Aseguran que no pudieron identificar al hijo de Grimau porque sus yemas estaban dañadas

El hijo de Antonio Grimau y Leonor Manso no renovaba la célula desde 1991. Esto dificultó la identificación de sus huellas. Fue internado el 6 de febrero, pero sus padres denunciaron que había desaparecido recién el 3 de marzo.

miércoles, 17 de marzo de 2010
Aseguran que no pudieron identificar al hijo de Grimau porque sus yemas estaban dañadas

Antonio Grimau tuvo que pasar la pesadilla de reconocer a un hijo en la morgue. Telam

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El hijo de Grimau estuvo en Mendoza para alentar a Huracán

“Hay elementos que dañan la impresión y es difícil identificar a las personas. Los daños que representaban sus papilas eran porque es músico, también pasa con los albañiles”, aseguaron desde la Federal. Lucas Rebolini Manso ingresó al Hospital Fernández el 6 de febrero y murió 4 días después, pero su cuerpo recién fue identificado ayer por su familia.

“Todos los procesos de identificación se fueron llevando a cabo, se empezaron a hacer desde el 6 de febrero, los resultados obtenidos no permitían identificarlo”, afirmó el director general de Medios de Comunicación de la Policía Federal, Ricardo Pedace, a radio La Red.

Lucas Rebolini Manso (36), hijo de los actores Antonio Grimau y Leonor Manso, estaba desaparecido desde el 12 de febrero pasado. Su padre lo identificó ayer en la morgue del hospital Fernández, donde estaba como N.N.

“Hay varias profesiones que alteran las papilas datiloscópicas, también pasa con los albañiles.
Hay métodos que las hacen sobresalir, pero a veces se hace case imposible la identificación. Hay dos formas de identificación, a las cuales acudió el fiscal: uno es a través del sistema de la Justicia Federal y otro es en el Registro Nacional de las Personas”, agregó el policía.

Lucas no había renovado pasaporte o cédula desde “1991”, lo que impidió otras vías de identificación.

Hoy habló el portero de su lo encontró en la calle en Palermo antes de que se lo llevara un patrullero "tenía un rostro muy triste".
 
"No me contestaba, miraba muy perdido y tenía un rostro muy triste. No lo olvidaré jamás", sostuvo Arque al describir el estado en el que encontró a Rebolini Manso, el 6 de febrero último a 15 cuadras del inmueble en el que vivía el artista.

Arque añadió que lo halló cuando regresaba al edificio en el que trabaja como encargado, situado en la calle Castex 3392, tras haber realizado una caminata.

"Entre la 1 y 1 y algo, lo veo recostado pero de mala manera, temblando, con las manos como haciendo ademanes. Estaba desnudo", resaltó.

El trabajador sostuvo luego que notó que a Rebolini Manso le "pasaba algo peor" que una "borrachera".

"Le digo: 'Quedate tranquilo'. Y, cuando ya le hablo mucho, me mira tratando de hacer equilibrio para cruzar (la calle) Salguero, pero yo se lo impido porque pasaban muy fuerte los autos", relató.

Arque miró después hacia la Avenida del Libertador y observó que se aproximaba un patrullero de la comisaría 53.

"Yo me retiro quedándome más tranquilo", concluyó el encargado en declaraciones a radio Continental.

El artista fue llevado luego al hospital Fernández, donde murió a los cuatro días como consecuencia de una intoxicación de cocaína y una neumopatía, según fuentes policiales y judiciales. Sus padres, sin embargo, radicaron la denuncia de desaparición recién el 3 de marzo.

Dos pasiones

Según Perfil.com., dos pasiones marcaban la vida de Lucas Rebolini Manso, el hijo de los actores Antonio Grimau y Leonor Manso: una era la música, con la que se ganaba la vida, y la otra era Huracán, el club de sus amores. Antes de desaparecer y esfumarse sin dejar rastro, llevaba su guitarra a todos lados y no se perdía ningún partido del Globo, tanto de local, como visitante.

Su fanatismo lo hacía ir también a los entrenamientos en La Quemita. Y fueron precisamente esas dos pasiones las que alertaron a sus padres y amigos, dándoles la pauta de que algo raro ocurría cuando después de varios días dejaron de tener noticias de él. La primera pista fue que en su casa, intacta, sola y abandonada, estaba la guitarra, como esperando su regreso.

La segunda, su llamativa ausencia al partido que Huracán jugaba de visitante contra Estudiantes en la cancha de Quilmes, en ese partido bonaerense. Desde chico, compartía con su padre actor la pasión por la camiseta roja y blanca. Lucas era fanático del fútbol: su padre lo sabía; por eso siempre lo llevaba a jugar con el equipo de actores que integraba.

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Lucas fue internado el 6 de febrero pasado y quedó en una morgue tirado.

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