Miércoles 8 de febrero de 2012 | 05:53 hs
La actriz de “Doña Flor y sus dos maridos” estuvo en San Luis como madrina del Carnaval de Río que se presentó en el Potrero de los Funes. Pero no fue sólo una presencia internacional sino que aportó también su brillo, su simpatía y esa belleza carioca que mantiene intacta a sus 59 años. Aquí habla de sus sueños, su presente y demuestra que no hay nada más serio que reírse de sí misma.
miércoles, 17 de marzo de 2010
No para de hablar y de reírse (“estoy soltera porque hablo mucho”, asegura). Sonia Braga es una diva pero sin aires de estrella. Saluda a la gente, a los periodistas, a los de seguridad y a cualquiera que le dedique una sonrisa, que quiera tomarse una foto con ella o simplemente acercarse.
Llegó a San Luis para acompañar a las 'escolas do samba' de su país que, por primera vez, abandonaron Río de Janeiro para llevar su magia a otra ciudad. Y allí recaló ella.
“Esta es una fiesta tan divertida, es una cosa muy linda para nosotros estar aquí y vamos a hacer amigos. Sé que van a pasar más cosas”, dice cuando se le pregunta por si esta hazaña de instalar Río un par de días en San Luis será una experiencia que se repita.
Está vestida de negro, su pelo oscuro está atado hacía atrás muy tirante y tiene un tocado de plumas en la cabeza. A sus 59 años luce estupenda, con los retoques que el ego le exige pero sin perder la frescura ni la belleza que la hizo famosa en los '70 y '80 con películas como “Doña Flor y sus dos maridos” o “El beso de la mujer araña”.
Está vestida acorde a la ocasión y aunque no sambó junto a sus coterráneos, desfiló ante el público que la ovacionó. ¿Alguna vez fuiste reina de una escola? “Reina jamás, yo soy de pueblo, el reinado es para las otras. Yo participé una vez como Yemanja, la diosa del mar y la representé muy bien”.
Sonia dividida
Lejos de sentir que su época de gloria ha quedado atrás, no mira al pasado con nostalgia sino con alegría y, además, sigue trabajando que, según ella, es lo que más disfruta.
Por eso la pregunta obligada es: ¿En que anda ahora Sonia? “Siempre trabajo. Estoy viviendo en dos lugares: me reparto entre Brasil y los Estados Unidos. Allá he trabajado en series como “Sex & the City” y muchas más”.
Braga tiene una casa en Nueva York y otra en Niteroi, frente a Río de Janeiro. En ambas vive mientras se reparte en producciones de habla inglesa pero también en portugués. Ha sido parte de series como “CSI”, “Law & Order”, “Ghost Whisperer” o “Alias”, pero su paso más recordado en la TV reciente quizá haya sido su papel de artista plástica lesbiana en la serie “Sex & The City”, en la que mantenía una ardiente relación con el personaje de Samantha (Kim Catrall).
En Brasil fue también una de las amas de casa desesperadas en la versión en portugués, aunque ese trabajo estuvo lejos de alcanzar el rating del que fue su mayor éxito en la TV de todos los tiempos: “Gabriela, clavo y canela” (1975), la telenovela más vista en la historia de la pantalla chica brasileña y sudamericana.
Pero el mundo la conoce por sus trabajos en Hollywood, donde se la recuerda como una de las primeras actrices latinoamericanas en alcanzar papeles importantes en la industria hollywoodense.
-¿Fuiste una de las primeras en abrir las puertas de Hollywood para los latinoamericanos?
-La verdad no. Un poco antes de irme a los Estados Unidos me acuerdo que estaba La Bamba, y siempre estaba esa onda con los latinos, pero los Estados Unidos son una fuerza grande. El cine siempre fue hecho por gente de la comunidad.
En los 80, después de “El beso de la mujer araña” sé que hubo una mayor apertura. Pero no puedo decir que yo las abrí. Raúl Juliá fue uno de los primeros en irse, hacía cine, teatro y juntos abrimos puertas.
-¿Todavía hay puertas abiertas para los latinos?
-Es que cuando yo pasé no abrí la puerta, la arranqué con marco y todo y dejé un arco. Es mejor así, pasa más gente. Por eso quiero felicitar a Juan José Campanella por el Oscar, esa es una prueba de que hay un arco por donde entramos, es un orgullo para todos los latinoamericanos. Es muy importante para los argentinos y para los brasileños también.
-¿Te gustaría trabajar en el cine argentino?
-Claro. Yo soy una actriz, no soy una productora. Estoy a disposición del cine mundial, quien me quiera que me llame. Soy una mujer muy fácil. Soy una pajarita muy fácil, en extinción, pero fácil.
Soñar no cuesta nada
Hoy es parte de varias producciones pero sus mayores objetivos actorales aún no los alcanza a pleno. Es que Sonia sueña en grande y sabe que puede ser capaz de cumplir lo que se propone, aunque jamás no presiona sino que se deja llevar por las situaciones.
-¿Hay algún personaje que sueñes con hacer?
-Si, me gustan mucho los dibujos animados. Ser un dibujo como Wall-E. He hecho uno de Cenicienta, yo era una de las hermanastras feas y me divertí muchísimo. Más que la señora sensual, yo no quiero ser dramática o de las que lloran todo el tiempo, no por favor. Quiero ser Barbie o un personaje divertido.
-¿Con quien soñás trabajar? ¿Tenés un galán preferido?
-Creo que George Clooney, porque es un hombre es muy amable, sé que es muy divertido trabajar con él. También me gustaría trabajar con Clint Eastwood, pero hay un hombre por el que estoy loca y creo que en algún momento voy a trabajar muy bien con él.
-¿Quién es?
-¡Pedro!
-¿Querés ser una chica Almodóvar?
-Yo soy una chica Almodóvar. A pleno, todo el día. Soy malvada, soy sexy, soy gay, soy un hombre en realidad. Soy un hombre pequeño, ¡mira mis tacos!. ¿No sabías? ¿Creés que esta voz es de una mujer? Oh, por Dios (Risas). Por Claudio Barros - cbarros@losandes.com.ar