El déficit público complica la economía

La promesa de una nueva ley de coparticipación fue sólo un globo que infló Kirchner para sacarle la iniciativa a la oposición. Todos saben que la única forma de reformar el sistema es modificando la Constitución.

domingo, 02 de mayo de 2010
El déficit público complica la economía

Cristina convocó a los gobernadores para advertirles que si tocan la caja perderán más de lo que puedan ganar.

Por Rodolfo Cavagnaro - rcavagnaro@gmail.com - Especial para Los Andes

La mayoría de las provincias argentinas están pasando por un problema serio. Sus finanzas están en rojo. La mayoría tiene autorización de sus legislaturas para emitir deuda pero no pueden hacerlo porque deberían pagara tasas muy elevadas. Solo la ciudad de Buenos Aires se animó a hacerlo y debió pagar una tasa del 12,5% anual en dólares.

Las provincias, además, están atadas a un sistema tramposo de financiamiento por el cual les indexan las deudas, cuando la indexación está prohibida por ley, solo que no se usa la palabra "indexar" y se habla de ajuste por CER, que es lo mismo.

El problema es que el Gobierno de los Kirchner decidió no renovar los financiamientos a menos que los gobernadores muestren alineamientos, con lo cual reciben ATN por fuera de la coparticipación y con absoluta discrecionalidad. Esto consiguió el senador pampeano Carlos Verna, que por habilitar con su voto el uso de reservas, consiguió $ 600 millones para su provincia.

El martes pasado los gobernadores fueron convocados por Néstor Kirchner para hablar de una nueva ley de coparticipación, pero ex profeso estuvo ausente y mandó al ministro del interior, Florencia Randazzo, con el solo fin de explorar quienes eran los quejosos.

Pero el problema excede lo económico y entra en el plano político. El Gobierno nacional bloqueará cualquier intento por aumentar la coparticipación del impuesto al cheque y no devolverá a las provincias las retenciones de coparticipación para financiar al Pami y el Anses porque tendría dos problemas. Por una parte perdería caja y eso significaría menos poder.

Además, gobernadores con recursos propios podrían rebelarse y Néstor Kirchner los necesita sometidos.

En realidad, la promesa de una nueva ley de coparticipación fue solo un globo que infló Kirchner para sacarle la iniciativa la oposición, pero tanto él como los gobernadores saben que la única forma de reformar el sistema es modificando la Constitución, que exigió un acuerdo unánime de todos los gobernadores. A la hora de negociar, nadie querrá sacrificar ninguna porción porque no podrían volver a sus provincias.

La única esperanza que les puede quedar es aumentar la masa coparticipable, sobre la base actual y que les devuelvan lo que en su momento cedieron para financiar a los dos organismos nacionales.

Pero el eje del problema es la dimensión que está alcanzando el gasto público, y esto es lo más grave y lo que complica más y le quita certidumbre a la economía.

El gasto público es imparable

Los ingresos nacionales vienen creciendo a una tasa del 25% (casi todo atribuible a la inflación verdadera) mientras el gasto nacional lo hace a una tasa del 33% anual, y esto viene ocurriendo desde 2008, por lo que la acumulación es muy importante.

Aprobado el canje de deuda, el Gobierno sueña con poder volver a los mercados de crédito internacionales, pero será muy difícil. Es que lo que se objeta a la Argentina es no permitir una auditoría del FMI y, además, es ya conocida la crítica hacia el sistema de manipulación de los índices oficiales, lo que no hace creíble al país y obligará a pagar tasas de interés muy altas por la elevada desconfianza que esto genera.

Además, por estos días surgió el problema de Grecia, que si bien es distinto al argentino, tiene varias aristas comunes. Si bien Grecia está atada al euro (como estábamos nosotros en la convertibilidad), Grecia no puede devaluar y solo podría salirse de la zona Euro, complicando el acuerdo regional.

Pero el problema es que Grecia mintió en sus datos estadísticos, tanto en su déficit como en se endeudamiento y, cuando llegó la crisis (las mentiras tienen patas cortas) todo salió a la luz.

Este antecedente de Gracia empujó a otros países. Esta semana les bajaron la calificación a portugueses y españoles y en cualquier momento le pasa lo mismo a Irlanda. Y en eso de mentir, nosotros tenemos varios antecedentes.

El problema sigue siendo el mismo. El gasto público elevado financiado con endeudamiento o con emisión monetaria generan ficciones transitorias de bienestar pero cuando se sinceran generan grandes conflictos.

Según la consulta Abeceb, el déficit consolidado de Nación y provincias alcanzará a fin de año los $ 20.000 millones, en medio de conflictos por aumentos salariales y la perspectiva de que desde octubre los números empiecen a hacer agua por todos lados.

Cuando se pide racionalidad en el manejo de los fondos públicos todos gritan al unísono "somos enemigos de los ajustes", pero el ajuste vía inflación que están haciendo es mucho más salvaje y, además, permite predecir que, cuando haya que sincerar los números, el ajuste será mayor. Es decir, por no asumir un ajuste, tendremos dos, el actual vía inflación, y el que habrá que hacer luego para ordenar.

Más notas de esta sección
Copyright 2010 Los Andes | Todos los derechos reservados
prev

El déficit público complica la economía

Cristina convocó a los gobernadores para advertirles que si tocan la caja perderán más de lo que puedan ganar.

next