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Unas treinta “Damas de Blanco” marcharon ayer por La Habana entre abucheos de partidarios del gobierno, cuando se cumplieron siete años del encarcelamiento de 75 familiares suyos, disidentes políticos, en lo que se bautizó como la Primavera negra.
El gobierno las considera “punta de lanza” de la política “subversiva” de EEUU contra la isla.
Los empresarios dicen que el terremoto barrió con sus posibilidades de negocio. La Iglesia criticó la decisión y pidió “hacer un esfuerzo para mantener las fuentes laborales”.
Dos hombres perdieron a sus esposas cuando regresaron a sus casas luego de escuchar a la presidenta Bachelet descartar el maremoto. Esperan el inicio de al menos 20 juicios.