Molestos con la actuación del equipo, los hinchas produjeron desmanes y agresiones. Fotos: Andrés Larrovere
jueves, 11 de marzo de 2010Caos, gritos, insultos, corridas, piedrazos y desconcierto. Todo esto se vivió anoche en el encuentro que la Lepra perdía 3-1 frente a Gimnasia de Jujuy y que terminó suspendido por la violencia que se vivió en las tribunas.
Durante la primera parte, Independiente volvió a pararse con el 4-4-1-1 que le permitió obtener un punto en su visita Tucumán, aunque esta vez con García un poco más adelantado.
Así, quedaba claro que la idea era mantener el cero en la propia valla para intentar vulnerar el arco rival. Claro que una vez iniciado el encuentro, los papeles se fueron al papelero y el equipo local mostró poquísimas ideas para intentar mejorar su imagen y tratar de escaparle a la Promoción que lo acecha desde hace unas fechas.
Siempre que los volantes azules recuperaban el balón, lo cedían para el “Rengo” Díaz, quien debía ser eje de circulación, pero en contadas oportunidades pudo hacerlo.
Es que la visita es un equipo que fuera de su campo se planta bien, tiene una defensa rápida, que va bien arriba y que sale rápido de contra. Las pocas chances de peligro que intentó el Azul fueron bien neutralizadas por una línea de cuatro hombres bien ubicada y apenas algunos disparos desde media distancia fueron las opciones de un conjunto local sin ideas.
De contra, el once de Arzubialde provocó más de un zafarrancho en la defensa local, aunque no pudo acertar en las chances con que contó para vulnerar a Juan Ignacio Carrera.
Fue una pobrísima producción de parte de los locales en la primera etapa y encima todo se agudizó con el gol anotado por Federico Pomba (ex Lepra), sobre los 36’.
Es que los insultos y los reproches no tardaron en llegar y el elenco de Ubeda se transformó en un manojo de nervios. Volvieron las falencias defensivas y los horrores y el estadio se transformó en una caldera.
Si los jujeños no se fueron al descanso con un gol más de ventaja fue por la fortuna con que contó el elenco mendocino. El equipo azul fue un verdadero desconcierto, no sólo en defensa, sino en todas sus líneas.
El 0-1 fue el fiel reflejo de lo que sucedió en el campo de juego. Mientras uno intentaba llegar sin ideas, casi por inercia, el otro se mostró inteligente para salir rápido desde el fondo cada vez que recuperaba la pelota.
En el inicio del complemento, volvió a golpear la visita. Luna empujó un balón con el arco libre, tras una gran jugada de Arraya y sentenció una historia que estaba escrita desde el primer tiempo. El tercer gol decoró el resultado.
Independiente no da señales de salvación, no contagia nada y encima es goleado en cada nueva presentación. Anoche quedó claro que salvarse de la Promoción será muy difícil. El penal de Velázquez no llegó a ser siquiera un bálsamo para una herida que no deja de sangrar y el caos se desató casi de inmediato. Pablo Goldsack - pgoldsack@losandes.com.ar