El reacomodamiento del poder político y económico avanza a pasos vertiginosos. Hace un mes, en nuestra provincia los ojos estaban puestos en lo que sucedería en la Argentina post kirchnerista; políticos de todos los partidos y los empresarios más encumbrados hablaban de esto, de lo que vendrá y de cómo insertarse exitosamente en un cambio de paradigma inevitable.
Pero esto parece historia pasada. Néstor y Cristina Kirchner pasan por estas horas por un buen momento político que a nadie se le pasa por alto. Las encuestas, de todos los consultores, reflejan que el matrimonio presidencial está repuntando en la consideración de la ciudadanía, aun cuando la imagen negativa de ambos sea altísima y los escenarios de balotaje con cualquier candidato opositor los marquen como seguros derrotados.
El metadiscurso de la Casa Rosada de que sólo Kirchner puede gobernar, está prendiendo en la calle, se entusiasman los comunicadores contratados para llevar adelante la estrategia discursiva.
Esto no deja de sorprender al peronismo que gobierna en Mendoza. Como se sabe, la relación de la administración de Celso Jaque con la de Cristina Fernández quedó en una situación complejísima luego de que la Provincia accionara judicialmente contra la Nación por el decreto que prorrogó la promoción industrial en las provincias vecinas.
Jaque no puede firmar aún la adhesión de Mendoza al Programa Federal de Desendeudamiento que le permitirá refinanciar la deuda con el Tesoro Nacional de 2.900 millones de pesos y "patear pagos" por 735 millones de pesos hasta el final de su gestión.
Lo que lo impide es una cláusula que exige la Nación y que establece que las provincias que se sumen a dicho programa deben dejar de lado todo reclamo judicial con el Ejecutivo nacional. Así, la necesidad de oxígeno financiero se topa entonces con el reclamo por la promoción industrial, una causa de la que Jaque no puede desistir porque tiene a toda Mendoza mirándolo.
Difícil situación
Un intendente justicialista admite que la situación ha empeorado. "Tenemos obras demoradas porque no llega la plata del fondo solidario de la soja, que debería transferirse automáticamente", comentó con amargura.
"El Gobierno nacional se está consolidando de a poco", acepta este mismo cacique. Minutos después, el ministro de Gobierno de Jaque, Mario Adaro, subraya que más allá del conflicto por la promoción industrial, "el Gobierno provincial nunca dudó de su pertenencia al kirchnerismo".
La presión K se hace sentir y por eso un diputado nacional busca ablandar al círculo más íntimo del matrimonio presidencial para que vuelvan la vista a Mendoza. "Dicen que si nosotros nos borramos, ellos tienen tantos pedidos de las restantes provincias que se olvidan de nosotros sin querer", comenta este legislador que le dijeron desde Olivos. La respuesta es ingrata, pero suena veraz.
El Gobierno nacional no sólo aprieta al peronismo mendocino, que amaga con irse por afuera del partido y no apoyar a Kirchner en 2011, o con adelantar las elecciones provinciales para salvar la ropa. Esta semana, la Presidenta le sacó una radio rosarina al multimedio de Daniel Vila y José Luis Manzano y algunos operadores de la Casa Rosada dejaron saber que apoyarían a Jaque -sería casi una orden- para que éste avance en penalidades a los dos empresarios polirrubros que desde 2008 tienen 7 de las 12 áreas petroleras secundarias en su poder y no han invertido un solo centavo en la exploración del oro negro.
Un hombre de confianza de los Kirchner explica el particular negocio de Vila y Manzano en el petróleo. "Intentaron hacer una transacción inmobiliaria: se quedaron con 7 zonas ofertando mucho dinero porque especularon con que el barril de crudo, que entonces estaba a 40 dólares, se terminaría pagando 120 dólares y entonces su activo valdría mucho a la hora de ponerlo en venta a empresarios que sí estuvieran interesados en la exploración y futura explotación de yacimientos. Pero les salió todo mal porque el crudo bajó y no han invertido un solo centavo", dijo el hombre que conoce bien del tema y es consultado habitualmente por ministros nacionales.
Como se sabe, sobre todo Vila rompió fuerte con el Gobierno nacional el año pasado durante el debate de la Ley de Medios Audiovisuales. Si llega a ser cierto lo que dicen algunas voces de la Casa Rosada sin dar demasiados datos, la decisión de ir contra Vila pondría en un nuevo aprieto a Jaque, ya que el Gobernador logró con dificultad en los últimos meses recomponer su vínculo con el Multimedios Uno, tras el escándalo que se suscitó en diciembre del año pasado por las máquinas tragamonedas y la situación financiera de Edemsa.
La llegada de un nuevo multimedio a Mendoza, dominado por Omar Álvarez, ex socio de Vila-Manzano, y con el apoyo clave de empresarios de paladar negro K, como Gerardo Ferreyra (Electroingeniería) y el nuevo zar de los medios Sergio Szpolsky (dueño de los diarios más militantes de la causa K), también modificó el ánimo en el Multimedios Uno, donde no ocultan su malestar con el sanrafaelino Álvarez.
Es el propio Szpolsky quien hoy negocia con Vila y Manzano una suerte de tregua de la que por ahora nada más ha trascendido. El Multimedios Uno deberá dejar algunas señales que tiene en su poder dentro de un año, una vez que en agosto -se estima- entre en vigencia finalmente la Ley de Medios.
Por allí, dicen algunas voces, deberían pasar las negociaciones con el referente de los Kirchner en la nueva matriz comunicacional que la Casa Rosada quiere trazar en todo el país.