La Payunia como reserva natural

La intención de ampliar el área natural de La Payunia es una iniciativa interesante, en razón de que se da un nuevo paso hacia la declaración de patrimonio de la humanidad para esa importante zona del Sur de la Provincia.

martes, 04 de mayo de 2010
La Payunia como reserva natural

La iniciativa destinada a ampliar de las 190 mil hectáreas actuales a 450 mil hectáreas en el futuro la reserva natural La Payunia merece un tratamiento positivo legislativo en razón de que se intenta preservar una zona considerada por los expertos internacionales como un paraíso para los vulcanólogos.
 
El objetivo final es la búsqueda de establecer las pautas necesarias que permitan a Mendoza postular al lugar como patrimonio de la humanidad y para ello es necesario proteger y conservar las especies de flora y fauna, su hábitat, los corredores biológicos y el material arqueológico y paleontológico.

Para la gran mayoría de los mendocinos, La Payunia es un lugar prácticamente desconocido. No sucede lo mismo con muchos científicos internacionales, quienes la han considerado como uno de los campos volcánicos más vastos del planeta, con un promedio de 10,6 volcanes cada 100 kilómetros cuadrados y con 800 conos contados en los relevamientos. Su principal atractivo está dado por las extensas planicies de lava y un ecosistema patagónico. Se afirma que el lugar “recrea la sensación de asistir a lo que fuera la tierra en sus orígenes”.

El volcán Payún Matrú, con 3.715 metros de altura, es el más elevado de la región, con un cráter que tiene 400 metros de diámetro y 90 metros de profundidad. A sus costados aparecen figuras rocosas conformadas por trozos de lava que cayeron en estado líquido o pastoso y que, al enfriarse, tomaron formas curiosas.

Existe además una vasta flora, conformada por leñas amarillas, coirón, melosa, retamillo, pichanillo, molle, jarillas y algarrobos, mientras se han observado más de 70 especies de animales, como la ranita de cuatro ojos, el cóndor, el puma, el matuasto castaño, el lagarto cola de piche, la yarará ñata, el choique petiso, el águila mora, el jote, el zorro gris, el piche patagónico y, especialmente, el guanaco. En este último caso, si bien la población es muy numerosa, el acercamiento es controlado, por considerársela una especie muy vulnerable.

La ampliación en la cantidad de hectáreas para la reserva determinará que muchos puestos de crianza de caprinos y terrenos particulares queden incluidos en ella pero, al decir de quienes impulsan la iniciativa, ello no significará inconvenientes en razón de que lo que se intenta es lograr un manejo adecuado y mayores controles con la presencia de guardaparques, de manera tal que se impida el ingreso de personas al lugar sin guías o por caminos o huellas que no están habilitadas a tal fin lo que, de no respetarse, terminaría generando daños en algunos casos irreparables, especialmente para el material arqueológico y paleontológico.

Si bien el proyecto resulta interesante, ese aspecto debe ser ampliado por la exigencia de establecer un presupuesto acorde con las necesidades, tal cual lo planteó un funcionario provincial, quien anticipó que está en estudio la ampliación de partidas para cumplir con las necesidades de personal, equipamiento, movilidad y recursos físicos.

Mendoza no cuenta con una historia de defensa de sus áreas naturales, situación que sí se plantea en otras provincias del país. De allí que comenzar a trabajar en ese sentido y muy especialmente en La Payunia constituye un paso importante, más aún cuando son los expertos internacionales quienes han destacado su importancia y, por lo tanto, reclaman su protección.

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