En 1980, el psiquiatra Richard Gardner definió como Síndrome de Alienación Parental (SAP) al "proceso que consiste en programar a un hijo para que odie a uno de sus padres, sin justificación".
Se trata de padres que antes de separarse de su pareja tenían buena relación con sus hijos y que luego de esta instancia son odiados por ellos al ser manipulados por alguno de los integrantes de la pareja. Incluso, ellos mismos pueden llegar a hacer denuncias falsas al ser manipulados.
"Este síndrome se suele dar más con la madre que con el padre, porque por lo general es ella la que pasa más tiempo con el chico", explicó el psiquiatra infanto juvenil Juan Reboredo. Para el especialista, existen algunas características que son compartidas por el 'progenitor alienador' (es decir, el que obstaculiza el vínculo con el otro padre).
"Son personas sobreprotectoras, que se dejan llevar por su propia rabia y guardan necesidad de vengarse del otro. Se ven así mismas como víctimas", deslizó el especialista.
Pero lejos de pasar inadvertida, la situación de ser tomado como "botín de guerra" en los problemas que son de la pareja, tiene para el chico repercusiones psicológicas que lo marcarán toda su vida. Incluso, ésta es una forma más de maltrato. Es que cuando el distanciamiento con unos de sus padres se prolonga en el tiempo el lazo queda destruido.
Al llegar a adulto, el niño sentirá culpa por pensarse 'cómplice' del progenitor alienador. Así, puede surgir depresión, tendencia al aislamiento social, trastornos de la identidad, ansiedad.
En casos más severos, es posible que haya sentimientos suicidas o necesidad de consumir alcohol o drogas.
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El dato es el promedio mensual de las decisiones de la Justicia de Familia entre agosto de 2008 y enero de 2009. El registro cuenta con 657 exclusiones y 663 prohibiciones de acercamiento. Se trata de situaciones conflictivas en las que se sospecha violencia.