantes de Container City, en Cholula, y el ex Convento de Santa Rosa.

"Para comer delicioso hay que viajar a Oaxaca", aseguran. Las recomendaciones son las siguientes. Para el desayuno, el Mercado 20 de Noviembre. Para el almuerzo los restaurantes y fondas de comida oaxaqueña del centro.

Las variedades de mole local son un festín para los ojos: las hay colorado, amarillo, verde y el negro. Las visitas obligadas: el ex Convento de Santo Domingo, el Museo de Artes Gráficas y el de Arte Contemporáneo.

Sin descanso

Esta ruta del sabor, tiene posta en Huatulco. Las jornadas de playa son una buena opción por allí, lo mismo que recorrer las 9 hermosas bahías de características diferentes en las que se ven gaviotas, garzas, pelícanos, corales, delfines, boas y tortugas.

Información

Eco-chic es el término que mejor le cabe a otra de las ciudades integrantes del camino del mole: Mazunte. Allí el mar, la selva y la montaña le dan el escenario perfecto a los restaurantes de comida mexicana y francesa. El Centro Mexicano de la Tortuga, donde se las puede ver desovar, es otro de los atractivos.

El sitio web presenta data acerca de las 10 nuevas rutas e inclusive de la que han lanzado en el contexto de los festejos por el Bicentenario de ese país.
http://rutasdemexico.visitmexico.com/wb2/

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