Un buen año para los productores de ajo

Según datos del Instituto de Desarrollo Rural, los precios pagados al productor aumentaron entre 3 y 8 veces respecto a los valores de la campaña anterior. Para los exportadores, los precios promedio de venta en el exterior se duplicaron frente a los del año pasado, pero cayeron las colocaciones.

sábado, 22 de mayo de 2010
Un buen año para los productores de ajo

Si bien los precios son positivos, se advierte que se trata de una situación “particular” de esta campaña. (Los Andes)

Quedan poco más de dos meses de envíos de ajo al exterior y la cuarta parte de la producción 2009 sigue en Mendoza. Si bien este año ha sido positivo para los chacareros, no se cree que termine siéndolo para los exportadores.

Mientras los precios pagados al productor aumentaron entre 3 y 8 veces respecto de los de la campaña anterior, los valores del producto argentino en el exterior (que se duplicaron si se toma como referencia las cifras de facturación de un año y otro), en algunos casos sufrieron considerables mermas por problemas sanitarios.

Además, la falta de fluidez de la operatoria comercial con Brasil (que es el principal comprador) habría afectado particularmente los negocios con los supermercados instalados en ese país.

Según el informe de Coyuntura de Ajo 2009/2010, emitido en marzo por el Instituto de De-
sarrollo Rural (IDR), “los márgenes de ganancia del sector primario son superlativos este año debido a los altos precios pagados al productor. Los precios de esta temporada son de más del doble del costo económico de producción y se advierte que se trata de una situación particular de esta campaña que no se espera que se mantenga en las siguientes”.

Los altos precios que obtuvieron los productores se explicarían porque la producción de 2009 fue la menor de las tres últimas campañas. Según el informe del IDR, disminuyó la oferta mundial por una menor superficie implantada en China, Estados Unidos e Italia, debido a que el precio internacional del ajo venía cayendo desde hace varias temporadas.

Las estimaciones de producción del organismo daban cuenta de un 42% menos para la campaña 2009 en relación con la anterior.

Por un lado, la superficie cultivada en Mendoza había caído 31% respecto a 2008 y por el otro, ese año había sido particularmente bueno en rendimientos.

Este escenario y las posibilidades de una recuperación del mercado internacional, habían alentado esperanzas en los exportadores pero, según comentan algunos empresarios, la situación fue distinta. De hecho, entre el inicio de los envíos a fines de 2009 y abril de 2010, se cargaron al exterior 1,8 millones de cajas menos que en el mismo período 2008/2009.

José Spitalieri, exportador con empaque en Kilómetro 8, Guaymallén, reconoce que “el año pintaba bien por los precios internacionales, pero con el pasar de los días se fueron cayendo los mercados”.

El empresario es terminante al afirmar que “fue un año para el chacarero, que ha ganado buen dinero, pero no así para el galponero, que ha tenido varios problemas, como trabas con Brasil. No podemos entrar libremente y nos queda mercadería que hemos pagado carísima. Se compra en octubre-noviembre para cargar durante todo el año hasta agosto, debiendo soportar un costo financiero muy alto, que nos saca de los mercados y nos deja sin ganancias”, comenta.

Spitalieri no cree que quede ajo en los galpones y descuenta que los exportadores tendrán que salir a rematar la mercadería. “

A medida que pasan las semanas, todos nos desesperamos por vender y los precios no son los que esperábamos. Entonces, hay mayor oferta, menor demanda y menor precio. La mayoría de los galpones de empaque han tenido problemas, no sólo por las trabas para entrar a Brasil, sino también por la mercadería afectada por la parálisis cerosa, que fue cargada con destino a Europa y Estados Unidos”.

Continúa diciendo que “hay empresas que han sufrido grandes pérdidas. Las partidas no son rechazadas, pero hay descuentos que pueden llegar al 30% o al 40%. Esta situación se había dado antes, pero no a la escala de este año”.

Operaciones inciertas

Spitalieri plantea un complicado escenario que se habría dado desde que Brasil eliminó las licencias automáticas para que los productos argentinos pudieran ingresar a su territorio y lo grafica con un ejemplo.
 
“Supongamos que yo mando una factura pro forma al comprador, por U$S 20 la caja de 10 kilos. Yo tengo la mercadería y él gestiona la guía. Dentro de 30 o 45 días sale la guía, pero en ese momento, ya no vale $ 20 en el mercado. Si vale $ 25, el comprador me pedirá el ajo, pero si vale $ 15, no lo acepará a los 20 dólares que habíamos acordado. Además, si acordamos 20 y vale 25, no me conviene cargárselo, ya que pierdo 5 dólares por caja”.
 
El exportador comenta que es muy difícil operar a ese término sin tener nada en las manos. “Se entorpece totalmente la relación comercial. En el vino, que tiene un precio un poco más estable, es posible que el problema no sea tan grande. Pero en el ajo, con valores que pueden fluctuar mucho, es imposible”.

Además, destaca que los supermercadistas son quienes más han frenado las compras. “No adelantan el dinero para cerrar la operación, no les interesa comprar a 45 días, porque tampoco saben lo que va a pasar. Por eso, todos los supermercados que compran directamente en Mendoza, dejaron de cargar mercadería en diciembre”.

Otros casos

Juan José De Marchi, productor y exportador del Valle de Uco, coincide en que éste fue un buen año para el productor. “Ha sido un ciclo bueno porque la reducción de la superficie cultivada determinó una menor oferta, que se reflejó en una mejora de precios”.

Sin embargo, advierte que no en todos los casos ha sido malo para el exportador y está de acuerdo en que los problemas comerciales con Brasil se reflejaron en el caso de los negocios con supermercados.
 
“Yo no he podido cargarle a ningún supermercado. Estuvieron abasteciéndose con ajo chino, por el problema de las licencias no automáticas. No quisieron arriesgarse a que el exportador argentino no les enviara la mercadería si las condiciones del mercado llegaban a cambiar mientras esperaban que salieran las licencias”, cuenta.

Asimismo, estima que las compras de los súper han tenido una participación relativa de alrededor del 30% en las compras brasileras de ajo argentino (la cifra coincide con la disminución de la producción de este último año).

Aún así, asegura que para su empresa, lo de las licencias no automáticas “no ha ocasionado un problema serio, ya que si bien no eran automáticas, no había límites para pedir licencias y eso permitió ir manejándose. Además, a los 30 o 35 días estaban saliendo todas las licencias, sin excepción".

Considera serio el problema de la parálisis cerosa y asegura que el ajo afectado no va a Europa y se deriva a algunas zonas de Brasil, a menor precio (entre un 40% y un 50% menos).

Hubo pérdidas

De Marchi admite de todos modos que, si bien éste fue un año para el productor, “los empacadores sufrimos la consecuencia del incremento de los costos de mano de obra, el gas oil y otros insumos. Tuvimos problemas con el calor del verano, que provocó una mayor deshidratación del producto que la habitual. Todo eso determinó pérdidas considerables”.

Aún así, los precios logrados por los exportadores en el mercado internacional han sido considerablemente mejores que el año pasado. A abril de 2009, el precio promedio del ajo argentino exportado (todos los destinos, tipos comerciales y calibres) era de poco más de 1 dólar el kilo y a abril de 2010, superaba apenas los 2 dólares. De Marchi explica esta situación porque en el mundo hubo menos producción.
 
"Europa tiende a disminuir las hectáreas sembradas por problemas de mano de obra y China tuvo pérdidas por problemas climáticos. En Argentina, la disminución se debió a los bajos precios, escasez y costo de la mano de obra. Sin embargo, este año podría, incrementarse el área sembrada en Mendoza y llegar a superar las 10.500 hectáreas”.

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