Tensión. Si bien en ningún momento hubo posibilidades de que la crisis se trasladara a otros módulos, las autoridades reforzaron la custodia. (Marcos García)
A las siete de la mañana de ayer, de una celda que tres presos compartían en el módulo 3 del penal Almafuerte de Cacheuta comenzaron a salir gritos de desesperación. Alguien gritaba que uno de los que allí dormía era víctima de convulsiones. Un penitenciario llegó hasta la celda en la que estaban los presos Diego Casanova, Mario Lorca y Sergio Barroso y notó que nadie tenía convulsiones: pero era tarde.
Ese penitenciario fue el primero que cayó como rehén, a los pocos minutos otros cuatro guardiacárceles del mismo módulo corrieron la misma suerte. Los tres presos -todos visiblemente empastillados, según testigos- amenazaron a los guardias con facas y los ataron de pies y manos.
Pero ¿empezaba realmente un motín? Hay muchas dudas: "dos de los presos se fueron hasta la celda donde estaba alojado otro interno llamado Darío Vega González y lo mataron de más de diez facazos", indicó una fuente de la cárcel.
A las siete y media de la mañana, el cadáver de Vega -un hombre de 32 años, condenado a 18 por una brutal violación- yacía en el medio de esa zona del módulo que habían ganado los tres presos. Los penitenciarios se dieron cuenta de todo y la noticia llegó rápidamente a las autoridades judiciales, antes de las 8.
Las dudas de las autoridades en cuanto al accionar de los tres presos revoltosos (los treinta restantes de ese módulo nunca se sumaron a la revuelta) tienen que ver con que lo primero que hicieron Casanova, Lorca y Barroso, después de tomar los rehenes, fue matar a Vega.
"Sólo cuando mataron al preso comenzaron con las peticiones; a todos les resultó muy extraño", dijo una fuente policial.
Del mismo modo, por su situación de violador (a quienes se los aísla por su seguridad), la única manera que los tres presos dieran con Vega era que consiguieran llegar hasta su celda. Y eso sólo lo podían lograr sin la presencia de los penitenciarios.
Las peticiones
De ese modo, con un cadáver en el piso, con tres presos visiblemente alterados y con cinco penitenciarios en calidad de rehenes comenzaron las negociaciones, que llevó adelante gente especializada del grupo GRIS (Grupo de Resolución de Incidentes y Secuestros). Además, en el sitio ya estaban los fiscales Daniel Carniello (de Delitos Complejos), Fernando Giunta (de Maipú-Luján), el juez de ejecución penal, Eduardo Mathus, y varias autoridades penitenciarias.
"Las negociaciones se hacían a los gritos ya que el lugar donde estaban los presos y los rehenes sólo está separado por una pared desde donde todos se podían escuchar. Lo primero que pidieron los presos fue ser cambiados de cárcel: querían ir a Boulogne Sur Mer o a otra de cualquier provincia; algo raro porque no había antecedentes de que alguno de ellos (por los presos) hubiera manifestado problemas de ese tipo", siguió la fuente consultada.
En sus otras peticiones -muy débiles- los presos hacían referencia a que querían garantías para entregarse: que no les pegaran y que no hubiera represalias en su contra.
Entretanto, entre las ocho de la mañana y las doce del mediodía, cuatro de los cinco penitenciarios ya habían sido liberados. En ese ínterin, también permitieron que fuera rescatado el cadáver del interno Vega para que se le realizara la autopsia. "El espectáculo fue dantesco: el piso y las paredes estaban llenos de sangre; calculamos que al menos le dieron diez puñaladas", dijo a este diario un testigo que participó del rescate del cuerpo.
Para entonces, el ministro de Gobierno local, Mario Adaro, ya se había hecho presente en Almafuerte porque la noticia de "un motín con al menos un muerto en una cárcel de Mendoza", aparecía por todos los noticiarios locales y nacionales.
Final abierto
Pasado el mediodía y cuando las promesas de que todo se iba a solucionar de un momento a otro seguía siendo tales, los presos entraron en un letargo y no contestaban las preguntas de los negociadores. Casanova, el reo que había llevado adelante las conversaciones -
normalmente muy alterado y muy violento- ya casi no parlamentaba.
Adentro, el último agente penitenciario esperaba su turno para ser liberado, algo que ocurrió a las 14.40. Los tres presos se entregaron, fueron esposados y de acuerdo con los datos aportados por fuentes judiciales, iban a ser enviados a la cárcel de Boulogne Sur Mer.
Con las aguas calmadas, a las 15 Adaro dio una conferencia de prensa en el acceso a la cárcel para informar que todo estaba bajo control y para informar que no había más víctimas que la que ya se sabía.
A su tiempo, el fiscal Daniel Carniello se llevaba lo que había del pequeño expediente para empezar a desentrañar un hecho que para él "no se puede considerar un motín". Asimismo, se dijo que existen varias filmaciones que serán de suma utilidad para el esclarecimiento total de los hechos.
El caso está caratulado como homicidio (del preso Vega) y privación ilegítima de la libertad (por los cinco penitenciarios que estuvieron como rehenes.
Ocurrió esta madrugada en San Martín. El uniformado salió a perseguir a un presunto delincuente y en un confuso accidente recibió un disparo mortal en la espalda de manos de su escolta.