Pablo Rivas, el joven asesinado.
A 48 horas del brutal crimen del chico Pablo Rivas (20), quien recibió nueve balazos cuando estaba en su auto junto con un amigo de 17 años al que le dieron cinco tiros pero sobrevivió, los pesquisas indagan en los dos teléfonos celulares de las víctimas para tratar de reconstruir sus últimos días mediante las comunicaciones telefónicas.
Pablo Rivas fue asesinado el jueves a las 23.15 cuando se encontraba adentro de su VW Gol estacionado frente a la manzana "C" del barrio Nueva Esperanza de Guaymallén. Al joven, hijo de un conocido comerciante de la Quinta Sección, le dieron 9 balazos.
Los agresores era cinco sujetos que se trasladaban en un Ford Falcon color crema; dos de ellos fueron los que dispararon sin bajarse del auto. Al lado de Rivas estaba su amigo de 17 años quien también fue baleado pero sobrevivió. El adolescente no ha aportado datos esclarecedores para tratar de explicar semejante ataque. "Yo sólo acompañaba a mi amigo" ha dicho el sobreviviente.
El móvil es la intriga
Para el fiscal del caso, Mauro Perassi, es el móvil lo que más le cuesta desentrañar ya que muy pocas cosas cierran en este crimen. "Los dos chicos no eran de ahí. Ambos pertenecen a buenas familias y aparentemente no andaban en nada extraño. Ninguno de los dos contaba con antecedentes y según los dichos de sus amigos y de sus familiares eran de lo más normales", dijo el fiscal.
En ese sentido, la tarea del fiscal Perassi durante estos dos días de investigación se ha centrado en los testimonios de familiares y amigos para que alguien aporte algún dato revelador; pero al cierre de esta edición nada de eso ha sucedido.
Del mismo modo, los pesquisas se han dividido en seguir las hipótesis que la experiencia les sugiere: o una relación con una mujer que haya despertado la ira de un novio celoso; o la concreción de la compra de droga, o que los delincuentes se hayan equivocado de víctima.
"Para nosotros no hay un móvil claro.Esperamos que las compañías telefónicas nos envíen las sábanas con las llamadas de la víctimas", terminó el fiscal.
El detenido, un comerciante de Maipú de 35 años, estaba separado y tenía régimen de visita con su hija de tres años. La madre de la víctima comenzó a notar las anormalidades y lo denunció. El hombre está en la Penitenciaría desde el viernes.
Los dos policías que lo acusaron el 2 de febrero -cuando cayó detenido- fueron imputados de falsedad ideológica. Sus abogados se hicieron cargo de la caución por 105 mil pesos