Este grupo de amigos se reúne todos los días, desde hace 20 años, en una confitería céntrica de Luján, la que está al lado de la Municipalidad. (Marcos García / Los Andes)
En esta sección casi siempre abordamos barrios, a veces son calles con una estructura particular y, en ocasiones, sectores de un departamento que exceden la consideración de un conglomerado urbano determinado.
Es el caso de la actual elección, que no se corresponde con un barrio propiamente dicho sino con una zona, el microcentro de Luján de Cuyo, espacio muy particular del departamento por los aspectos históricos que cobija, la dinámica comercial que posee y por ser área de residencia de muchas familias, además de contener a una de las instituciones importantes a nivel local, la Municipalidad.
Para determinar el perímetro elegido tomamos como límites las calles Patricios por el oeste; Lamadrid (La Costa o Las Pirguas), con su continuación en 9 de Julio por el sur; República de Siria por el este; y Sarmiento y Godoy Cruz por el norte. Se podrá objetar que es una delimitación caprichosa, pero consideramos que en el territorio trazado ocurren cosas muy importantes en la vida de los lujaninos y también de los visitantes.
Para muchas familias es el lugar de residencia. Por ejemplo en plena avenida San Martín, a pasos de la plaza, Carmelo Argento habita una casa a la que se ingresa por una puerta que sirve de frente, pero luego la propiedad se abre y extiende con una generosidad propia de sectores más alejados y rurales, con árboles y parra incluida (era la antigua tienda José P. Quiroga). Una curiosidad urbanística.
No muy lejos de donde vive este legendario directivo de la desaparecida Carbometal, el doctor Carlos M. Rodríguez (89) añora épocas más tranquilas en la primera cuadra de calle España. Un salón de esparcimiento ubicado por allí aturde con los decibeles de ritmos musicales con volumen alto y las salidas ruidosas de los jóvenes asistentes.
A pesar de los cambios de los últimos tiempos, la desaparición de algunos clanes y del ingreso a la sociedad lujanina de nuevos actores, en el microcentro todavía viven grupos que lo hacen desde hace tres o cuatro generaciones, como los Vera, Ferrando, Busajm, Camilo, Guerrero, Moretti y muchos más.
Luego del factor humano se destaca el soporte histórico y patrimonial del área que recorremos. El escritor Carlos Enrique Valenzuela (46) recuerda que Luján nació como villa en el solar que ocupa hoy el edificio municipal, donde se emplazaba el primitivo oratorio de la Virgen de Luján, que dio origen al departamento.
El mismo informante nos transporta a la evocación de lugares particulares de este trazado céntrico: la vieja estación de ferrocarril, a la que arribó la mayoría de los inmigrantes a principios del siglo XX; el antiguo molino (hoy bodega Prokrajac) y la manzana integrada por las escuelas primarias Comandante Saturnino Torres, Antonio Zinny y Laureana Ferrari de Olazábal.
Si hablamos de educación, no lejos de esos inmuebles está uno de los colegios secundarios del departamento: el Ingeniero Ricardo Videla, sobre 20 de Setiembre, donde funcionaba uno de los primeros establecimientos de nivel medio: el instituto José Manuel Estrada. Enfrente mora una de las habitantes más antiguas de la provincia, Basilia Giménez de Ferrando (doña Basi), quien el 18 de enero cumplió 106 años.
Edificio convocante
El Santuario Nuestra Señora de Luján es el lugar emblemático del centro, para creyentes y quienes no lo son. Allí descansan los restos del padre Juan de Dios Vallcanera, uno de los pioneros de Luján de principios de la centuria pasada. Hoy este imponente templo sigue en obra, luego del daño sufrido en el sismo del 5 de agosto de 2006, y tanto su párroco, José Roccuzo, como la feligresía, esperan inaugurar su remodelada estructura en el primer semestre de este año.
Esta zona también es la que contiene a las tres grandes sociedades: Española, Italiana y Libanesa, y al Club Social Luján, amable lugar de la charla, el juego de naipes y el billar.
El arquitecto Mario Draque, director de Obras Privadas, aclara que aunque se observa un crecimiento en inmuebles para departamentos y comercio, todavía el ritmo de esa actividad no es el principal en la construcción, superada por la vivienda de tipo residencial y las realizaciones en bodegas y otras industrias. Sin embargo, modernos complejos van aportando su cuota de modernidad en pleno centro, sustituyendo viejas construcciones.
El comercio
La actividad comercial, lo hemos dicho, es muy variada y dinámica. Hay establecimientos nuevos, especialmente en los rubros de artículos del hogar, calzado e indumentaria. Otrora, este renglón casi era una exclusividad "de los turcos" de Luján, y hoy pasó a los bolivianos.
¿Negocios que hayan estado en los '60 y '70? Quedan muy pocos: las librerías Pacaccio y Mafauad, la joyería de Ángel Juan y la mercería Tito. Los Cardin y su heladería. Las ferreterías De Faveri, la estación Manitta y Aguerre. Nino Di Santo, de este último local, sostiene que "pese a que la capital se encuentra muy cerca, el comercio de Luján es muy activo".
Los cafés o bares suelen tener tradición en los pueblos. Los nombres lujaninos de la nostalgia en este renglón son (seguro que olvidamos algunos), los bares Roma (Calderón), Italia (Cardin), La Gruta Azul, el boliche de González, el del "Lucho" Corbalán y "El Chuschín".
Estos escenarios deben haber conocido a Leonardo Favio y al escritor Rodolfo Braceli. En el que está al lado del municipio, hay una mesa que perdura en el tiempo: la integran varios veteranos que se reúnen todos los días a las 11 y cierran la tertulia al mediodía, tras intentar arreglar el mundo. Uno de sus componentes, Ángel Manzano, acredita ser el más antiguo en el segmento gastronómico: su restaurante, La Primavera, data de 1968.
El leit motiv del momento, la inseguridad, tiene miradas diferentes de la gente: José Hernández (80, mueblero) aprecia que ha decrecido un poco, mientras que para el agente inmobiliario Juan Caparroz "de Santa María al este, "todavía es territorio de riesgo, donde me cuesta alquilar locales ofrecidos en esa parte de la ciudad".
Las consideraciones de dos vecinos experimentados cierran la recorrida. Joaquín "Coco" Moll (77), un ex ypefiano dice que "al centro le falta un edificio cultural de manera urgente", mientras que Rolando Concatti, escritor de fama, considera que "el centro de Luján está menos interesante que hace 40 años, pero mejor que hace 20, cuando los milicos amurallaron la plaza. Luján está en ese lugar incierto e inconfortable: no es verdaderamente una ciudad, tampoco un pueblo".