El voto “sí positivo” de Julio Cobos

Notas Relacionadas

domingo, 07 de febrero de 2010

El voto de Julio Cobos y sus fundamentos en el caso Redrado son absolutamente ininteligibles, salvo que se lo explique a partir del intento citado de hacer política desde la lógica de la ambigüedad. Sino, veamos:

Por su voto parece que votó a favor del Gobierno proponiendo la remoción de Redrado. Pero en los fundamentos del mismo parece que no votó por la remoción sino por la aceptación de la renuncia del presidente del Banco Central.

Todo se complica aún más cuando intenta explicar las razones por las cuales Redrado se debía ir (renunciado o echado, lo mismo da):

Por un lado dice en los fundamentos de su voto que aconseja su ida por causales distintas a las del oficialismo, pero que igual justifican su remoción. Con lo cual, aun votando a favor del Gobierno, busca quedar bien con la oposición al insinuar que votó contra Redrado por los “pecados” cometidos por éste antes de que el Gobierno pretendiera echarlo. No obstante, en la defensa política de las razones del voto de Cobos que hizo su principal espada legislativa, Laura Montero, se sostiene que Redrado “tuvo una actitud imprudente en el desarrollo del conflicto”.

O sea, también se lo acusa por lo que hizo después de que se lo pretendió echar.

Y, para que quede aún más claro, Montero además acusa a Redrado de que en “ningún momento obstaculizó el cumplimiento del Fondo del Bicentenario, cuando en realidad viabilizó los mecanismos administrativos necesarios para llevarlo a la práctica”. Vale decir, lo acusa de haber sido en el tema de las reservas más oficialista que Cristina, sólo que Cristina no lo entendió.

Para colmo, la senadora termina su sofisticada explicación política diciendo que avalar a Redrado es “avalar a Moreno y al Indec”, con lo cual acusa a todos los opositores que defendieron la actitud de Redrado de oficialistas. Con ello pretende argumentar que el voto de Cobos a favor del Gobierno fue, en realidad, un voto aún más en contra del Gobierno que la opinión de todos los opositores sumados.

Así, con esta mescolanza increíble de lógicas dispares, el cobismo acusa a Redrado de “imprudente”, cuando el único imprudente fue el Gobierno. Lo acusa de no defender las reservas, cuando lo que siempre dijo Redrado es que quería contar con otras opiniones previo a entregarlas o no, que además era lo que le pidieron los propios radicales antes de que estallara el conflicto, so pena de iniciarle juicio político. Nunca dijo que no las entregaría, pero aún por sólo demorar su entrega -ante la sospecha de que podría hacer algo peor- el Gobierno decidió echarlo.

Acusar a Redrado por todas las cosas malas que hizo durante su gestión por acatar sin chistar a los Kirchner puede estar bien si se lo prueba, pero acusarlo de imprudente e irresponsable por lo que hizo desde que el oficialismo buscó echarlo es errar de objetivo: fue el Gobierno, y sólo el Gobierno, quien de la nada armó el caos.

Y si, como sostiene el cobismo, “avalar a Redrado es avalar a Moreno y al Indec”, con esa misma lógica se podría decir que votar en contra de Redrado sería avalar a los Kirchner, o sea a los jefes de Moreno y el Indec. Cuando ninguna de ambas cosas son necesariamente ciertas.

En fin, son tan contradictorios y endebles los argumentos cobistas para quedar bien con todos a la vez que hasta el mismo Cobos parece darse cuenta, y por eso, luego de mandar a los suyos a repudiar a Redrado por autoerigirse en el “guardián de las reservas”, el Vicepresidente intenta autoerigirse en el “guardián de la institucionalidad” y entonces admite que es mejor que Redrado se vaya porque es “la solución política y jurídica más rápida e integral”. Lo que es igual a decir que en esta crisis, la gobernabilidad debió anteponerse a las razones institucionales.

Argumento que, siendo opinable, no es necesariamente incorrecto, excepto si se lo busca cubrir con una pátina de inexistente heroísmo o sacrificio.

Compartir:

Ranking de Noticias