Entre tantas -o tan pocas, según la óptica con que se mire- cosas en común que tienen Mercedes Sosa y Roberto Sánchez, una de ellas es la importancia de Mendoza en sus vidas.
Además de la fuerte amistad que unía a la Negra con el ilustre Armando Tejada Gómez y de las infinitas peñas de las que participaron juntos, la Negra estuvo casada con el mendocino Oscar Matus, compañero de todas esas andanzas.
Cuando la Negra no alcanzaba ni la mitad de la trascendencia que alcanzaría a lo largo de su carrera, Mendoza era como el primer hogar de la Negra. Tanto fue así que cuando los restos de Sosa fueron cremados, parte de sus cenizas fueron esparcidas en el Canal Cacique Guaymallén, tal como fue su voluntad en vida.
En el caso de Sandro, Mendoza fue la tierra que lo albergó durante su último mes y medio de vida. Quizá no fue la manera en que los mendocinos hubieran querido tener a Sandro, pero fue en el Hospital Italiano donde los médicos lo trasplantaron lucharon día y noche por su vida, que se apagó hace exactamente un mes.
La niña de un año y siete meses que llegó el jueves a Mendoza cuenta con su perfil en la red social, además de la página que crearon sus nuevos familiares hace tiempo para pedir apoyo.
Intentaron entrar al país por Jujuy aduciendo ser víctimas del terremoto. Pero Migraciones adujo que no tiene antecedentes y que podrían ser fugados de cárceles durante el terremoto. Nadie sabe cómo llegaron hasta aquí.