Adrián Castro es distribuidor de Crotta en Mendoza y su trabajo con la damajuana en vinotecas, es constante.
“Es un envase que siempre se mantuvo a flote, yo creo que se vende un poco menos por la moda de la botella, pero la venta es pareja. El que compra damajuana es el que toma vino en su casa todos los días. Durante la semana compra la damajuana y deja el vino en botella para los fines de semana o para una ocasión especial”, asegura.
Castro comenta que varias bodegas boutique se han sumado a la moda del vino en damajuana.
“Hay muchas vendiendo este producto, La Iride, es un emprendimiento nuevo, y están las de siempre Mastroeni, Giaquinta, Crotta, Cooperativa San Carlos, Cooperativa Primera Zona. El trabajo se enfoca mucho en el varietal. Hoy un buen vino, un Malbec en damajuan se consigue a 30 pesos”.
Castro subraya que el varietal en damajuana se impuso al menos hace cinco años, “Ahora mucho es Cabernet, Syrah, Malbec, la gente se volcó a tomar varietales en damajuanas. De hecho el 90% de las vinotecas barriales del Gran Mendoza, a no ser las de vino muy fino, el 90% se mantiene en base a vino de damajuana”.
Un canal de comercialización en pleno auge para la damajuana es la gastronomía. Hoteles y restaurantes de primera categoría usan los varietales tintos y blancos para sus platos y los vinos especiales (marsala, mistela, entre otros) para los postres.
De los 9 millones de hectolitros de vino en damajuana que se vendían en el país a principios de los 90, hoy se vende menos de 1 millón. Algunas bodegas que envasan con este formato, prefieren resignar rentabilidad a sacarlas del mercado.