Después de la violenta siesta, el barrio se llenó de policías. (Marcelo Ruiz / Los Andes)
Una brutal pelea entre familias que no se llevan para nada bien en el barrio La Gloria terminó con un hombre muerto, dos hermanas heridas de bala (una de ellas muy grave) y la casa de ambas incendiada.
El hombre asesinado fue identificado como Luis Miraval, de 40 años, y dos las hermanas, Miriam (22) y Daniela (29) Pereyra fueron baleadas cuando estaba en su casa, vivienda que finalmente terminó incendiada por allegados al hombre fallecido, según indicaron fuentes policiales.
La batahola, que incluyó una gran balacera y hasta ataque con piedras, comenzó con una discusión entre gente de la manzana "K" del barrio. Las dimensiones del hecho provocaron que la cúpula de la Policía y del Ministerio de Seguridad, como así también las autoridades de Delitos Complejos, se hicieran presentes en el lugar.
"Al parecer, todo comenzó a las 14 cuando unas mujeres de familias que se llevan mal comenzaron a discutir. Entonces fue que intervinieron los varones. Uno de ellos era Luis Miraval, quien recibió un disparo que lo mató antes de llegar al hospital", indicaba uno de los tantos efectivos que rodeaban la manzana ayer por la tarde.
Miraval fue asesinado en uno de los pasillos correspondientes a la manzana "K" a la altura de la casa 110. "Entretanto, parece que una vez ocurrida la muerte de Miraval sus familiares, que viven en la esquina, fueron a la casa donde vive el presunto asesino del hombre. Bueno, en esa casa estaban las hermanas Miriam y Daniela Pereyra. Ellas fueron atacadas a balazos. A la primera le dieron en el tórax y está muy grave en el hospital Lagomaggiore y a la segunda le dieron en el brazo izquierdo; ella está en el Central", siguió la misma fuente consultada.
De todas maneras, la ira de los allegados a Miraval no quedó en eso ya que comenzaron a rociar el interior de la casa de las hermanas con combustible para después prender fuego la vivienda.
Para entonces, las hermanas Pereyra ya habían sido trasladadas a los respectivos hospitales. Para frenar las llamas fue necesario trasladar un carro de bomberos del Cuartel Central, que en poco tiempo logró sofocar el fuego.
Después de la furia llegó la policía. Más de 40 efectivos rodearon la manzana en busca de armas, ya que se supo que antes de la muerte de Miraval había habido un importante y nutrido tiroteo.
De ese modo, y con la presencia del fiscal de Delitos Complejos Santiago Garay, se hicieron allanamientos en tres viviendas de la manzana "K" en busca de armas, que no aparecieron.
Para llevar adelante los operativos se tuvo que echar mano a la fuerza de choque de Infantería, porque muchos de los dueños de las casas se negaban a que los efectivos al igual que la gente de la fiscalía ingresaran.
El clima tenso se manifestaba, por caso, en los insultos a los policías y en los ataques de angustia que manifestaban a los gritos tanto familiares de la víctima fatal como de las dos hermanas heridas.
Las medidas incluyeron el monitoreo in situ del ministro de Seguridad, Carlos Aranda, así como del director de Policía, Juan Carlos Caleri.
El autor del homicidio estaba identificado -su nombre no se dio a conocer- y se encontraba en calidad de prófugo al cierre de esta edición.
Un auto intentó esquivar un bulto y dio contra el guardarail, que entró por una de las ventanas. Dos mayores y dos chiquitos están heridos.
Los vecinos llamaron a la policía para decir que entre cinco hombres le estaban pegando con ferocidad. Cuando los efectivos llegaron el chico murió. Fue en Luján esta madrugada.