Ubicado en el sector sureste del departamento, tiene 45 viviendas. Pronto se harán 27 nuevas casas y quedará terminado.
lunes, 08 de febrero de 2010
El barrio elegido en esta oportunidad es un conglomerado relativamente chico, Covitrasa, ubicado dentro de un departamento muy grande y densamente habitado, Las Heras.
La búsqueda de nuevas realidades barriales nos condujo al distrito El Zapallar, al sureste de la muy generosa superficie de la jurisdicción norteña, donde desde 1993 se levanta el Covitrasa, pequeña barriada de nombre algo complicado, que aglutina el empeño de la casa propia de empleados sanitaristas del Gran Mendoza, más específicamente dependientes de Obras Sanitarias.
Lo habitan unas 200 personas, la mayoría matrimonios de mediana edad, con hijos adolescentes, aunque también hay residentes mayores.
Nació, como señalamos, del impulso de agentes de distintas áreas de la empresa que producía el agua en la provincia cuando era sociedad del Estado. En 1986 un puñado de personas de OSM conformó la Cooperativa de Vivienda Trabajadores Sanitarios y compró un terreno de 5 hectáreas, a unas 15 cuadras de la plaza Marcos Burgos, siete de la avenida San Martín y cinco del Acceso Norte.
Por diferentes vicisitudes, comunes a las operatorias de vivienda de la clase media de aquellos tiempos, los cupos de casas se abrieron a afiliados de otros gremios y a independientes. La razón, sencilla: muchos adjudicatarios, cuando la construcción se paró por diferentes motivos, vendieron las carpetas a otros aspirantes y buscaron hogar en diferentes lugares, una forma de resolver distintas necesidades familiares.
Del lote de aquellos fundadores de la institución se rescatan los nombres de Mirta Cornejo, Josefina Etchegaray, Cándido Gómez, Héctor Carlos Vélez y Carlos Pedro Suárez, entre otros.
Entonces, la sigla es la abreviatura de Cooperativa de Vivienda Trabajadores Sanitarios, y los guías para contar la menuda historia lugareña fueron el actual presidente de la entidad, Héctor Arcidiagano (45 años, dos hijos), su esposa Ana Tonon y el tesorero, Jesús Tapia.
Aunque hace una década y media que viven por esa parte del departamento, accedieron a la conducción de la entidad, junto con otros asociados, a partir de 2000, reimpulsando el movimiento urbanístico y de construcción en momentos en que el barrio atravesaba dificultades que lo mantenían estancado.
El visitante que lo recorra en la actualidad tal vez tenga la impresión de estar en un lugar en obra porque falta el asfalto en las calles, hay viviendas a medio hacer y abandonadas, y aún se observan algunos lotes baldíos.
Las edificaciones actuales son 45. Empero, en poco tiempo más y merced a un convenio con el IPV, en el que intervino la Municipalidad lasherina, se ejecutarán 27 nuevos hogares, para completar un total de 72 unidades habitacionales. Estas casas se levantarán en el centro del barrio, en un amplio baldío que hoy separa dos manzanas habitadas. Y posteriormente vendrá la pavimentación de las arterias.
En la zona, una construcción moderna incide en el perímetro. Es el hospital Materno Infantil de Las Heras, que pronto será inaugurado. También a lo lejos y hacia el sur se divisa la mole blanca del proyecto Dinosaurio.
"El puntapié para hacer este conjunto habitacional arrancó allá por 1986, cuando varios de nosotros éramos recién casados y con urgencia por el techo propio, ya que alquilábamos o vivíamos con nuestros padres y las dos situaciones tenían sus problemas", cuenta Tapia, quien en la actualidad es gerente de Servicios Internos de la empresa privatizada.
Por añadidura, un año antes, el sismo del 26 de enero de 1985 había complicado el panorama de vivienda de muchos mendocinos, entre ellos algunos de los que luego irían a vivir al Covitrasa.
Tapia tiene un mérito reconocido en la vecindad: fue el primero en habitar el conglomerado, ya que se mudó el 15 de mayo de 1993 (Día del Trabajador Sanitarista) con 25 años, ya casado, y cuando el matrimonio ya tenía la primera de sus tres hijas, de 3 años entonces.
"No había nadie a la redonda, la soledad era total y la urbanización era muy precaria...con viñas y descampados alrededor. En los días siguientes empezaron a llegar los demás adjudicatarios y la situación mejoró”, relata.
El barrio dista de estar terminado. Sin embargo, suple esa transitoria falencia con otras bondades: "es tranquilo, de gente adaptada a la vida comunitaria y solidaria", definición que rescatamos de un diálogo mantenido con Silvia Guzmán, de 60 años, ex empleada de la comuna de Godoy Cruz.
El hábitat de los sanitaristas está rodeado de otros conjuntos habitacionales, como los barrios Alimentación, San Jerónimo, Ladrilleros y Tamarindos 1.
Las nuevas viviendas, la pavimentación de arterias y la construcción de una plaza harán crecer la zona.
La educación de la población menuda está resuelta. "Los chicos van a las escuelas primarias Cadetes Aeronáuticos (barrio Aeronáutico), Monseñor Verdaguer (Bº Maestri) y Cruzada Libertadora (calle Independencia). Y el ciclo medio cuenta con el colegio El Plumerillo, en el barrio 1º de Mayo", explica Ana, la esposa de Arcidiagano.
Para un acceder a la recreación y el deporte, en especial por la contención de menores, se dispone del gimnasio Nº 11 León Gustavo Ortiz. Inaugurado en junio de 2009 y dependiente de la Dirección de Deportes de Las Heras, está a cargo de Armando A. Miranda. Miguel Títiro - mtitiro@losandes.com.ar