La política económica "supuestamente virtuosa" del matrimonio presidencial comienza a hacer agua por varios flancos. El primero fue el de la carne y, claramente, quedó explicado que el mayor precio obedece a la caída de la producción resultante de erradas políticas gubernamentales.
Ahora es el turno de los combustibles. Problemas de abastecimiento, reparto de culpas entre las petroleras, mensajes oficiales amenazantes. Todo humo para no abordar el tema complejo que nadie quiere admitir: Argentina dejó de ser autosuficiente y debe comenzar a importar combustibles. Este es el resultado de la política oficial, que desalentó la inversión en prospección y explotación.
En esta materia, ya tenemos un antecedente con el gas. Después del ajuste de 2002, con el congelamiento de las tarifas, se desestimuló la producción pero se incentivó el consumo y rápidamente la ecuación no resultó favorable. Hoy importamos gas y los pagamos tres veces más caro de los que se les reconoce a los productores locales.
Con el petróleo ocurrió algo similar. Primero, el ex ministro Roberto Lavagna congeló el precio del crudo en el mercado interno, creyendo que un precio de U$S 30 era solo especulativo. Con el tiempo se fue ajustando pero siempre muy lejos del precio internacional.
Hoy, el precio internacional del crudo, en su versión WTI, que es el usado en Argentina, está cerca de los U$S 80 por barril, mientras que en Argentina se les paga a los productores U$S 42. Además, a las provincias, se les paga regalías sobre esos U$S 42, mientras el gobierno nacional se queda con un 30% de las retenciones sobre los valores de exportación, que se hacen a precio internacional.
Además, sobre los precios internos, que han crecido por el efecto de la inflación, el 60% del valor que pagan los consumidores son impuestos. El Gobierno está obteniendo el máximo posible del petróleo y de las naftas, pero está ahogando a los productores. Si un productor de leche trata de obtener el mayor rendimiento en el ordeñe pero le reduce la ración alimentaria a los animales, lo que obtendrá a corto plazo es que se le mueran las vacas.
Argentina viene con un ritmo creciente de consumo, pero la política de precios produce cuellos de botella. Como el crudo no alcanza, las refinadoras deberían importar, pero a precio internacional, para luego venderlo a precio nacional, con notable pérdida. Lo mismo les ocurrirá si importan combustibles.
Por su parte, el crecimiento del parque automotor recalienta la demanda y volvemos al ejemplo del gas, con una salvedad. En los combustibles no hay subsidios del Estado.
A U$S 42 el barril las petroleras no pierden, pero tampoco ganan tanto, porque los costos de los servicios e insumos ajustan al valor del precio internacional. Entonces, si pueden sacar petróleo en un país que les permite venderlo a valor internacional, ¿por qué hacerlo en la Argentina con el mismo esfuerzo y costo para venderlo en la mitad?
Concluyó la primera etapa de Santa María de los Andes en Agrelo, un proyecto de 819 hectáreas con viviendas, vid, bodega y un hotel.
| Ciudad de Mendoza | ||
| Moneda | Compra | Venta |
| 4.35 | 4.42 | |
| 5.25 | 5.60 | |
| 9.30 | 10.0 | |
| 2.47 | 2.85 | |
| Actualizado : 10/02/2012 | 08:33 Ver condiciones en www.montemar.com.ar | ||