Macri contraatacó y dijo: "El que pincha teléfonos es Kirchner"

El jefe de Gobierno de Buenos Aires volvió a apuntar contra el ex presidente y el juez Oyarbide. Busca mostrarse seguro y sigue con la actividad oficial y política prevista.

domingo, 16 de mayo de 2010
Macri contraatacó y dijo: "El que pincha teléfonos es Kirchner"

Mauricio Macri, junto a su primo Jorge, en un acto en Lanús. (DyN)

Santiago Fioriti - Especial para Los Andes

Nada ha pasado. Nada ha cambiado. Eso piensa, eso dice pensar, esa idea intenta transmitir Mauricio Macri en su peor momento político.

En la primera aparición pública luego de ser procesado por un delito gravísimo, el jefe de Gobierno porteño dijo que la causa por las escuchas ilegales lo tiene sin cuidado, que las acusaciones son un cuento inventado por Néstor Kirchner y que nada podrá frenar sus planes a corto y a mediano plazo: ni la gestión de gobierno ni su ambición de pelear la candidatura presidencial en 2011.

Macri defendió su inocencia durante un acto en Lanús y delante de buena parte de su gabinete y de varios diputados nacionales y legisladores porteños que cruzaron de la Ciudad a la provincia de Buenos Aires para brindar un mensaje de unidad.
 
Lo hizo con frases acordadas con su equipo de asesores que buscaron ser, y en algún modo lo fueron, de alto impacto. Dijo sobre las escuchas que lo comprometen: "El que pincha teléfonos es Kirchner, el que maneja la SIDE es Kirchner. Los que se enriquecen desde el Estado son ellos".

Los ataques, insistió, vienen de lejos. Habló de cuando lo cuestionaban por portación de apellido, de los "inventos" que circulaban en la última campaña y de la necesidad del oficialismo de sacar de la carrera a posibles contrincantes.

Negó, por enésima vez, que desde su Gobierno se haya dado vía libre para "pinchar" teléfonos y denunció de nuevo al ex presidente: "Esta causa es un nuevo ataque ridículo de Kirchner. Pero no le tenemos miedo a las patotas ni a los aprietes. Es ridículo pensar que yo voy a armar una asociación ilícita para escuchar los problemas sentimentales de otros. Es poco creíble".

Macri se veía cansado, con pocas horas de sueño y más delgado que lo habitual. La tensión no es sólo suya: se palpa en todo el arco macrista. Sin embargo, la causa no le quitó el buen humor: cruzó chistes con sus funcionarios y, cuando en el final de su discurso le pidieron que cantara, bromeó que sólo lo hace para millones y no "para un grupo de chusmas".

La primera noche como procesado, tampoco le había quitado las ganas de ir al cine. El jefe de Gobierno fue a Patio Bullrich con su novia para ver Robin Hood en la función de trasnoche.

Ése es uno de los consejos que le dan en su equipo. Le piden que profundice el diálogo con la gente y que no abandone la estrategia de la victimización, que hasta ahora -aseguran- le ha dado buenos resultados. La última encuesta solicitada por el comando PRO reveló que ocho de cada diez porteños no cree en Norberto Oyarbide.

"Queremos jueces al servicio de todos y no del poder de turno", sostuvo en su discurso, ante una platea de 250 militantes. Y agregó: "Queremos una justicia independiente que meta presos a los delincuentes y a los que llegan al poder y roban la plata a la gente". El dardo pareció una alusión al sobreseimiento de Oyarbide al matrimonio Kirchner en la causa por enriquecimiento ilícito.

El acto estuvo organizado por su ministro de Hacienda, Néstor Grindetti, en la cancha de básquet de Lanús. A Macri le sirvió para volver a pisar terreno bonaerense y dar un paso más en el plan de recorrer de punta a punta el conurbano (otro pilar de la estrategia: seguir exhibiéndose como presidenciable) y le vino como anillo al dedo al anfitrión, que se ilusiona con pelear la intendencia en 2011. Los carteles en amarillo y negro que se veían en las calles así lo testimoniaban.

Enfrentados a muerte con la Rosada, en el macrismo vivían ayer con algarabía el apoyo de un sector de la oposición y sostenían, acaso con desmesura, que más temprano que tarde se dejará de hablar de la causa. Apelan al "efecto Bicentenario" y al "efecto mundial".

No es todo: esta semana continuarán con la rueda de diálogo en el Congreso. Allí, los diputados de PRO le llevarán la causa a los principales referentes anti-K. Buscarán demostrarles que no hay pruebas contra su jefe. CC

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