Sueño cumplido. Fernando logró conocer personalmente a Marcela Gaua. (Claudio Gutiérrez / Los Andes)
Aferrarse a un sueño en muchas ocasiones puede ser la excusa perfecta para seguir luchando en la vida. Sentir y pensar que la posibilidad de cumplir con algo con lo que siempre se anheló puede ser el punto de partida para olvidarse de todo lo que se sufrió y luchó por tener un vida completamente normal.
Éste es el caso de Fernando Coria (36) que a pesar de sufrir con una enfermedad desde chico, nunca dejó de tener esperanza por cumplir con un sueño que tuvo desde siempre: conocer a Marcela Anahí Gaua -Reina Nacional de la Vendimia 1988-.
Según la mamá del chico, Miriam Díaz de Coria, su hijo “nació normal y a los 6 meses de vida empezó a tener mucha fiebre” y lo llevaron al hospital. Después de muchos estudios, los médicos dijeron que el diagnóstico de Fernando era “retraso psicomotriz y mental leve”.
Además el joven sufre de problemas renales por lo que tiene que asistir 3 veces por semana a diálisis.
A pesar de todas estas adversidades, Fernando siempre se ha mostrado activo y ha participado en lo que puede. “Lee el diario todo los días y hasta discute cuando se trata de temas políticos”, afirma Miriam. Además le gusta escribir.
Sin embargo, hay una pasión que Fernando tiene desde chico y que lo transporta a un mundo en el que se siente sumamente feliz: la Fiesta de la Vendimia. “Colecciona cosas desde joven y tiene más de diez biblioratos llenos de fotos de reinas”, dice Miriam.
Aunque ha conocido a muchas soberanas, su sueño aún no se cumplía. Conocer a esa mujer llegada desde Tunuyán que conquistó a los mendocinos con su permanente sonrisa en 1988, era, para él, algo lejano y casi utópico. Pero ese mismo empuje que lo hace vivir y seguir creyendo en que las cosas se pueden lograr, gracias al apoyo de su familia y del grupo de profesionales que lo secunda, logró el gran encuentro.
“Fernando tiene mucha resiliencia, que es la capacidad que tiene el ser humano para enfrentar en forma positiva situaciones adversas”, comenta la trabajadora social Adriana Miranda.
Con la iniciativa de ella, el encuentro se produjo el 16 de enero en el Centro de Diálisis Diaverum, ubicado en pleno centro mendocino.
Cuando Fernando vio a Marcela lo único que se le ocurrió decir fue “¿te puedo tocar?, ¿sos real?” y la mayoría de la gente presente se puso a llorar y él no se despegó ni un minuto de su “ídola” de las dos horas que duró el sueño hecho realidad.
“Se acuerda de todo lo que viví cuando era Reina. Éstas son las personas y situaciones que hacen que te retroalimentes todos los años y sigas disfrutando de la Vendimia”, comentó Marcela Gaua.
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