Estilo

Mitos y verdades

Sexo justo a tiempo

Estadísticas y estudios de EEUU sostienen que para el sexo, es suficiente con diez minutos. Verdades y mitos respecto a la frecuencia, calidad y cantidad del encuentro.

miércoles, 14 de julio de 2010

“Para el sexo, suficiente con 10 minutos”. Así lo apunta desde su título una artículo que cita una investigación de Estados Unidos. Allí se concluyó que la relación sexual perfecta no debe ser demasiado larga. Entre los argentinos dura, en promedio, 5 minutos.

¿Verdad? ¿mito? El disparador es concreto y da dónde más duele, o al menos en el sitio en donde más preguntas suele haber en las parejas.

Entonces ¿cronómetros en marcha? ¿pruebas y contrapruebas? ¿normalidad u anormalidad? Mejor leer e informarse para evitar versiones disparatadas o ideales del encuentro sexual. Nosotros tratamos de hacer un poco de luz, de la mano de profesionales.

El top ten

Una de las consultas más utilizadas de manera introspectiva y a veces con la pareja, es esa, cuánto debería durar el “supuesto tiempo normal del coito”. Pero más allá de la sonrisa cómplice por el recuerdo, hoy en día la frecuencia es para muchos motivos de serios problemas.

Entonces se habla de “lo normal”, de lo que “debería ser” según realidad y mitos que los medios venden como espejitos de colores.

Según precisó el sexólogo clínico José Luis Rodríguez, el término de ‘normalidad’ es el más difícil de definir en sexualidad. En todo caso, cuando se pregunta qué es lo normal, la respuesta más adecuada sería ¿para quién?

La frecuencia en las relaciones sexuales de una pareja entra en la categoría de esa respuesta.

Es sumamente variable porque va a depender, en algunos casos, de la edad o de enfermedades. En otros, de cosas tan dispares como el cansancio, las vacaciones, el estrés, la presencia de los hijos, el miedo a ser interrumpido, las peleas o dificultades en la pareja”.

Frente a este claro panorama que explica el especialista, se podría decir que la frecuencia “normal” es la que mejor resulta para cada pareja en ese momento de su vida.

A veces ni siquiera la edad incide. Una pareja que tiene 30 años, dos hijos chicos, en un contexto en que ambos trabajan y llegan muy cansados al final del día, es probable que tengan una frecuencia baja. Ahora pensemos en una pareja que, aunque pasa los 50 años, están de novios, tienen hijos grandes que hacen su vida. Su situación económica y laboral es estable y además se van a pasar el fin de semana largo a un hotel lujoso con todas las atenciones.

Probablemente su frecuencia sea notablemente más alta que en caso anterior.

“Yo redescubrí la frecuencia sexual con mi marido”, contó Nora de 37 años: “Ahora que mi hijo es un poco más grande, nos damos el tiempo y frecuencia que por las ocupaciones, responsabilidades y un rol de padres que te tiene presente en cada detalle, va mellando con cansancio diversas situaciones. Yo soy maestra jardinera y mi marido abogado, cuando vimos que el encuentro se nos iba de la mano, lo charlamos y tratamos de ajustar horarios para no perdernos en las agujas. Como en todo es una cuestión de comunicación y de seguir apostando en lo que crees”.

Entonces hablar de variables en cuanto a “normalidad” y no en cuanto a “generalidad” es algo que debería evitarse ya que según el mismo sexólogo enumera: “tensión laboral, exigencias de la vida diaria, el cansancio o el cuidado de los hijos van a producir cambios en la frecuencia, es inevitable”.

Ni hablar de situaciones como el hecho de no contar con un lugar adecuado, con el tiempo necesario, o la inoportuna menstruación cuando todo lo anterior se solucionó. Tampoco el embarazo y sus miedos en las parejas jóvenes y la alteración de los horarios, entre muchas causas más.

Según el sexólogo “lo normal es lo que a cada uno le resulte satisfactorio. No hay porqué ser un atleta ‘sexual’ y más, no siempre es mejor. Si la pareja tiene relaciones a última hora de la noche, después que se durmieron los chicos, con el cansancio de todo el día y pensando en levantarse temprano para ir a trabajar, no es lo mismo que si se encuentran de vacaciones en una paradisíaca isla del Caribe, sin preocupaciones ni obligaciones. A veces el sentido común es el menos común de los sentidos”.

¿Sexo, para más sexo?

Mito o verdad, la versión se filtra. “Con mis amigos decimos siempre lo mismo, ‘mientras más sexo, mejor’. Sino llega un momento en que se te adormecen hasta las ganas. Nunca me pasó, pero lo cierto es que no imagino mi vida sin una continuidad en la frecuencia sexual, tenga o no pareja estable. Otros dicen que nada que ver”. Quien opina es Bruno de 22 años, quien trabaja de barman en un boliche céntrico.

De hecho si se creyera en tal aseveración, se induciría a pensar que, en cierto sentido, las personas podrían convertirse en “insaciables”.

“Esto es un mito” apunta Rodríguez, “el apetito sexual es justamente eso, un apetito y como tal se regula a sí mismo. Cuando se ha saciado ya no hay deseo y no hay artilugio ni artefacto que te haga funcionar. A lo sumo, y dentro de algo más real, lo que puede decirse es que el sexo es como la batería del auto: mientras más se usa, mejor funciona”.

Por lo general, son los problemas mencionados, algunas enfermedades y los conflictos de pareja los que van a hacer que el deseo sexual disminuya y consecuentemente, la frecuencia de relaciones también. Analía de la Llana - adelallana@losandes.com.ar

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