En los jardines de la casa vitícola los buenos momentos se suceden.
Son las experiencias las que pueblan los mejores recuerdos, precisamente visitar la bodega Terrazas de los Andes representa uno de esos momentos teñidos de ítems que no entrarán en el olvido.
La calidez en la atención es uno de ellos, algún refutador de leyendas dirá que el servicio es una obligación en una bodega de estas características (perteneciente al grupo Chandon, Barón B, Chaval des Andes, Dom Perignon, Moët & Chandon, Kurg, entre otras). Es cierto, pero no es una constante en las grandes marcas.
La visita -similar a la de todas las bodegas diría el mismo personaje- resulta encantadora por su tono. La belleza edilicia - con un antiguo estilo español- y en especial de la sala habitada por más de 3.000 barricas de roble, aromatizada por las hierbas y frutas que evocan los varietales, y la indiscutible presencia de la madera, sumerge a los visitantes en un instante ideal, claro que la mayor parte de la escena se la lleva el caldo directamente desde la barrica a la copa.
De la conjunción entre presente y pasado de las diversas instancias se pasa a la degustación de las líneas de vinos con descriptores aromáticos, en un verdadero clima de vendimia. Los viñedos circundantes, las montañas a lo lejos ambientan el jardín en el que se disponen confortables livings para tomar una copa, el té o almorzar, otra opción es la galería de la casa.
-Hasta aquí nada nuevo, indica el amigo detractor.
-Vamos hombre, la subjetividad de la experiencia y la contundencia de la propuesta son las que hablan en este momento.
Puedo recomendar -siguiendo este criterio- degustar las empanadas recién sacadas del horno de barro de José Cacciavillani con un Malbec Afincado en la mano, perderse en la brisa fresca de la tarde con un Chardonnay como integrante de inmejorables charlas junto a las vides, cenar en un ambiente exclusivo bajo las estrellas o animarse a buscar el maridaje perfecto en una clase de cocina con degustación. Insisto, es la subjetividad la que manda, aunque la propuesta es palpable y comprobable.
Y hay más subjetividades en juego. El chef, el equipo de enólogos y los integrantes del sector de turismo son los encargados de degustar cada plato y recomendar el mejor acompañamiento.
Periódicamente el "grupo de notables" se reúne para valorar las opiniones en tanto expertos, y concebir acuerdos, ésto que es una tarea, señala la responsabilidad que le otorgan a cada instancia de la visita del cliente.
Una reunión de trabajo pasa a ser una ceremonia, nadie falta a la cita. De esta manera las opciones -ya probadas- con las mejores cosechas integran los diversos menúes durante el año, aunque siempre están ávidos de nuevas alternativas por tanto la creatividad no descansa.
Clarisa Murekian Hospitality Manager lo sintetiza : "ofrecemos una experiencia única, exclusiva y personalizada en la que se disfruta del vino con todos los sentidos en este entorno maravilloso. Para nosotros cada una de las personas que nos visita es muy importante por eso buscamos que el momento sea memorable. No solo ofrecemos visitar las instalaciones, sino que transmitimos nuestra pasión por lo que hacemos, por nuestro terroir e insistimos en que toda Mendoza es un lugar para conocer." expresa entusiasta.
La provincia cada vez más conquista a turistas vip. ¿Quiénes son? ¿Qué hacen? ¿Cuánto pagan? ¿De dónde vienen? ¿A quiénes contratan?
The Home of Whisky, así llaman a Escocia alrededor del mundo, y los extranjeros pueden descubrir el sentido de esa denominación en un recorrido turístico.