El estallido de la plataforma británica.
Un buque cisterna especialmente transformado y acondicionado está siendo sometido a pruebas en el Golfo de México con la esperanza de absorber y recuperar miles de millones de litros de agua salada contaminada con crudo.
Frank Maisano, vocero de la firma naviera taiwanesa propietaria del navío, llamado "A Whale" (Una ballena) confirmó ayer que han comenzado las pruebas.
La Guardia Costera dijo que las pruebas demorarán 48 horas.
Las autoridades desean verificar que el cisterna puede aspirar unos 40 millones de litros diarios de agua contaminada con crudo.
La firma de fletes TMT Group acondicionó el cisterna tras la explosión del 20 de abril en la plataforma Deepwater Horizon que mató a 11 trabajadores y ocasionó el mayor derrame de la historia.
Por otra parte, un juez federal intenta agilizar el proceso legal en más de 30 demandas relacionadas con el caso. Una orden presentada esta semana por el juez federal Carl Barbier consolida temporalmente las demandas en los trámites preliminares.
Las demandas son solamente una fracción de más de 200 iniciadas en Luisiana, Texas y otros estados desde que la plataforma de prospecciones que regenteaba British Petroleum estalló y se hundió el 20 de abril. Barbier dijo que las demandas pendientes en su sección serán consolidadas administrativamente hasta que falle la comisión multidistrital sobre cómo atender todas las demandas en el país. La comisión se reunirá el 29 de julio.
Barbier designó abogados para que actúen como enlaces interinos entre las partes y la corte en nombre de todos los demandantes y acusados en los casos de su sección.
Algunos abogados quieren que Barbier supervise todos los casos planteados a nivel nacional. BP prefiere que la juez federal Lynn Hughes, de Houston, se encargue de todos los casos. British Petroleum ha cargado con el peso de las críticas porque alquilaba y operaba la plataforma Deepwater Horizon. Posee además un interés mayoritario en el pozo submarino que vierte crudo en el golfo.
Decidieron arrestarlos el domingo pasado ya que el caso "se veía amenazado". Un hecho que recuerda tiempos de la Guerra Fría.
Los chiquitos tenían 6 y 11 años. Contrabandistas los abandonaron en medio del desierto de Arizona. Estaban deshidratados y paralizados.