Un policía sentado, con las manos cruzadas y un balazo en la cabeza

El efectivo se desempeñaba en Policía Vial de Maipú. Tenía 53 años y apareció muerto en un baldío. No descartan que se trate de un suicidio, pero el fiscal del caso lo caratuló como asesinato. Esperan pericias.

viernes, 13 de agosto de 2010
Un policía sentado, con las manos cruzadas y un balazo en la cabeza

La muerte del efectivo despertó muchas dudas entre los investigadores que estuvieron en el lugar. Para muchos, el hombre se suicidó. (Claudio Gutiérrez / Los Andes)

Rolando López - rlopez@losandes.com.ar

Ayer a las seis de la tarde, a una mujer que pasaba cerca de un baldío que queda entre las vías del tren y el barrio 7 de Julio de Luzuriaga, le llamó la atención la presencia de un hombre sentado en el piso, demasiado estático y con sus manos cruzadas y respaldado en el ángulo recto que formaban las dos medianeras no muy altas del baldío.

La señora se acercó y vio que el hombre efectivamente no se movía; se acercó un poco más y notó que estaba muerto.

No se acercó más y desde su celular llamó al 911.

"Acá, frente al barrio 7 de Julio de Luzuriaga, hay un hombre que parece muerto", soltó.

Al llegar la policía dio con el cadáver de Juan Francisco Pereyra Bullones (53), un oficial de la Policía de Mendoza que se desempeñaba en la División Vial del departamento de Maipú.

El efectivo se encontraba ese día de franco de servicios y entre sus ropas se encontró su billetera con algo de dinero, su teléfono celular, sus lentes y otras pertenencias.

Además sus colegas dieron con una vaina correspondiente a un calibre 9 milímetros, según indicaron las autoridades presentes en el lugar.

Del mismo modo, los policías, a priori, no notaron elementos que hicieran pensar que en el sitio haya tenido lugar una pelea; y también prácticamente descartaron que el cadáver hubiera sido depositado allí; es decir, que no fue traído desde otro lado.

Entrada y salida

Los especialistas de Policía Científica notaron que el hombre presentaba dos orificios de bala: uno en el paladar y otra en la parte superior de la cabeza: un hilo fino de sangre, ya reseca, había recorrido desde su cabeza hasta la comisura izquierda de sus labios; Pereyra Bullones tenía sus ojos cerrados.

"Pero la rigidez cadavérica impide conocer a ciencia cierta qué tipo de trayecto hizo la bala: si de arriba hacia abajo o a la inversa", explicó el Jefe de Investigaciones, comisario Alejandro Delgado.

En ese sentido, los pesquisas dividen sus especulaciones en dos: "o a Pereyra lo ejecutaron después de que se sentara o el hombre se suicidó colocándose su arma en la boca para después aprestar el gatillo", comentaban ayer en el lugar de los hechos.

La duda se presenta en la ausencia del arma. En ese aspecto, se podría inferir que alguien lo vio muerto, se acercó y se llevó el arma. "No sería la primera vez que pasa", tal como dijeron algunos de los uniformados. Pero esa suposición tambalea a la hora de explicar que si alguien se llevó el arma por qué no hizo lo mismo con las pertenencias del muerto.

Dudas

Todo este cúmulo de dudas se llevó en su libreta de anotaciones el fiscal especial, Daniel Carniello, quien también se hizo presente en el lugar con rapidez.

"De momento no hay mucho que decir. Es demasiado prematuro. Hay que esperar los resultados de los forenses y lo que puedan decir algunos de sus familiares; pero por lo que yo tengo hasta ahora, más se parece a un asesinato que a otra cosa", soltó el fiscal someramente.

De hecho, el magistrado inició el expediente con la carátula de "averiguación homicidio".

Pereyra estaba casado y era padre de un adolescente. Llevaba trece años en calidad de policía.

De acuerdo con la pesquisa, su esposa y su hijo lo vieron ayer cerca del mediodía cuando salió de su casa para realizar algunos trámites.

Al cierre de esta edición, las autoridades del Ministerio de Seguridad procuraban dar con la gente de Asistencia a la Víctima para que contuviera a los familiares de Pereyra, que ayer a las 20 no sabían nada de la muerte de Juan Francisco.

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Juan Francisco Pereyra.

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