El modelo suizo de salud pública

Al igual que todos los países en Europa, Suiza garantiza el cuidado de salud para todos sus ciudadanos. Pero el sistema allí no se parece ni remotamente al modelo de medicina burocrática y socializada que es citado con frecuencia por opositores de la cobertura universal en el debate sobre salud en Estados Unidos.

domingo, 02 de mayo de 2010
El modelo suizo de salud pública

Por Nelson D. Schwartz - Servicio de noticias The New York Times - © 2010

A las aseguradoras de la iniciativa privada en Suiza les exigen que ofrezcan cobertura a todos los ciudadanos, sin consideración a su edad o historial médico. Y esas personas, a su vez, están obligadas a comprar seguros de salud.

Es por esta razón que muchos académicos que han estudiado el sistema de cuidado de salud de Suiza destacan a esta nación alpina, de aproximadamente 7,5 millones de habitantes, como un modelo que cumple con buena parte de lo que Washington se propone lograr, sin la contenciosa opción de un plan de seguro de salud administrado por el gobierno.

Bajo muchas medidas, los suizos son más saludables que los estadounidenses, y algunos sondeos indican que el pueblo suizo generalmente está conforme con su sistema médico. Lo que es más, Suiza proporciona cuidado de salud de alta calidad a costos muy por debajo de lo que EEUU gasta por persona.

E incluso así, como un potencial modelo para Estados Unidos, el sistema de salud suizo involucra algunos intercambios que tanto al consumidor estadounidense como las aseguradoras y proveedores de cuidado de salud pudiera costarles trabajo aceptar.

El gobierno suizo no “raciona el cuidado” -ese monstruo populista en el debate estadounidense- pero sí mantiene el gasto general al regular cuidadosamente los precios de fármacos y las tarifas de laboratorios de pruebas e instrumental médico.

De manera similar, requiere que los pacientes compartan algunos costos -en mayor medida que en Estados Unidos- de forma que tengan un incentivo para evitar tratamientos innecesarios. Además, algunos médicos se quejan de los controles de costos, notando que están dificultando en últimas fechas que un médico se gane la vida.

El gobierno suizo también proporciona subsidios directos en efectivo a personas si el seguro de salud equivale a más de 8% del ingreso personal, y aproximadamente 35 a 40% de los hogares recibe alguna forma de subsidio.

Asimismo, a diferencia de EEUU, donde el programa de salud Medicare para ciudadanos de la tercera edad le cuesta al contribuyente fiscal aproximadamente 500.000 millones de dólares al año, en Suiza no hay exenciones especiales para los suizos de edad avanzada más allá del subsidio general.

“El cuidado de salud de Suiza es diferente prácticamente al de todos los demás países del mundo”, dice Regina Herzlinger, catedrática de la Facultad de Negocios de Harvard que ha estudiado ampliamente el enfoque suizo. “Lo que me gusta de él es que tiene cobertura universal, está impulsado por el cliente y no hay intermediarios comprando a nombre de la gente”, agrega. “Y no hay listas de espera o racionamiento como en el Reino Unido o Canadá”.

Desde que se volvió obligatorio en 1996, el sistema suizo se ha convertido en un popular modelo para expertos que buscan alternativas en muchas partes del mundo.

El enfoque suizo también goza de popularidad entre pacientes como Frieda Burgstaller, de 72 años de edad, quien dice que le gusta la libertad de elección y el acceso que suministra el sistema particular. “Si el médico dice que se tiene que hacer, se hace”, destacó Burgstaller.

“No esperas. Y está cubierto”.

Si bien muchos pacientes parecen conformes, las pesadas cargas recaen mayormente en los facultativos, particularmente en los jóvenes practicantes y los pediatras.

La Dra. Gerlinde Schurter, médico de Burstaller, asegura que se siente atrapada entre reguladores del gobierno y empresas aseguradoras que han peleado por mantener los costos bajos; más recientemente con una reducción de 15% en tarifas de laboratorios que obligaron a su grupo de cinco integrantes a despedir a su principal técnico.

Schurter también teme una denominada carta azul, una advertencia de una empresa aseguradora debido a que está prescribiendo demasiados fármacos o procedimientos.

Si los médicos no pueden justificar sus tratamientos, pueden ser obligados a compensar a las aseguradoras por una parte de los servicios médicos que ellos prescriben. Y si bien los fármacos de prescripción están cubiertos, el gobierno ha insistido en que los consumidores absorban un copago de 20% si desean medicamentos de marca, en vez de un copago de 10% por medicamentos genéricos.

De manera similar, la oficina de salud del gobierno redujo en 2006 los reembolsos en general por aparatos médicos.

Entre estas están algunas de las razones por las cuales los costos de cuidado de salud consumen 10,8% del producto interno bruto en Suiza, comparado con 16% en EEUU, el mayor nivel de gasto entre países industrializados, con base en datos de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos.

De cualquier forma, junto con menores costos y la libertad de elegir médicos llegan cuentas mayores para los pacientes de manera individual. En promedio, los pagos directos ascienden a 1.350 dólares al año. Esta es la mayor tasa entre los 30 países estudiados por la OCDE y muy por encima del promedio de 890 dólares en EEUU, que está en segundo lugar.

Después están los onerosos precios de las mismas pólizas de seguros, que pueden ascender a más de 14.000 francos suizos al año por una familia de cuatro integrantes en Zúrich, o aproximadamente 13.600 dólares. Eso casi es comparable a la prima anual promedio por una póliza familiar bajo planes de grupos patrocinados por empleadores en EEUU, pero en ciudades estadounidenses de alto costo la cifra puede ser mucho mayor.

No obstante lo anterior, resulta difícil hacer comparaciones, porque en el sistema estadounidense los empleadores y los empleados comparten el costo de las primas, que también están exentas de impuestos sobre la renta de tipo individual y corporativo.

No obstante, los ciudadanos suizos valoran profundamente la falta de burocracia, particularmente si se compara con los sistemas del Reino Unido y Alemania, incluso si sus médicos se quejan.

Al igual que en EEUU, los especialistas y practicantes generales típicamente reciben su ingreso dependiendo de los servicios que hayan proporcionado, en vez de tener un salario. Con todo, ganan menos que sus contrapartes estadounidenses.

Según datos de la OCDE, especialistas en Suiza perciben tres veces más que el salario promedio del país, comparado con 5,6 veces en el caso de especialistas estadounidenses. Los practicantes de medicina general en Suiza ganan 2,7 veces más que el salario promedio, versus 3,7 en EEUU.

Incluso Schurter -quien estima que su ingreso no ha registrado cambios en los últimos cinco años- elogia las virtudes del sistema suizo entre pacientes golpeados por la catástrofe. Cuando se supo que su hija tenía leucemia hace siete años, “Yo nunca me preocupé ni por un instante cómo y si ella recibiría tratamiento y estaría cubierto”, sostuvo. “Todo se dio de manera tan natural como el aire que respiramos”.

Más notas de esta sección
  • De ése no se habla

    De ése no se habla

    “De ése (de Racconto) no se habla”, es la respuesta de Jaque a los ataques de su vice. Pero hay otro del que Jaque tampoco habló en su discurso: de Kirchner y sus ataques a Mendoza.

  • La biotecnología aplicada al mejoramiento de la vid y el vino

    La biotecnología aplicada al mejoramiento de la vid y el vino

    Científicos locales están desarrollando en la provincia importantes avances científicos relacionados con la aplicación de las modernas tecnologías en el mejoramiento de la industria vitivinícola.

Copyright 2010 Los Andes | Todos los derechos reservados
prev

El modelo suizo de salud pública

next