En la actualidad, hay muchas más posibilidades de que una mujer egrese de un hospital público por aborto (espontáneo o provocado) que por haber sufrido un traumatismo o diabetes o hipertensión arterial. La interrupción del embarazo antes de la semana número veintidós va en aumento en la República Argentina; de hecho, 30 por ciento de los casos de muerte materna en el país se da por la práctica abortiva.
Los datos son nuevos y surgen de un estudio realizado con información comprendida entre los años 1998 y 2007, con registros de los hospitales públicos de todo el territorio nacional. El análisis lo llevó adelante el médico mendocino Carlos Cardello, ex director de Maternidad e Infancia de la provincia, con material de la Dirección de Estadística e Información en Salud (DEIS) del Ministerio de Salud de la Nación.
En los nueve años de análisis que comprende el estudio hubo 860 muertes que tuvieron como causa un aborto. “Esta cifra representa 30 por ciento del total de los casos de mortalidad materna, es decir, el aborto es la causa individual de muerte materna más frecuente en el país”, explicó Cardello.
Esta situación ha hecho que en la última década más mujeres egresen de los hospitales públicos por haber tenido un aborto que por padecer patologías tan comunes como hipertensión o diabetes.
Sólo por citar un ejemplo, durante los años 2005 y 2006, en la Argentina hubo 126.569 mujeres que egresaron de los hospitales públicos con diagnóstico de aborto; esta cifra supera el número de féminas que egresó del nosocomio público con diagnóstico de hipertensión.
“¿Esto qué muestra? Que más allá de la creencia religiosa y de todas las demás variables que se ponen en juego en esta temática tan compleja, el aborto es un problema de salud pública, y que hay que trabajar con políticas concretas: educación sexual y acceso a la salud reproductiva”, enfatizó Cardello.
Inequidad social
La ausencia de políticas públicas en Salud y Educación, junto con la falta de un trabajo formal (hay que recordar que el desempleo sigue en aumento), engrosa la brecha entre los que pueden acceder a todo y los que no tienen nada. La inequidad social es una característica de la sociedad actual, que crece de manera exponencial y que impacta directamente en esta temática.
Entonces, bajo nivel de instrucción, embarazo adolescente y falta de cobertura social son tres indicadores claros de esta problemática, que está presente en todo el país. “La inequidad es cada vez mayor y se marca en las diferentes zonas argentinas. Por ejemplo, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires hay 7,1 por ciento de embarazo adolescente, mientras que en Chaco hay 24,2 por ciento, según los registros públicos”, detalló Cardello.
En Mendoza, hay 15 por ciento de embarazo adolescente, cifra que está en sintonía con el promedio nacional (ver aparte).
Mientras se discute cómo hay que implementar la educación sexual en las escuelas y si se legaliza o no el aborto en el país, siguen aumentando las interrupciones de los embarazos, baja la edad del inicio sexual y aumenta la mortalidad materna. “Cuando el aborto es provocado, las mujeres llegan a las guardias de los hospitales, en general, con pérdida sanguínea o infección”, completó el médico.
Por esto, el aborto es la causa individual más frecuente de muerte materna. El estudio realizado en la última década también mostró que las otras causas de muerte materna son las indirectas (enfermedades no propias del embarazo) y las directas (como sepsis, hipertensión arterial y trastornos hemorrágicos). En la década analizada murieron 2.921 mujeres por estas causas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que si el aborto se realizara en condiciones seguras, debería haber una muerte por cada 100 mil procedimientos practicados. En la República Argentina, entre los años 2005 y 2006, se registraron 112 muertes por aborto cada 100 mil procedimientos.
“Por ejemplo, en la provincia de Jujuy, en esos años, se registraron 377 defunciones por abortos cada 100 mil procedimientos, en tanto que en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires hubo 7 defunciones cada 100 mil. Esta brecha de inequidad es de las mayores registradas en los indicadores de salud reproductiva”, señaló Cardello.
Después de haber analizado los datos nacionales entre 1998 y 2007, el médico afirmó que existe un subregistro de muerte materna cercano a 50 por ciento en el país.
Esto significa que en el certificado de defunción no consta la condición de embarazada de la mujer fallecida; situación que lleva a consignar la defunción, pero no su carácter de muerte materna. Por ejemplo, se consigna defunción por infección, lo que no se explicita es que su origen fue un aborto.
Las historiadoras María Cristina Segheso, Alejandra Masi y Eugenia Molina destacan que se trató de un proceso complejo que culminó en julio de 1816.
Fue de 5,9º y estremeció a la zona centro-sur. Causó inquietud entre sus habitantes, aunque no se ha informado de daños materiales o víctimas.