Dos vehículos cargados de explosivos estallaron ayeren medio de peregrinos chiítas que se dirigían a una ceremonia religiosa y dejaron un tendal de por lo menos 40 muertos y 154 heridos, dijeron las autoridades.
El primer ministro Nuri al-Maliki atribuyó los ataques a elementos leales a Al-Qaeda y Saddam Hussein, señalando en un comunicado que los ataques a los peregrinos no han logrado provocar luchas religiosas ni desestabilizar la seguridad.
Ningún sector se hizo formalmente responsable de los ataques.
Fue el tercer ataque mortífero esta semana contra peregrinos que convergen en la ciudad de Karbala. El ataque de ayer ocurrió durante la culminación del peregrinaje.
La violencia de esta semana ocurre en momentos en que los políticos discuten la prohibición de cientos de candidatos para las elecciones parlamentarias del 7 de marzo debido a presuntos vínculos con el régimen de Saddam Hussein.
Las fuertes tormentas causaron el desborde de los ríos. Aún hay varias personas desaparecidas y al menos 2 mil casas destruidas.
El “ministro” del Papa para los Obispos, cardenal Giovanni Battista Ré, dijo que la Iglesia está sufriendo un ataque mediante una “miserable maniobra” con “documentos falsos”.